Opinión

Los incultos y las salas de lectura / Alegorías Cotidianas

¡Qué cosa! De verdad que uno puede pasar por la universidad, pero la universidad por algunos no, y no lo digo porque no todos pudieron entrar por tener certificados de bachillerato apócrifos del Inepja, sino por las sandeces que los no leídos ni escribidos pueden decir.

Con el fin de nivelar la educación en las aulas universitarias algunos docentes (sí, docentes, pues pocos tienen el grado de maestría y muchos descaradísimos se hacen nombrar “maestros”) hacemos de nuestras cátedras cursos remediales de lectura, redacción, ortografía y hasta fíjese usted que hay psicólogos que explican matemáticas bajo su cargo de orientadores educativos, todo derivado o de la flojera de quienes imparten clase o de los incipientes conocimientos que se transmite a los estudiantes en la educación básica, secundaria y bachillerato.

Revisar y corregir ensayos, análisis, artículos de estudiantes universitarios es una tarea durísima, ahora comprendo el porqué algunos comunicólogos ya no enseñan a escribir y es que las correcciones por párrafo se hacen interminables, verbos mal conjugados, ningún acento, vocabulario mal empleado, poca argumentación e incomprensibles. Lo peor no es el encontrar así su escritura con todo los procesos neurológicos que conlleva, sino que hablan igual, pues así fue como los formaron en casa y en su educación “formal”. Y si a eso le sumamos los hábitos nocivos de los mexicanos, hacer todo hasta el último, rápido, de mediana o dudosa calidad y no concluir proyectos, nos da como resultado un muy bajo nivel de educación, deserción escolar, compra de certificados y títulos (el ingenioso mexicano que piensa no será descubierto nunca) y reformas educativas absurdas.

Las personas no se imaginan que su nivel educativo y de cultura se puede medir con unas cuantas frases pronunciadas en un discurso, una charla. La capacidad de argumentación e improvisación denotan nuestra sabiduría, habilidad comunicativa y refleja nuestro contexto, es decir, que leo, de donde me nutro intelectualmente y cuáles son mis pasatiempos para recrearme.

Así, pues, como muestra tenemos uno y mil botones cada día con las declaraciones absurdas e incultas de los servidores públicos. Dicen una cosa por otra, tratan de componerla y es peor, o bien se suman a la lista de los ladies, entre los que podemos encontrar al coordinador estatal de bibliotecas públicas y al director de parques y jardines del ayuntamiento.

Del coordinador de la red estatal de bibliotecas públicas de Aguascalientes, José Alberto Campos, podríamos imaginar que tal vez nunca fue invitado a un coloquio, mesa redonda o conferencia de literatura las cuales tienen lugar, en ocasiones, en espacios inesperados, por ejemplo, el Coloquio Cervantino Internacional de Guanajuato hace algunos años tenía como sede de las mesas redondas la sacristía del Templo de la Compañía de Jesús en Guanajuato capital y ni el señor Obispo de esa diócesis objetaba el que se llevaran a cabo ahí foros de debate, expresión y germinación de ideas, lo mismo que en la biblioteca Torres Bodet de Aguascalientes capital se hacen charlas sobre libros, conferencias sobre temas de interés de los usuarios, cursos de actividades literarias con una oferta basta para que sea espacio donde las ideas y el pensamiento se recreen y tomen forma, conjeturo todo esto pues circuló en las redes un comentario donde el señor Campos comentó que: “Las Bibliotecas no son foros de debate ni expresión de ideas para eso hay otros espacios!” cierro cita (aclaro el cierre de ésta pues transcribí letra por letra el comentario aparecido en Facebook, no vaya a creer usted que la falta de ortografía es de una servidora). Como lectora, amante de las bibliotecas y las librerías, me gustaría saber ¿cuál es el espacio idóneo, entonces, para exponer ideas y hacer foros? ¿acaso no se da cuenta el señor coordinador que la expresión de ideas y los debates siempre ocurrirán cuando dos lectores charlan sobre el mismo libro? Quizá, cuando fue estudiante, en todos sus niveles, nunca lo llevaron a tomar clase a la biblioteca de su centro de estudio o peor aún, desconoce los efectos secundarios de la lectura y el cómo esto ocasiona que en las bibliotecas que tiene a su cargo se den a la tarea, los talleristas y encargados, de estimular y prolongar las tertulias, encuentros y talleres de, sobre y para la literatura.

Y qué decir del encargado de parques y jardines del ayuntamiento, imagine usted que argumentó que la Sala de Lectura José Revueltas, del voluntario José Alberto Sustaita del Programa Nacional Salas de Lecturas de la Secretaría de Cultura Federal, dañaba la flora y mobiliario del Jardín de San Marcos ¡por dios!, cómo es capaz de alucinar de esa forma, cuando durante la Feria Nacional de San Marcos el Jardín, Templo, explanada y hasta las casas aledañas a éste sufren severos daños debido a los comerciantes ambulantes, los permisos absurdos que expide en patronato y los borrachos que se orinan, vomitan, grafitean, tallan bancas, paredes, piso, etc., claro está que como eso da dinero poco importa los desastres y desmanes pues todo es perdonado por la derrama económica que llena las arcas de los organizadores de la verbena, que de verbena ya no tiene tanto.

Quizá el encargado de parques y jardines debería de darse la oportunidad de observar los avances que la Sala de Lectura José Revuelta ha traído a esa comunidad aun si crece de a poco, he ahí la prueba de que los lectores en ocasiones somos incomprendidos, señalados y segregados por seguir nuestra pasión.

Con todo este embrollo de que un gran número de funcionarios públicos del ayuntamiento no tienen más que el bachillerato, que algunos obtuvieron de manera ilícita su certificado de bachillerato o su título universitario, queda claro que no tenemos el personal capacitado para llevar a nuestro municipio ni bibliotecas estatales.

Sólo nos queda decir que el Corazón de México es inculto y de futuro incierto, mientras tanto, únicamente podemos, en la espera de que se produzca un cambio, leer, leer, leer y no dejar de hacerlo.

 

Laus Deo

 

@paulanajber

The Author

Paula Nájera

Paula Nájera

2 Comments

  1. .....
    28/03/2017 at 12:14 — Responder

    Maestra, gracias por la mención a mi sala de lectura. Sólo te comento que todo se arregló, no sólo para permitir sino para garantizar mi sala de lectura, y cualquiera otra, y toda actividad cultural, en los parques y jardines de Aguascalientes, como actividad de interés general. Gracias a la intervención de Alejandro Vázquez Zúñiga, director general del IMAC, y de Alejandro Plesent, director de Parques y Jardines del Ayuntamiento de Aguascalientes (quien no fue, sino uno de sus burócratas subordinados, quien comentó que las bancas del Jardín de San Marcos son para sentarse y no para poner libros, y que el cordel con el que cuelgo los libros ilustrados para niños daña al arbolito). Saludos.

  2. ...
    02/04/2018 at 10:11 — Responder

    […] su nivel educativo y de cultura se puede (pueden) medir con unas cuantas frases pronunciadas […]

    La capacidad de argumentación e improvisación denotan nuestra sabiduría, habilidad comunicativa y refleja nuestro contexto, es decir, que (qué) leo, de donde (dónde) me nutro intelectualmente y cuáles son mis pasatiempos para recrearme.

¡Participa!