Opinión

Hemeterio: La monotonía de lo cotidiano / Cinefilia con derecho

Suena el despertador y se levanta, toma una ducha, lava sus dientes, el desayuno estilo americano (pan tostado y café) y al trabajo, permanecer ocho horas o más, regresar a casa, pasar por la tiendita y comprar lo que falte (leche, el bolillo, tal vez unas papitas) ver la televisión antes de dormir, el noticiero, alguna serie o incluso el futbol, si es que hay partido entre semana. Recostarse en la cama, apenas cerrar los ojos… y volver a escuchar el despertador; una vorágine que, la gran mayoría de los que somos asalariados, vivimos a diario.

La historia es de un oficinista, usa rigurosamente corbata, aunque parece un Godínez, en realidad es un remedo mío o tuyo, puede ser cualquiera, todo el que vive el rutinario proceso despertador-baño-dientes-café-sándwich-trabajo-casa-tv-dormir, el ciclo que se repite día a día, que nos enmarañar e incluso lleva al hartazgo, a buscar un punto de fuga. Así lo retrata el cortometraje independiente Hemeterio, con apenas ocho minutos de duración, es modelo de la complicada existencia de un empleado, sujeto a las ataduras del día a día, intuimos que vive solo, que es soltero o divorciado, y que es tímido con el sexo opuesto.

Destaca que lo monótono, sea fracturado por dos cosas, las mujeres que pueblan su imaginación y los regaños esporádicos del director quien, sin razón alguna, lo llama a la oficina, sus arrebatos y discurso absurdo, evidencian que sólo lo utiliza para desahogarse, para romper su propia aburrición, a lo cual Hemeterio responde observándolo impávidamente, como si ya conociera la manía de su superior. El rompimiento, para nuestro personaje, son las damas, a quienes, por su cobardía, las idealiza, cada personaje que habita su existencia es punto de fuga: la asistente del jefe, la mesera, incluso el tendero de la esquina, que se transfigura en una sexy fémina.

Elaborado en la ciudad de Guanajuato, es un esfuerzo del director Rodolfo García; como todo independiente, sabe lo complejo que es concretar trabajos como el que reseñamos, el financiamiento privado es nulo y el capital público, o está enfocado a proyectos de mayor envergadura, o acaparado por las mafias culturales. Por ello llama la atención que, a pesar de que terminará invirtiendo recursos personales, siga usando tiempo, dinero y esfuerzo (de él y de sus amigos) en esta clase de cinematografía que nutre, desde provincia, lo nacional, aunque tengan nula tasa de retorno para sus productores. La ausencia de fines comerciales, permiten que el producto, pueda verse íntegra y de forma gratuita en YouTube (https://goo.gl/rK78IC).

Acorde a lo anterior, es deliciosamente regional, el corto nos muestra cosas propias del lugar donde se desarrolla: una tiendita de esas que han ido desapareciendo (que existe de verdad) una vista maravillosa de Guanajuato desde un café muy fashion y por supuesto, es musicalizado por una banda de rock local llamada Seven Rays que, a fuerzas de ser sinceros, suena bastante bien. La secuencia que más sorprende es Hemeterio soñando que por fin se acerca a la chica deseada, la onírica escena es filmada en blanco y negro, en pocos segundos vemos distintos fotogramas de su pasado (que nos recuerdan lo aburrido de su vida) y el rompimiento cuando por fin se acerca a la guapa mujer. La fotografía es en general muy bien lograda, espacios cerrados y medios planos, nos acercan al carácter taciturno y apartado del personaje principal, por ende, logra transmitir la alegría singular (plasmada con un divertido baile) cuando por fin se atreve a hacer aquello que temía.

Es una suerte que artistas como Rodolfo sigan haciendo cine, demostrándonos que nuestra aburrida vida puede ser diferente, sólo basta que tomemos la decisión y emprendamos. Y ya visto en su integridad el cortometraje, nos damos cuenta, la repetición del día a día no es tan mala, incluso puede ser una necesidad, y que sólo nos resta convivir con ella y escapar, de vez en vez, hacia una salida; para algunos, se llama cine y es muy agradable cuando proviene desde lo local.

 

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Rubén Díaz López

Rubén Díaz López

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