Opinión

Política de gnomos / Política for Dummies

Hacer política de gnomos es entender la política como la competencia para hacerse más rico, cómo hacer para burlar la ley, los caminos y voluntades que se deben comprar para llegar a un cargo público y obtener fama, cómo hacer para que se beneficien los amigos y los compadres. La política de gnomos se centra en la fama, y tener el poder por el poder y usar el erario público para enriquecerse, comprar mansiones, comidas de lujo, prendas de ropa con un precio excesivo, uso de automóviles con altas medidas de seguridad y personal de protección.

Los que entienden a la política con todos los adjetivos anteriores no hacen más que política de gnomos. Pero también la política de gnomos tiene otros escenarios menos banales y más estructurales. La política de gnomos es aquella que realizan los gobiernos en turno, utilizando su posición y recursos pensando todo el tiempo en la siguiente elección. Tomando todas las decisiones en beneficio de su partido y no en beneficio de la población, como ejemplo, proponer nuevos modelos educativos con niveles altos de mediatización y socialización para postular un candidato y no para impactar en el sistema educativo.

La política de gnomos es aquella que realiza de manera constante eventos protocolarios para cualquier celebración. Aunque es necesario conmemorar algunas fechas, el alto despliegue mediático y económico que se realiza en eventos protocolarios resulta innecesario e insultante en países con problemas de pobreza, hambruna, escasez de empleo, crisis económica o con un modelo educativo ineficiente. Entender la política como un evento protocolario es tener mentalidad de gnomo.

En México, existe un término coloquial para denominar a la actividad política que implica deshonestidad o intrigas para favorecer los intereses de un grupo: grilla. Y al protagonista de esta actividad quien es el que pretende obtener beneficios personales, aunque esto implica perjudicar a otros es un grillo o grilla. Quienes se dedican a hacer ese tipo de política para obtener algún cargo público, alguna concesión o algún beneficio empresarial y económico, no hacen más que política de gnomos. Esa política que tiene como protagonistas a los que en lugar de profesionalizarse para rendir mejores frutos en sus cargos públicos y políticos buscan, en la primera oportunidad saltar a otro cargo público, en la práctica denominada, chapulinismo profesional.

La política de gran estatura es esa que busca resolver los conflictos sociales para tener una sociedad mejor. Otra cosa es politiquería o política de gnomos. Jesús Silva Herzog Márquez, la describe con la delicadeza que le caracteriza: “La politiquería es el juego de una ambición sin responsabilidad. Es la servidumbre a lo visible y lo inmediato. El desprecio de lo esencial que es invisible, de lo importante que no urge. ¿Para qué pensar en cañerías si puede inaugurarse una inmenso monumento de concreto? ¿Para qué preocuparse por el mañana si el futuro no aplaude? La politiquería es una vacuidad intrigante.” Ergo, la politiquería es uno de los mayores males de la clase política en la actualidad, lo inmediato es más importante que lo fundamental, solo a los que hacen política de gnomos se les ocurre creer en esa irracionalidad.

La misión de periodistas, medios de comunicación y sociedad civil es pugnar por una clase política profesional, donde los cargos públicos sean electos por méritos y capacidad intelectual, académica, experiencia laboral y no por el que es más hábil para hacer grilla. Pugnar por políticos que hagan política de altura y hacer política de altura es preocuparse por los problemas fundamentales de las sociedades: la pobreza de los hombres y mujeres que viven debajo de los puentes, la de los niños y niñas que son acosados sexualmente en las escuelas o de aquellos que no tienen acceso a la educación, la crisis de los padres y madres que no tienen empleos de calidad y viven en la esclavitud moderna, la inseguridad que sufren los niños cuando juegan en las calles; quienes se preocupan y realizan acciones para combatir esos problemas, sin importarle las medidas de popularidad rumbo a la siguiente elección, hacen política de altura.

Una clase política profesional debe ser honesta, capaz, líder, plural e interdisciplinaria pero con una característica en común: la voluntad de servir para una mejor sociedad desde su trinchera.

La clase política tiene que profesionalizarse, se deben pugnar por métodos para que en la Cámara de Diputados lleguen representantes populares capaces y que busquen un mejor país, para que a los puestos directivos de organizaciones lleguen funcionarios que conozcan las instituciones, facultades, derechos y obligaciones. Además de que trabajen por solucionar los principales problemas.

No podemos permitir que funcionarios públicos que no son de elección popular ocupen cargos sin demostrar su capacidad para ocuparlo, por eso también debe haber mecanismos que garanticen ese profesionalismo en los gabinetes del poder ejecutivo y funcionarios de primer nivel. Se trata de erradicar la política de gnomos y de fomentar la política de estatura. No es olvidar por completo a la comunicación política que es fundamental, se trata de realizar acciones que hagan una sociedad más justa, libre e igualitaria con políticos de gran personalidad y legitimidad, que en segundo plano podrán tener buena percepción ciudadana. No se trata de tener una sociedad desigual, sin libertades e injusta pero con políticos con gran número de entrevistas, portadas en medios de comunicación, eventos protocolarios diario y millones de seguidores en redes sociales; eso es política de gnomos o politiquería.
@caguirrearias

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Carlos Aguirre

Carlos Aguirre

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