Opinión

La imposibilidad de la rapidez burocrática / Enredos financieros

Estimado lector, esta semana ha estado plagada de noticias económicas y financieras que nos atañen y que han sido benéficas para el país.

Después de que el dólar había vapuleado feamente nuestra moneda, se le dio un respiro en estos días gracias al anuncio de las coberturas, que llevó a tener un tipo de cambio de menos de 20 pesos por dólar, aunque fuera temporalmente y sólo unos días. Además, tenemos la noticia de que Carstens no se va tan pronto como se pensaba.

Pero la mejor noticia de todas ha sido el freno que ha tenido Donald Trump en Estados Unidos. Si bien es cierto gran parte de la población americana cree que tiene la “fórmula mágica” y por eso votaron por él, también es cierto que muchos de esos votantes ya empezaron a decepcionarse de manera importante. Los decretos ejecutivos que estuvo los primeros días de su mandato firmando Trump nos daba cuenta de que serían terribles los primeros cien días de su mandato. El huracán Trump parecía que estaba llegando se veía impresionante.

Pero empezaron los descalabros. Primero, las personas que amablemente declinaron formar parte de su gabinete, y los que no declinaban, pero eran mal vistos ante el congreso y eso los llevaría a fracasar en su intento de estar en el gabinete. Segundo, sus decretos ejecutivos que son puestos en “stand by” por jueces a los cuales el mismo Trump acusa de retrógradas. Tercero, su pleito constante con la prensa.

A Trump se le empieza a ver cansado. Se le busca el mejor ángulo, pero se sabe que no quiere estar en la Casa Blanca, que odia el lugar y que desearía regresar a su departamento en Nueva York. Se siente abrumado por la responsabilidad que tiene entre manos y el que parecía “bully” se está convirtiendo en un manso cordero. Su promesa de acabar con el Obamacare, la reforma de salud del presidente Obama en un santiamén ya fue desechada. Su respuesta fue que era más complicado de lo que esperaba, y el mismo Bernie Sanders se rió estrepitosamente de su respuesta. El gobierno no es fácil. No se pueden tener respuestas rápidas y la inercia que el mismo gobierno tiene por los últimos ocho años no puede ser cambiado como un golpe de timón.

El mismo Trump que acusó de mediocre y tibio a Obama por su relación con Irán no sabe qué hacer. Irán está haciendo pruebas de misiles crucero y de corto alcance. La respuesta de Trump es tibia, sólo en tuits. La política no se basa en Twitter o en Facebook. La política para Estados Unidos de este milenio se puede resumir en lo que en su libro Diplomacia uno de los más experimentados políticos estadounidense, Henry Kissinger, escribió: “Los EU deberían hacer un consenso moral en vez de imponer la democracia para lograr un sistema de equilibrio de poder parecido al del siglo XIX”.

Le hace falta a Estados Unidos más Kissinger y menos Trump, y a México, le hace falta más Juárez que Peña Nieto o López Obrador. La política mundial se ha convertido en politiquería. Los que buscan rapidez en los cambios burocráticos tienen que empezar a cosechar el don de la paciencia. Los cambios no pueden ser espectaculares de un día a otro, a menos que ocurra una revolución, y ni así. Las revoluciones del siglo XX tardaron por lo menos dos décadas en alcanzar sus objetivos después de concluida. La mexicana se afianzó con Cárdenas, 20 años después, la cubana, tardó 20 años en poder afianzar las ideas de Fidel en el pueblo cubano. Mao, impuso su pensamiento que al morir fue rápidamente desechado por no ser coherente con el pueblo. Stalin… de él ni hablamos mejor.

Los políticos deben tener claro los objetivos, sí, pero no hacer promesas vanas. De cambios rápidos. Podrán cambiar de secretarios, pero la inercia no cambiará.

Bendita burocracia estadounidense. Ese será el freno de Trump.

 

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José de Jesús González Serna

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