Opinión

El asesinato del Cuartel del Arte / Bocadillo

El hermano de uno de mis mejores amigos de la secundaria (Miguel, el psicólogo) nos presumía que tenía años sin ir a la Feria [Nacional de San Marcos] y eso que su casa estaba a 10 minutos del corazón de la Feria. En casi cinco años habré ido cuatro veces a San Marcos en temporada ferial. La verbena no guarda algo para mí. Es cara, apestosa, llena de humanidad y simplemente, inútil. O más bien me refiero a lo que representa San Marcos para muchos: J. Pani, vasos rojos, charcos miados (y de meados), aglomeraciones, Nieto, Potro Loco, Pato Donald, Rodeo, Expoplaza, zonadeantros y orinar en la vía pública.

Muchos pensadores y seres humanos comunes intentan darle un significado poético-mágico-místico a San Marcos. Que si la conjugación de fiestas patronales y un degenere. Que si lo comercial y la tradición. Que si la gente viene a apostarlo todo, desde los calzones hasta un amor. Que si la ciudad se desahoga (¿las verijas?) por un mes para luego darse golpes de pecho. Nada más fuera de la realidad, es querer encontrar poesía en algo que no lo merece. Simplemente es, como el dicho popular, la cantina más grande del mundo, que dejará ricos (o gastados) a miles de comerciantes y ya. Es un evento turístico, comercial. El sabor del mes.

San Marcos es la borrachera. San Marcos también [no] es cultura. Es el postre. En un Aguascaliente sin vida alternativa y desierto de propuestas, espacios como el foro de la Ex Escuela de Cristo y El Cuartel del Arte, eran un [a veces] oasis para quienes no queríamos tocadas de screamo donde ahora está el antro gay de Madero o la enésima banda pésima de happy punk o covers en el Rock Sí. Era un mundo alternativo a los toquines de Imports o las batallas de banda del Teatro del Parque. Eso era para mis amigos proto-emos. El grupo de siempre abriéndole a Babasónicos en la concha no-acústica de la UAA era para mis amigos los roqueritos. Hablo de que si bien, en El Cuartel y la Escuela Pía, los que organizaban eran parte de la misma escena generacional, los promotores traían propuestas más revista Sónika y menos El Chopo. Más Radio Ibero, menos Rock 101. En El Cuartel éramos siempre los mismos. Antes era tímido pero igual de antisocial que ahora, casi no le hablaba a la gente. Pero veía a las mismas personas. Sin falta, esos grupos de chavos, chavas, chavorrucos y uno que otro solitario. Estuvimos en todos los toquines. Fuimos los 20 que vimos a Descartes a Kant mientras los faroles fueron a ver a Moderatto (¿2006? ¿2007?).

Los 50 que estuvimos en la peor presentación de Camilo Lara y los No Somos Machos. Presenciamos sin falta a todo el ring de bandas de funk de Guadalajara (3MF, Galápago, Guanatos Brass Band, Troker, San Juan Project), quienes eran el 70% de la programación en una clara cercanía y conveniencia de organizadores/managers/promotores que se apoyaban en la escena cultural de Guadalajara, de la cual Aguascalientes siempre ha estado lejos. I was there, diría James Murphy. Nadie me puede decir que tampoco vi a los héroes locales, no eran de mi agrado, pero estuve ahí. Psicophono, Lhe Zoplays, Las Barbas de Zenaido, Surfucks, Hein, República del Funk. Hasta con Jade. No me gustaban, pero ahí estuve, con todos. No todo eran Ceratitos wannabes.

Viajemos a 2017, aunque este asesinato tiene ya dos años en curso. El foro de la Ex Escuela de Cristo tiene muchísimo cerrado. Lo prefieren de lobby o andador de libros de viejo. Llegué a la Casa de la Cultura, hay una instalación (buena o mala, no es el tema) del mismo colectivo de siempre. Ok, no hay rollo. El rollo es lo que viene. No hay Cuartel. Lo mataron. Que está en el Jardín de las Jacarandas. No es lo mismo. Eso no es El Cuartel.

¿Por el lugar? Sí, pero no lo es todo. Ya no hay propuestas emergentes, son las mismas bandas de la mafia reformada de roqueritos locales. Se cambian de nombre, los apadrina un veterano, traen los mismos vicios, meten un chavo de 20 años, son amigos del señor del sonido o el funcionario. Lo mismo. Antes también era así, mencioné hasta los nombres, pero había variedad, un 30% eran propuestas. Ahora nada. Que no hay dinero, que para eso está el Foro del Lago, por eso Cuartel se llenó de locales.

¿El Foro del Lago es el asesino? Sí y no. Es demasiado grande, por lo que Troker no podría tocar ahí pero ya no llena. Pero ahora El Cuartel es demasiado pequeño para Torreblanca. Perdimos ese espacio medio. Aparte de que no es cuestión de llenar sino de presupuestos. Saltamos de bandas de 3 mil pesos a las de 90 mil. Hay un mundo emergente en medio. No veo a los Rey Pila y eso que tienen fecha en León por estos días. Mismo caso de Bomba Estéreo. Ni a Tino El Pingüino. Los Budaya, las Norwayy, a Jesse Báez, el Wet, Girl Ultra, Clubz. Programan mal y de malas. Y eso que menciono puros actos mexicanos. No entremos a actos latinos calidad Club Fonograma, porque me enojo. Es más, en instituciones ni siquiera saben de la generación Club Fonograma.

Para cerrar, quiero tomarme un café con los promotores que venden a gobierno y traen cartuchos quemados como Jumbo, Los Daniels o Claxons. Es más, hasta Kinky, que tiene 10 años que ya fue. Quiero saber cómo paquetean, qué oferta les dan, cómo le hacen.

Me dirán: quieres que programemos a tu gusto. Si así fuera, tengo con qué, estoy en una comunidad que siempre busca la próxima gran cosa, al colaborar en medios sobre cultura musical emergente. Y de todos modos, ¿si las instituciones no abren las puertas a las propuestas, entonces quién?

Descanse en paz El Cuartel del Arte. Que les aproveche traer a Telefunka por enésima vez.

Bocadillo: Descansamos esta semana en recomendaciones largas. Pero se estrenó Girlboss en Netflix. Es muy buena, de la guionista de Pitch Perfect.
@masterq | bocadillo.mx

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Francisco Trejo Corona

Francisco Trejo Corona

Todas-las-cosas-digital en La Jornada Aguascalientes. Editor de /AUTONOMÍA. || @masterq en Twitter

1 Comment

  1. Laura
    24/04/2017 at 09:11 — Responder

    Pero si el Foro del Lago está en la misma situación; la mayor parte de las propuestas son locales y no por denostar, simplemente uno espera que los espacios culturales realmente se enfoquen en opciones alternativas; así fue como yo conocí (por supuesto en emisiones anteriores de la feria) a grupos como Chambao cuya calidad de músicos es de primera y Blasted Mehcanism, que no solo experimenta con lo auditivo, también se atreve en lo visual. En fin, que ese aire cosmopolita que alguna vez tuvo la feria hoy solo es el tufillo de una feria más de pueblo.

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