Opinión

El incendio en el Cerro del Muerto / Punto crítico

Definitivamente es el ser humano el más responsable de la contaminación de nuestro plantea. Seguramente usted como yo ha reflexionado sobre la poca o quizás nula participación que como ciudadanos tenemos en las acciones que tienen que ver con el cuidado al medio ambiente.

Desde la separación de la basura que generamos en el hogar; la mala disposición que damos de productos que contaminan nuestro acuíferos; la poca utilización de sistemas o mecanismos que nos permitan ahorrar energía o agua; y hasta el uso constante que damos a nuestro automóvil.

Deténgase y piense sobre el tema, justamente porque los gobiernos no son lo suficientemente competentes para implementar acciones de remediación en nuestro entorno. A ello hay que sumar lo costoso que es el poder resolver de forma “provisional” nuestros problemas de contaminación.

Vayamos a lo que nos compete, el caso Aguascalientes. Vivimos en un lugar relativamente limpio pero sólo por el momento, y es que al paso que vamos, tendremos los problemas de las medianas y grandes ciudades, lugares en donde éstos están a ojos de todos pero nadie se involucra. La poca relevancia que damos a este tema, en un futuro y no muy lejano traerá consecuencias que todos lamentaremos.

Para mencionar el más reciente hecho esta semana, el incendio que se suscitó en el Cerro del Muerto y que trajo consigo la destrucción de la vegetación en más de 200 hectáreas.

Sin adelantarnos al dictamen que nos den las autoridades sobre en quién recaerá la responsabilidad de este siniestro, vale la pena comentar que el 90 por ciento de los incendios que ocurren en nuestro país son provocados por el hombre.

Si a ello le agregamos que las condiciones del clima y el viento fueron en contra, este siniestro alcanzó grandes proporciones. Hay que destacar también que no contamos con el personal suficiente en las áreas de Protección Civil y Bomberos para atender una emergencia de tales magnitudes.

Tampoco existe el recurso suficiente ni del gobierno estatal, mucho menos de los municipales, para poder adquirir mejores equipos que permitan una respuesta más contundente y eficaz.

El impacto ecológico de un incendio es muy superior a lo que se ve a simple vista y sobrepasa incluso las áreas afectadas. La destrucción de biodiversidad, el aumento de la desertificación o la disminución de la calidad de las aguas y la atmósfera son algunas de las consecuencias negativas posteriores a un siniestro de este tipo.

Además la recuperación de los árboles afectados, si es que se consigue, puede llevar décadas.

La situación para Aguascalientes no es pues nada alentadora, según afirman los expertos, aumenta cada vez más el nivel de contaminantes que en esta zona, semidesértica por cierto, generamos al medio ambiente.

No es suficiente con reflexionar sobre esto, las autoridades debieran ser más enérgicas y las sanciones más costosas para quienes de una manera incluso imprudente contaminan el entorno.

Todos somos responsables del cuidado de nuestro planeta, y no podemos seguir siendo imprudentes, tenemos que participar más y de la mano de la autoridad para remediar en algo lo que ya le hemos hecho a nuestro hábitat.

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Leticia Medina

Leticia Medina

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