Opinión

Internet ya es como la tele convencional: paraíso de idiotas / Bocadillo

La Mars Aguirre es la nueva Ruby. El más reciente Lady Wuhh. El colmo de los llamados mames. Es más, podemos decir que estamos viviendo en peak meme. Si la Lady original, Lady Profeco, todavía te suena a algo, es porque surgió casi en el inicio de una cultura digital para encumbrar imbéciles y difundir el piterismo mexicano como algo extraordinario.

¿Cuantos lords/gentlemen/ladies posteriores no hubo? ¿A cuántos recuerdas? No es por la notoriedad de los primeros, sino por lo poco competido de la categoría. Por ejemplo, Edgar se cae al menos tiene 11 años de existir y es LA estrella original de YouTube México, al igual que todo el reparto del Show de la Barandilla (El Canaca, por ejemplo) que algún usuario curioso subió sin permiso. Ahora es cosa diaria. Desde lo relevante como el niño Axan hasta la miseria humana y slutshaming  alrededor del caso Lady Carolina.

Si en los inicios del auge de Facebook en México y la república tuitera con sede y 70 por ciento de la población en la Roma-Condesa parecía que los medios sociales eran la solución a lo idiota de la tele o lo vendido de la radio, simplemente era un reflejo de su snobista audiencia primaria. Tal vez sea políticamente incorrecto decirlo, pero llegaron las celebridades, los políticos de siempre, las mamás y los tíos que ven porno. Y todo se fue a la ruina. YouTube se volvió un reflejo de la tele mexicana de antes: modelos y actores de segunda en sketches mal traducidos (y copiados). Twitter es como el chistosito del salón que intenta que el mejor chiste. Facebook, efectivamente, vive con dos días de retraso. Si Snapchat es un paraíso para los tweens y teens, es porque sus papás no han ingresado. Igual Instagram. Son islas y otra idea de red social, pero comercialmente poco sostenibles, ya que Wall Street pide crecimiento de usuarios. ¡No tardan las tías con memes de piolín!

Me da tristeza, porque me tomé el Kool-Aid acerca de internet en México como un espacio seguro y, más importante, comercialmente viable para tener mejores conversaciones/contenidos que en espacios convencionales. Para nada. Era que eramos pocos. ¿Los buenos? ¿Los snobs? ¿Los ñoños con mucho tiempo libre? Esto no es en contra de señores mayores que no saben cómo compartir en la red, sino también de gente con ideas poco correctas. Aquellos que acosan a las mujeres. Los que bullean a las personas diversas en busca de los derechos humanos. La red se ha inundado de gente así; que confunde corrección política y la búsqueda de una mejor vida, con la censura y un ataque a sus formas machistas/misóginas/homófobas/cerradas de vida.

Todo esto lo digo por un tema recurrente en la columna: los nuevos líderes de opinión en México, por más efímeros o de nicho que sean, nos han fallado a todos. No veo a Werever, Yuya, Luisito Comunica o hasta Germán Garmendía tomando una postura respecto a la situación política y social del país. Están contentos con su universo de honorarios altos y temas rosas. Saben que la audiencia no es enteramente de los buenos y que habrá rechazo, abuso, sustos de los anunciantes. Son un éxito comercial pero fallan en lo moral.

Mejor dos señores de 50 años, Sergio Zurita y Horacio Villalobos, expresan posturas comprometidas, sin caer en los fanatismos que tanto han vuelto cliché a los movimientos de resistencia. Es raro ¿no?, mejor dos cincuentones que un montón de chavos con audiencias envidiables. Chumel Torres ya se lavó las manos, copiando argumentos de John Stewart, diciendo que él es comedia. Con esa influencia en la juventud, es como dejar una casa quemándose y no decirle a los habitantes. Muy mal, todos.
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Francisco Trejo Corona

Francisco Trejo Corona

Todas-las-cosas-digital en La Jornada Aguascalientes. Editor de /AUTONOMÍA. || @masterq en Twitter

1 Comment

  1. 03/04/2017 at 11:24 — Responder

    Tenía sentido tu columna hasta la parte de los influencers. ¿A quién le importa lo que Werever opine de Donald Trump o lo que Yuya pueda decir de Peña Nieto? Es como haberle pedido a Adal Ramones en los noventa y los dosmil que se pronunciara políticamente. No son gente preparada, son puro entretenimiento y su opinión en cuestiones importantes no vale (al menos no para mí). El punto es checar a quiénes estamos haciendo influencers, que va muy de la mano con lo que dices del twitter.

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