Desde la Redacción

De corregir y colocar errores

 

El trabajo de la corrección en ocasiones se señala como una profesión ilusa que busca la perfección. No es una excusa decir que el corrector mucho menos es perfecto, sin embargo, es mediocre no pensar que el oficio, si bien no busca la perfección, busca ser perfectible.

Ayer, como encargado de la redacción de La Jornada Aguascalientes por ese día, dejé publicar y redacté mal dos elementos importantes para el periódico. Algo que asumo como mi responsabilidad y no la eludo ni la justifico. Sin embargo, me parece aún más iluso que se pueda creer que estos errores merman la calidad informativa con la que los reporteros o nosotros en Redacción busquemos presentar las noticias.

La Fiscalía bien podrá no enterarse del error ortográfico que se publicó en nuestra primera plana, ni las marchas en favor de la intolerancia -que se presumen con mayor número de quienes buscan la equidad-, sabrán que se presentaron erratas en los señalamientos sobre su desempeño deficiente o sobre su obstinación de promover una causa que atenta contra los derechos humanos, pero buscamos que el lector se entere de eso que justo sucede.

Pido al lector que se preste mayor atención en el fondo de lo publicado, aquello irá más allá de constatar la obviedad de una mala escritura. Por lo demás, el esfuerzo continuará en presentarse una publicación formal y seria que no distraiga al lector con la ortografía.

 

The Author

Omar Tiscareño

Omar Tiscareño

Omar Tiscareño. Editor de La Jornada Aguascalientes. Colabora en la columna semanal Águila o Sol. Enseña español a extranjeros. Tiene fijación por la lingüística, la fotografía y la otredad. Le gusta nadar cuando llueve.

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