Opinión

La sucesión empresarial / Enredos financieros

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Estimado lector, el día de hoy hablaremos de los procesos sucesorios en las empresas y la dificultad que es tratar de hacerlo de la mejor forma posible. La sucesión empresarial, sobre todo en las empresas familiares es complicada, y deriva de varias costumbres que si bien se adaptan y aceptan porque se tiene éxito gracias a ellas, llega un momento en el que es necesario sacarlas de la empresa, pero la misma inercia empresarial lo hace casi imposible.

La sucesión empresarial es un proceso complejo, derivado de varias percepciones de los que forman la empresa y que llevan a malas interpretaciones, por un lado, y por otro es un juego de poder.

¿Por qué se retrasa la sucesión tanto tiempo?

Principalmente porque el actual director piensa que es indispensable, que nadie trabajará como él, ni tendrá las ideas tan maravillosas que han llevado al éxito a la empresa como él, o bien, que la empresa es el director. Esto ocurre sobre todo en aquellas organizaciones en donde se comienza con crisis muy grandes y este director se convierte en el salvador a través de sus ideas, trabajo y organización. Es incapaz de ver este director los cambios que el mercado y el entorno tienen y su palabra es ley. La forma de hacer las cosas es “su” forma, y no hay otra más. Al ver una posible sucesión en un familiar que puede ser su hijo o sobrino, no dejará de verlo como inexperto, como alguien incapaz y que siempre va a necesitar de su guía. El ejemplo de esto lo podemos ver en la corona británica en donde la Reina Isabel II no dará el poder mientras viva a su hijo Carlos por verlo como alguien incapaz.

Otro factor que impide la sucesión son los cotos de poder. Si la empresa no puso reglas claras sobre el trabajo, la propiedad y la remuneración, la forma en que muchas ramas familiares o accionarias tienden a buscar beneficio es a través del poder. Tener trabajadores “aliados” en las posiciones estratégicas se vuelve primordial. El boicotear acciones de la dirección para demostrar el poder o porque me va a impedir seguir teniendo el poder es esencial. Y si se puede, relegar a otras ramas accionarias para que no intervengan en la decisión empresarial ni en la empresa.

Mientras más se retrase la sucesión, más se retrasarán las reglas y políticas necesarias para el buen funcionamiento de la organización. Muchas organizaciones retrasan tanto la sucesión que ocurre de forma forzada cuando fallece el director. El 90 por ciento de esas organizaciones al cabo de dos años máximo desaparece por la incapacidad de los nuevos directores de comprender el reto de los tiempos. Es necesaria en la sucesión una buena preparación del nuevo mando, y si la elección no fue acertada, (que puede ocurrir), estar a tiempo de poner a alguien más que le de continuidad exitosa a la empresa.

Otro error en la sucesión es pensar que cualquiera de los accionistas o familiares puede desempeñarse adecuadamente en ese puesto, ya que nadie cuida mejor que los dueños. Craso error. Muchas veces los dueños al ver dinero, lo que hacen es pensar que pueden gastar a discreción y darse los gustos que faltaba de darse, y dan al traste con la liquidez empresarial y por tanto, la llevan a la quiebra.

¿Qué es necesario entonces hacer para una buena sucesión empresarial?

Comenzar por tener un gobierno corporativo que sea el que lleve a la institucionalización de la misma empresa.

El gobierno corporativo adecuado es aquel que delega las decisiones importantes de la empresa en un consejo de administración que si bien es cierto tiene cierta presencia accionaria, también la tiene de consejeros externos cuyo objetivo primordial es darle equilibrio a las decisiones que puedan tener un sesgo por los cotos de poder accionario o familiar que tiene la empresa.

Además, lo ideal es que estén trabajando aquellos accionistas o familiares que verdaderamente sean necesarios para la organización. Conozco más de una empresa que “crea” los puestos de trabajo para los familiares, aunque no se haga nada, con tal de que estén percibiendo un salario (esta es también otra forma de ordeñar la liquidez de la empresa). Las percepciones extraordinarias deben también, ser reguladas para evitar un quebranto importante.

Esto se dice fácil, pero el proceso es lento, doloroso, aunque al final la empresa es la principal beneficiaria.

 

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