Opinión

Entre la mafia del poder, la impunidad y el cuarto polo / Política For Dummies

Es común, en las elecciones democráticas modernas algunos perfiles que coinciden sin importar fronteras o culturas. Está el candidato oficialista que busca mantener el status quo, su discurso es moderado, proactivo y no crítico hacia el gobierno; recientemente el candidato de extrema derecha que significa un retroceso para la democracia liberal; el candidato que busca revolucionar el status quo, de izquierda o derecha que es el opositor principal, cuestiona el desempeño de los medios de comunicación, de la clase política o de la mafia del poder; el candidato moderado, del centro, socialdemócrata que busca desarrollo social sin ignorar la prevalencia del capital.

En ese escenario se han ubicado algunas elecciones como Francia, Holanda, Estados Unidos, España y México. El caso mexicano es sui generis, la izquierda solo ha tenido un candidato en los últimos tres procesos electorales (2006, 2012 y 2018), sus detractores lo critican de vividor, algunos de chavista, otros lo clasifican como el peligro para México, unos de comunista, socialista, mentiroso, populista, un candidato solo de crítica y no de propuesta. Andrés Manuel López Obrador, se ha encargado en cada una de sus acciones por ser lo que lo critican. Un candidato de constante crítica, creatividad, simplismo y no de acciones concretas.

Andrés Manuel López Obrador es sin duda el personaje político más importante de la última década, ha revolucionado el status quo en México, fue un candidato disruptivo, que luchó hasta el final por una elección que tenía grandes indicios de ilegalidad. Algunos de sus seguidores lo criticaron cuando decidió proclamarse presidente legítimo y decidió bloquear la avenida más importante del país, otros de sus seguidores lo dejaron cuando formó un partido político, otros más, cuando ha demostrado su soberbia al no necesitar a nadie más para construir su movimiento, algunos más lo han criticado cuando en las discusiones más progresistas del país, sus legisladores se han quedado en silencio.

López Obrador puso en la agenda política la socialdemocracia y a la democracia en sí. En su gobierno en la capital del país buscó igualdad y equidad. Fue el primer gobernante a someterse a una consulta para continuar su mandato o no en 2003. Antes de postularse en la primera elección. Su discurso a favor de reducir la pobreza y combatir la desigualdad impactó y conquistó a la clase intelectual, incluso a algunos empresarios de alto nivel. En 2006 subestimó a todos, incluso a los ciudadanos indecisos, no asistir a un debate entre candidatos redujo su amplia ventaja y terminó por perder la elección.

En 2012, seis años después su mensaje cambió, no podía ser el candidato que confronta y fue el candidato del amor. Para 2018, López Obrador parece no tener competencia y podría ganar la presidencia de la República en su tercer intento. Sin embargo, López Obrador, en muchas ocasiones actúa como el candidato que todos dicen que es, en algunas otras sorprende gratamente y en otras se muestra como el candidato tibio que no quiere actuar para no perder adeptos.

Cualquier acción o escándalo que se ventile en los medios de comunicación, para López Obrador es una acción de la Mafia del poder, quizá pueda que tenga razón, pero así demuestra lo que todos critican: un candidato con el mismo discurso en contra de la mafia del poder. López Obrador tiene razón, sobre los intereses partidistas y económicos que se encuentran para evitar que llegue a la presidencia a como dé lugar. Eso es una cosa.

Otra cosa completamente distinta es que cuando se difunde el video de una diputada recibiendo dinero para la candidatura de López Obrador, lo más importante sea el ataque de la mafia del poder o que fue una acción simulada y no el evidente ejemplo de corrupción y de la irrupción de dinero ilícito en las campañas electorales. El discurso democrático requiere personajes que no culpen a la mafia del poder sino que tomen acciones concretas para combatir la corrupción y la impunidad. Andrés Manuel ha tenido oportunidades para dar muestras claras de que busca combatir la corrupción e incentivar la participación ciudadana y las ha desaprovechado; la bancada del partido que él preside no votó a favor de la 3de3, no se ha pronunciado por la revocación de mandato, no ha asumido suya la lucha de #SinVotoNoHayDinero, la elección de sus candidatos no es democrática y cuando pudo haber sido enfático, exigir la renuncia e investigación de la candidata propuesta por su partido, no lo hizo.

Esto no quiere decir que el PRI, PAN o PRD lo hayan hecho, esto provoca que la oposición y los ciudadanos que buscan igualdad, progreso, desarrollo democrático, combate a la corrupción, defensa de las instituciones, estabilidad, libertad, paz, la consolidación de valores democráticos y responder a la vanguardia política en gobierno abierto, transparencia y participación ciudadana se necesita visualizar desde la mirada de un polo que no utilice el contraste y la generalización como principal herramienta discursiva, sino que use el diálogo, la apertura y la transparencia como bandera de gobierno.  

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Carlos Aguirre

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