Opinión

Trata de personas ¿aquí? / Análisis de lo cotidiano

 

Cuando escuchamos la infamante frase “Trata de Personas” de inmediato se nos ocurre que es una acción tan indigna y vergonzante que no puede suceder aquí, entre nosotros. O sea ¿comerciar con seres humanos? ¿esclavitud en pleno Siglo XXI? Eso es propio de pueblos no civilizados. Y es muy probable que pensemos en la “Trata de Blancas”. Aquí haremos un comentario porque tal vez usted no sepa a qué se refiere este último concepto. Se trata del secuestro o compra de mujeres jóvenes a quienes se les obliga a prostituirse por la fuerza. Después estas muchachas no consiguen liberarse de sus captores y volver a casa porque se encuentran atrapadas en las drogas, o por vergüenza. Trabajando en el estado de Chiapas en lugares cercanos a la frontera de Guatemala, recientemente nos enteramos que la costumbre de vender a las hijas adolescentes es bastante común en familias pobres de las zonas serranas. Tal vez suceda en otros sitios de nuestro país, donde también imperan la pobreza y la ignorancia. Pero ¿por qué se llama Trata de Blancas? El término viene desde la época de la Roma Antigua, cuando era lícito vender esclavas negras, pero estaba prohibido comerciar con mujeres blancas. De manera que el robo, secuestro o venta era la manera de conseguir jóvenes blancas para venderlas como prostitutas en los harenes de los grandes sultanes africanos.

Volviendo a la pregunta inicial ¿Existe la trata de personas aquí, actualmente entre nosotros? No comentaremos el tema de la prostitución, que es un asunto tan importante que merece capítulo aparte. Vamos a charlas sobre unos hechos que están a la vista de todos nosotros, todos los días. Aguascalientes es un estado que no tiene indígenas originarios. El nuestro es un estado totalmente criollo, las villas y ciudades fueron fundadas por españoles en terreno llano porque no había asentamientos de los naturales. Entonces de dónde vienen esas mujeres de rasgos típicamente indígenas que vemos en los cruceros pidiendo limosnas o ejerciendo la mendicidad disfrazada que es la venta de chicles o artesanías. Todos lo hemos visto, llegan por temporadas y por oleadas. Súbitamente aparecen todos los cruceros de cierta zona de la ciudad ocupados por estas pobres mujeres, cargando niños a la espalda, vestidas con harapos y con rostros macilentos pidiendo la moneda o vendiendo su mínima mercancía. Para todos es sabido que son acomodados en horas tempranas, transportados en vehículos con placas de estados foráneos y conducidas por hombres también indígenas que funcionan como líderes o “jefes de la tribu”. Después de ciertos días desaparecen y resurgen en otras colonias de nuestra ciudad o en otras ciudades. Las hemos visto por todo el país. Y es bien sabido que todas las mendicantes, deben entregar su dinero al líder. ¿Cómo podríamos llamarle a este movimiento social? ¿Qué no es trata de personas?

Otro caso, durante años nos hemos acostumbrado a ver en los cruceros a los migrantes pidiendo dinero para comer. La vestimenta es típica, ropa humilde, chamarras con capucha, mochila al hombro y rostros morenos “centroamericanos”. Y desde hace un par de años también negros que originalmente eran haitianos y ahora son africanos. Y todos lo sabemos, son personas que han sido transportados desde la frontera sur y se dirigen a la frontera norte, el vehículo es el tren La Bestia o cualquier otro tren, autobús, o incluso automóviles de particulares que los trasladan voluntariamente o con una cuota. Es un secreto a voces que para cruzar las fronteras tienen que pagar, para ser conducidos tienen que pagar, para ser hospedados tienen que pagar. Y también conocemos una vergonzosa verdad, en muchas ocasiones terminan asesinados para robarles sus escasos capitales. Prueba de ello los entierros de Tamaulipas. ¿Cómo le llamaremos a este movimiento social? Pero ¿qué cree? Mucho me temo que también tenemos la auténtica Trata de Blancas. Se ha dado cuenta de que también por épocas aparecen en los cruceros jovencitas blancas, rubias, de ojos claros, vestidas a la usanza del viejo oeste, con vestidos limpios y bien confeccionados, con amplios sombreros, vendiendo queso o galletas. Efectivamente las muchachas menonitas. También hay muchachos y también son transportados en grandes camionetas conducidas por líderes de su misma etnia, la intención no es la prostitución, sino la explotación, aunque la llamen trabajo comunitario. ¿Entonces en que quedamos? ¿Existe o no la Trata de Personas? Lo interesante sería saber si existe una autoridad que debiera hacerse cargo de este tema. ¿A quién cree usted que le correspondería?

 

[email protected]

The Author

Héctor Grijalva

Héctor Grijalva

No Comment

¡Participa!