Opinión

Por una democracia con demócratas / Política For Dummies

La democracia que queremos no es la que tenemos, eso es claro. La democracia que queremos no es la que provoca que los niños trabajen jornadas laborales esclavizantes o que no tengan otra alternativa más que estar en el narcotráfico o prostíbulos, como da cuenta Mauleón en un artículo tan escalofriante titulado: El Bourdel de los rojos. La democracia que queremos no es la que tiene a la mitad de la población en la pobreza y a niños y jóvenes sin acceso a la educación sino en las calles como múltiples escenas que se repiten en nuestro país. La democracia que queremos no plantea diferencias entre hombres y mujeres, como lo plantea el discurso de los medios de comunicación, la poca presencia de las mujeres en foros y paneles políticos, en cargos y un lenguaje eminentemente machista o entre indígenas y empresarios, hecho que se evidencia en el racismo dentro de nuestra nación.

La democracia que queremos no es conducida por Enrique Peña Nieto o Donald Trump, no porque sea una premisa sin sentido, sino porque nuestra democracia esté conducida por Peña Nieto significa una oligarquía que gobierna bajo los propios intereses de un grupo político o de Donald Trump para unos empresarios y bajo una ideología lejana a valores democráticos esenciales como la libertad y la igualdad. La democracia que queremos no entrega el poder a un solo partido para que ellos gobiernen bajo sus propios intereses. Tampoco esa democracia que queremos es la democracia donde un gobernante veta a ciertos medios de comunicación y no les permite cubrir su fuente ni realizar su labor.

La democracia que queremos necesita demócratas y esos demócratas somos nosotros. Marcos Roitman define de manera minuciosa las características principales de un demócrata:

“La democracia, insisto, es una práctica plural de control y ejercicio del poder desde el deber ser del poder. De ahí su componente ético irrenunciable. Su explicación se relaciona con sus consecuencias. En eso consiste ser demócrata. Asumir la responsabilidad de los actos que se realizan. No hay eximentes. En democracia no se puede hacer lo que se quiere. Es un proyecto político fundado en la ciudadanía plena, en la construcción del bien común entendido como la vivencia de la acción del yo ciudadano. Es un mandar obedeciendo. Construye ciudadanía. Leyes buenas, justas y que se cumplan.”

Ser demócrata, según Roitman, es ser plural, rendir y pedir cuentas, respetar la ciudadanía plena y construir un proyecto político que ponga en el centro el bien común, entendido como la vivencia de la acción del yo ciudadano. Asumirse demócrata es asumirse parte del problema y de la solución, asumirse ciudadano y demócrata es ser responsable con cada uno de los actos que tiene consecuencia en la vida o en el proceder de otro ciudadano.

Por lo anterior, la democracia que sí queremos necesita que asumamos ese bien común como un ideario de vida, requiere que seamos honrados ciudadanos, que saquemos la basura el día que pasa y no la dejemos contaminando en la calle, que no desperdiciemos el agua, que no nos metamos a la fila, que nos neguemos a dar mordidas, a comprar piratería, a ser cómplices de la reventa, a ser testigos y cómplices de las desigualdades o actos discriminatorios machistas, que seamos insensibles a la inseguridad, a la muerte, a los robos o a los fraudes. Lo anterior porque ser demócratas implica asumir la responsabilidad de nuestros actos y que esos actos pueden afectar a los demás. Necesitamos privilegiar los derechos de la niñez, ser sensibles a la pobreza y leer las noticias, para que con el poder de la información evitemos que nos gobiernen mal.

Nosotros somos los demócratas y los héroes que la sociedad necesita, porque como afirma Toussaint que citó a Javier Cercas: “Un héroe es aquél que se atreve a decir que no, cuando lo más sencillo y lo que hacen todos, es decir que sí. Un héroe es aquél que se niega cuando todo el sistema está hecho para reproducir los peores vicios”. Nuestra democracia necesita de nosotros, necesita que seamos protagonistas de esas actitudes heroicas. Porque Cercas y Toussaint tienen razón, son heroicas esas acciones, porque lo más sencillo es decir que sí, lo más sencillo es seguir la corriente de los peores vicios, lo más sencillo y no requiere ningún esfuerzo es cometer un acto corrupto que denunciarlo, no participar que participar, no leer las noticias que leer. Porque todas las acciones anteriores implican renunciar a algo, renunciar a un minuto de descanso o a una hora de trabajo, sin embargo, debemos asumirnos como responsables de nuestros actos y ser los demócratas de la democracia que queremos y exigimos.

Si los ciudadanos no se asumen demócratas, la democracia no llegará a buen puerto. Por eso es fundamental que los organismos autónomos y la sociedad civil impulses estrategias de cultura cívica. Los gobiernos quieren a los ciudadanos lejos, sin cultura cívica y sin asumirse demócratas. Lo deseable en una democracia es que no se le dé a los gobiernos ese lujo.

 

@caguirrearias

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Carlos Aguirre

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