Opinión

Sufragio Efectivo No Reelección / Debate electoral

En uno de los ejercicios de la materia de español en la educación secundaria, reflexionábamos acerca de la importancia del adecuado uso de los signos de puntuación en una frase, puesto que, de poner una coma en un espacio distinto al que estaría originalmente pensado, provocaría que cambiara de sentido en su totalidad la oración.

Un ejemplo, que además se relacionaba con la clase de historia, es el epítome de la lucha armada revolucionaria de principios de Siglo XX, que sirve a la vez como grito de guerra y condensa en su simpleza todo el descontento de un país en contra de su líder que, por un lado dedica unas líneas a un periodista norteamericano en donde pone de manifiesto que el país se encuentra listo para la madurez democrática, luego del periodo de reelecciones casi interminables, mientras que por el otro no da visos de la libertad democrática y encarcela al más fuerte de sus opositores.

En plena lucha anti-reeleccionista, Madero es perseguido y al atacar lleva como bandera el lema que por muchos años perdurará en la burocracia mexicana al finalizar cada oficio, y que servirá, como lo mencionaba al inicio, como ejemplo de signos de puntuación en la oración.

Volviendo al ejemplo: ¿qué pasaría si Madero, si en lugar del consabido “Sufragio efectivo, no reelección” hubiera puntualizado: “Sufragio efectivo no. Reelección”, o con mayor énfasis: “¿Sufragio efectivo? No. ¡Reelección!” Definitivamente la lucha no hubiera sido la misma, o por lo menos los adeptos al bando hubieran cambiado.

Este precepto fue el fundamento de la política mexicana durante todo el Siglo XX. El presidente no se puede reelegir bajo ninguna circunstancia, lo que traería reminiscencias porfirianas. Sin embargo, dicha imposibilidad tan absoluta para el presidente o los gobernadores de los estados, fue relativa para otros cargos: en diputados, senadores y presidentes municipales lo que no se permitió fue la reelección consecutiva, por lo que muchas figuras políticas hicieron carrera bajo el amparo de ocupar varias veces el puesto siempre y cuando entre una y otra ocasión mediara un tiempo igual a la duración de la administración.

A raíz de la más reciente reforma en materia electoral, la reelección consecutiva en el estado de Aguascalientes está permitida para los miembros de los Ayuntamientos y los Diputados al Congreso Local a partir de los que fueron electos en la elección que tuvo verificativo el pasado 5 de junio, es decir, aquellos que se encuentran en funciones, y que, por virtud de la misma reforma, y a efecto de que se empaten las fechas de elecciones, vieron reducidos los periodos en sus encargos.

Así, los diputados que integran la LXII Legislatura, electos en la elección constitucional de 2016, iniciaron sus funciones el 15 de noviembre de ese año y concluirán su encargo el 14 de septiembre de 2018, es decir, apenas 23 meses después de asumir el cargo. Quienes sean reelectos en las elecciones de 2018, solo lo podrán hacer por un periodo más.

Los presidentes municipales, regidores y síndicos actualmente en funciones por haber ganado las elecciones en 2016, iniciaron sus funciones simultáneamente el 1 de enero de este año 2017, debiendo concluir sus encargos en la inusual fecha del 14 de octubre de 2019, cubriendo un periodo de dos años, nueve meses y quince días en lugar de los treinta y seis meses habituales. Tendrán derecho a la reelección por una vez más, y la particularidad de que, para provocar el empate en las jornadas electorales, la siguiente administración municipal durará solamente de octubre de 2019 a octubre de 2021.

Para concluir, con una breve disquisición: la reelección presidencial, y gubernativa en su caso, sigue estando prohibida, mientras que la que se regula es la de diputados y congresistas, locales y federales, de manera inmediata. Las razones en negativo y en positivo, probablemente las discutamos más adelante, y van desde razones históricas y de idiosincrasia, hasta cuestiones en donde se habrá de privilegiar la experiencia y la carrera política de las figuras que desean acceder a dichos cargos.

En otro sentido, el empate de fechas de elecciones locales y federales, tema en el cual me extenderé en futuras ocasiones, probablemente cause algunas molestias al electorado que vivirá procesos inusuales: a nivel local en 2018 (diputados), 2019 (ayuntamientos), 2021 (diputados y ayuntamientos locales y elección federal), 2022 (gobernador) y 2024 (diputados y ayuntamientos) y 2027 (gobernador) estas dos últimas ya empatadas con la federal.

Lo que es seguro es que esta historia seguirá dando de qué hablar.
/LanderosIEE | @LanderosIEE

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Luis Fernando Landeros

Luis Fernando Landeros

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