Opinión

Doña Josefina, la candidata que escribe / Alegorías Cotidianas

Era el mes agosto de 2016 y regresé, después del mandado de la semana anterior, a la sección de libros del supermercado, pues al pasar había visto La Primera Noche, de Marc Levy y como su fan no podía dejarlo ahí, solo en el estante entre otros libros extranjeros de sagas. En fin, al buscar el libro por el cual volví al súper encontré Dios mío, hazme viuda, por favor de Josefina Vázquez Mota y decidí cómpralo pues recordé su fracaso electoral en las elecciones presidenciales pasadas, pensé que sería interesante leer entre líneas y descubrir el yo lírico de la expresidenciable sólo que, entre esa penúltima semana de agosto y enero de 2017 se interpusieron en mi lectura dos novelas más de Marc Levy, además de la que compré ese día y algunos otros libros por lo que hasta hace dos semanas le di la oportunidad a Doña Josefina.

Considero que es interesante el acercarse a lo que piensan, escudriñan y conjeturan los políticos en sus discursos orales o escritos. De una manera u otra, cuando escribimos nos proyectamos intrínsecamente y dejamos entrever quiénes somos, qué nos interesa, disgusta de qué alimentamos nuestra hambre, sed lectora, ideario sociopolítico en fin, todo lo que somos y por lo que estamos.

Cuando compré Dios mío, hazme viuda, por favor me dio la impresión de que sería una novelita ligera y tal vez cómica, después de desenvolverlo y leer bien las letras chiquitas descubrí que es un libro de superación personal muy suavecito dividido en capítulos.

El día que abrí el libro, mi esposo dijo que me acusaría con mi suegra y mi madre por andar comprando manuales de cómo deshacerse del marido y es que, aunque en su introducción la escritora refiere que Dios mío, hazme viuda, por favor es una metáfora de todo lo que como mujeres necesitamos dejar para ser libres, el título no es por demás poético o accesible. En estos tiempos de la igualdad podemos decir que el título de su libro es por demás ofensivo y no cae en gracias para todos en especial, si pensamos que muchas mujeres víctimas de violencia no tienen marido y su sometimiento es sólo por costumbre, por esos paradigmas que como sociedad venimos cargando en México y no nos permiten evolucionar, en fin.

Supongo que los títulos de los capítulos están seleccionados por lo que a Doña Josefina le aqueja de las mujeres, también me parece que en su escritura hay una marcada soledad y no tanto una visión extradiegética de los problemas del sexo femenino.

Dios mío, hazme viuda, por favor se editó por primera vez en 1999 y su versión extendida, mejorada y aumentada en 2016, ambas por editorial Grijalbo. Se anuncia con más de un millón de ejemplares vendidos además de tener otros libros publicados, Nosotros los dreamers, Cuando los hijos mandan, Cuando los hijos regresan o nunca se van, Las mujeres millenials: luces y sombras. No lo he cotejado pero quizá tenga más títulos publicados que Andrés Manuel López Obrador.

Debo reconocer que no suelo leer libros de autoayuda, mas sí he leído algunos libros de Bucay, Jodorowsky, Coelho por lo que no soy muy docta en ese menester; sin embargo, Dios mío, hazme viuda, por favor es un libro inconsistente y con algunas carencias de composición.

Sin ponerle atención a Josefina Vázquez Mota, este es el primer discurso de ella que leo y donde encuentro a una mujer con muchas lecturas sobre el sexo femenino, desde estadísticas del Inegi, resultados de investigaciones de la ONU, reportajes de revistas internacionales, libros de superación personal, de donde saca citas que plasma al estilo libre y no con formato APA, sistema que hace muchos años emplean los investigadores en sus textos como medida de estandarización y tratándose de un estilo libre en citas, entonces tendremos que decir que tiene algunas por demás extensas que sobrepasan la norma es decir, transcribe una cuartilla, dos cuartillas y hasta dos cuartillas y media de libros de otros autores, lo que parece una falta de pericia de la escritora o bien de su editor, quien al mandarlo a corrección no sugiere un cambio o reestructuración de dichas partes del texto, entonces un capítulo de cinco cuartillas contiene sólo la mitad de contenido propio, nuevo y original.

De verdad me pregunto ¿cuál es el objetivo de no parafrasear o sugerir a un autor, sino transcribirlo entero en un texto? Así muchos escribiríamos libros y podríamos llenar páginas y páginas, sólo que en México las editoriales no pagan por palabra y el negocio de publicar libros tampoco lo es tanto por lo que en mi cabeza, aun terminado el libro, sigue sin responder la pregunta.

Por otro lado, no sólo las citas inmensas son un ¡mmm, quizá no debí comprarlo! Sino también los capítulos sueltos e inconclusos. Pareciera que la inspiración se le fue de golpe y tal cual dio vuelta a la página para iniciar con otro capítulo.

En el íncipit de algunos capítulos anuncia que su nueva versión ampliará el tema, sin embargo, al término de este surge la duda de ¿en verdad lo amplió? Como el capítulo que habla sobre la sexualidad donde menciona que lo ampliará para que lo comprendan las nuevas generaciones y en lugar de eso transcribe una cuartilla del discurso sobre la igualdad de Emma Watson como embajadora de Buena Voluntad de la ONU en 2014.

Con tanta cita en un libro de superación personal, además de preguntarme cómo están escritos sus otros libros, me da la impresión de que quizá tiene espíritu de investigadora y por ello justifica de donde provienen sus ideas, en tal caso un ensayo pudo haber sido algo respetable y loable, pues todos somos lo que hemos leído con el paso de los años, mas no por ello citamos cada una de las ideas que como metatexto surgen de ellas.

Podríamos resumir el libro, sin citas, paja y demás a la mitad y su esencia quizá dejaría un mejor sabor de boca.

No sé si recomendaría este libro a una mujer que recién inicia su camino en la introspección y el empoderamiento, pues lo que carece de sentido para uno puede adoptarlo el otro, sin embargo, lo que sí puedo identificar y señalar son las preocupaciones de Doña Josefina, la mujer y los hijos.

De Josefina Vázquez Mota ya nada más tengo que decir como escritora, sin embargo de cómo será su gubernatura o acción democrática de llegar a ganar las elecciones este verano en el Estado de México, de eso quizá haya mucho de qué hablar.

Si usted como yo pasa por los estantes y ve Dios mío, hazme viuda, por favor piénselo dos veces antes de comprarlo, mire a los lados, no para que lo descubran comprando ese libro, sino para ver si alguna novelita le cautiva el corazón.

 

Laus Deo

 

@paulanajber

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Paula Nájera

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