Opinión

Los cuatro fantásticos / Taktika

Washington D.C., Unión Americana. 14 de marzo de 2017. Con las manos entrelazadas, formando una cuña, el presidente de los Estados Unidos, Donald Trump, ignora los múltiples llamados de la prensa para estrechar la mano de su invitada: la canciller de Alemania, Angela Merkel, quien, como si fuera un perrito faldero, voltea infructuosamente hacia su anfitrión para mendigar una caricia, una mirada de ternura, pero el patán neoyorquino se hace el desentendido.

Minutos más tarde, durante la conferencia de prensa conjunta, Trump aprovecha una pregunta sobre el muro en la frontera sur de su país para arremeter contra su convidada, cuando afirma: “La inmigración es un privilegio, no un derecho, y la seguridad de nuestros ciudadanos siempre debe venir primero”.

Las escenas arribas descritas se relacionan con el presente artículo, el cual tiene por objetivo explicar por qué los líderes de los Estados Unidos, China, Rusia y Alemania son considerados, por el escribano, como los cuatro fantásticos -líderes más influyentes- de la política internacional en el mundo “post-occidental” -caracterizado por la relativa decadencia de EUA, el ascenso de China, el renacimiento de Rusia y la fragmentación de la Unión Europea.

Gran expectación causó en Alemania y en Europa el primer encuentro entre la austera y cerebral Angela Merkel y el furibundo Donald Trump. La señora Merkel arribó a Washington con dos objetivos en mente: “asegurar el apoyo para una Unión Europea más poderosa y relajar las presiones ejercidas por Trump sobre la OTAN”1.

Trump, con su actitud desdeñosa, torpedeó el empuje teutón: durante la rueda de prensa no hubo ninguna alusión a la Unión Europea. Esto no debió extrañar pues Trump se ha rodeado de personajes famosos por su euroescepticismo tales como el promotor del Brexit, el británico Nigel Farage, y la candidata a la presidencia de Francia, Marine Le Pen.

Con respecto a la Alianza Atlántica, Trump “reiteró su fuerte apoyo” pero también hizo énfasis en la “necesidad de que los aliados de la OTAN paguen su justa contribución” a la defensa del Viejo Continente. Para el magnate neoyorquino es primordial que los europeos costeen su aportación, pues él siente que los Estados Unidos son estafados. Finalmente, y fiel a su costumbre, Trump tuiteó: “Vastas sumas de dinero deben ser pagadas para la poderosa y muy cara defensa que se provee a Alemania”.

Merkel lamió sus heridas y, una vez de regreso en Alemania, aprovechó su participación en una feria de alta tecnología y la presencia del primer ministro del Japón, Shinzo Abe, para lanzar una catilinaria, sin nombrarlo, en contra de la política comercial proteccionista de Donald Trump.

La líder germana dijo: “En tiempos cuando debemos discutir sobre el libre comercio, fronteras abiertas y valores democráticos, es un buen signo que Alemania y Japón ya no discuten esto pero buscan más bien moldear el futuro de manera que beneficie a la gente”. Asimismo, Merkel agregó: “Nosotros no queremos barreras pero en un tiempo del ‘internet de las cosas’ queremos ligar nuestras sociedades una con la otra y dejarlas que negocien justamente, y esto es de lo que trata el libre comercio”2.

¿Por qué el águila germana clavó sus garras en el discurso proteccionista de Trump? Porque “Alemania es una potencia geoeconómica, la economía exportadora más exitosa en el mundo”3. Igualmente, los “teutones prefieren dominar las verdaderas actividades económicas que las actividades financieras”4. Por ello, Merkel y Abe hicieron un llamado a defender el libre comercio y se comprometieron a establecer un acuerdo entre la Unión Europea y el Japón.

Mientras Trump despreciaba a Merkel, su secretario de Estado, Rex Tillerson, efectuaba una gira por Asia. El jefe de la diplomacia estadounidense visitó Japón y Corea del Sur. Su mantra: Washington defenderá sus intereses en Asia-Pacífico, en especial con respecto al mercurial líder de Corea del Norte, Kim Jong-un, y el creciente poderío de China.

El 19 de marzo Tillerson llegó a la capital china, Beijing, acompañado del bagaje demagógico de Trump: poner en tela de juicio la política de “una sola China”, calificar al país asiático de ser “un manipulador monetario”, coquetear con Taiwán y proseguir con el despliegue, ordenado por Barack Obama, de un sistema antimisiles en Corea del Sur.

Sin embargo, fue precisamente en Beijing, en donde Tillerson bajó el tono de la retórica anti China pregonada por su jefe. Durante la reunión en el Gran Salón del Pueblo, el mandatario Xi Jinping reconoció los esfuerzos de Tillerson por mejorar las relaciones entre el dragón chino y el águila calva estadounidense.

Xi mencionó que: “Los intereses conjuntos de China y los Estados Unidos superan las diferencias y la cooperación es la única opción correcta para nosotros”. En pocas palabras, Trump debe entender que su labia anti China es sólo útil para fines electoreros y otra cosa es lidiar, como gobernante, con la segunda -y según algunos, la primera- economía del orbe y una potencia nuclear.

Y mientras tanto, desde Moscú el más astuto, brutal y enigmático de los cuatro fantásticos, Vladimir Putin, afila la zarpa del oso ruso pues el ministro de Relaciones Exteriores británico, Boris Johnson, viajará a Moscú. Posteriormente, Tillerson visitará Rusia, después de recibir, a principios de abril próximo, al líder chino, Xi Jinping.

Los cuatro fantásticos del mundo “post-occidental” presionan, golpean, halagan y engañan todos buscando el mismo fin: aumentar la seguridad y prosperidad de sus respectivos países.

Aide-Mémoire.- El 45 aniversario del establecimiento de las relaciones diplomáticas entre México y China debe ser un aguijón para diversificar nuestras exportaciones e intentar equilibrar nuestras exportaciones e importaciones con el país asiático.

 

  1. – White House meeting with Trump was catastrophic for Merkel, https://goo.gl/8mD0Y6
  2. Abe, Merkel urge free trade with jabs at US, https://goo.gl/HBCCVc
  3. – Szabo, Stephen F. Germany, Russia, and the rise of Geo-economics. Bloomsbury, London, 2015, p. IX
  4. – Kaplan, Robert D. The revenge of geography: what the map tell us about coming conflicts and the battle against fate. Random House, New York, 2012, p. 149

 

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Soren de Velasco Galván

Soren de Velasco Galván

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