Cultura

Distracción

Leyó las instrucciones. El mecanismo era tan simple que resultaba difícil creerlo. Ganó la curiosidad: insertó una moneda y con una sonrisa mordaz giró la perilla que indicaba el tiempo que deseaba regresar. Lo distrajo el paso de un ave volando bajo; dejó la flecha apuntando a un minuto.

Esperó.

Ingenuo, no existe tal cosa como una máquina del tiempo.

Una máquina del tiempo, descubrió.

Leyó las instrucciones. El mecanismo era tan simple que resultaba difícil creerlo. Ganó la curiosidad: insertó una moneda y con una sonrisa mordaz giró la perilla que indicaba el tiempo que deseaba regresar. Lo distrajo el paso de un ave volando bajo, dejó la flecha apuntando a un minuto.

Esperó.

 

*Cuento incluido en Pequeñas y fugaces memorias.

The Author

Edilberto Aldán

Edilberto Aldán

Director editorial de La Jornada Aguascalientes
@aldan

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