Opinión

Los nadies entre Chechenia y Aguascalientes / Un cuarto propio

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Diré cómo nacisteis, placeres prohibidos, 

Como nace un deseo sobre torres de espanto, 

Amenazadores barrotes, hiel descolorida, 

Noche petrificada a fuerza de puños, 

Ante todos, incluso el más rebelde, 

Apto solamente en la vida sin muros.

 

Terrible y dura la situación que viven las personas homosexuales, lesbianas y transgénero en Chechenia territorio integrante de la ex Unión Soviética pero que ahora se considera un estado independiente de Rusia, con una población mayormente de religión musulmana y ultra conservadora. Las noticias recientes han dado a conocer la existencia de al menos cuatro campos de concentración que quizá lleven otro nombre, quizá se justifiquen de otras formas, pero la realidad es que los homosexuales que han llegado ahí y han sobrevivido dan testimonio de los repetidos interrogatorios que diariamente tienen que enfrentar, los actos de tortura bajo los que buscan sacarles la verdad y que confiesen la red de sodomitas a la que pertenecen, ahí llegan en su mayoría homosexuales pera también los sospechosos de la masculinidad hegemónica, los que son acusados por su apariencia no masculina al cien por ciento, los que tienen una imagen en sus redes sociales que se considere pro gay, los señalados por cualquier otra persona de ser rarito, es la vuelta al medioevo y la cacería de brujas, las torres de leña donde las encendían, lo mismo está ocurriendo hoy en día en Chechenia.

No es ningún cuento inventado por la redes sociales, los periodistas que sacaron a la luz estos testimonios y la información están amenazados de muerte, en las mezquitas mientras ocurre la oración musulmana al mismo tiempo se propagan sus nombres para maldecirlos y lanzar una yihad por sacar a la luz pública la vergüenza de una sociedad, el agravio al honor del pueblo checheno al decir que en su sociedad hay homosexuales.

La responsable de Human Rights Watch en Chechenia, Tania Loshkina, ha dado voz constatando las denuncias testimoniales de quienes han sobrevivido a la horrible situación por condición de su orientación e identidad sexual, incluso el Alto Comisionado de las Naciones Unidas para los Derechos Humanos ha exhortado a que el gobierno de ese país ponga alto definitivo a la persecución de las personas que son percibidas como homosexuales.

Aquí no hay homosexuales

Aliv Karimov portavoz del gobierno checheno liderado por Ramzan Kadirov asegura que lo denunciado por el medio de comunicación Novaya Gazeta y por distintas organizaciones no gubernamentales, así como por las víctimas es una falsedad por el simple hecho de que en Chechenia no hay homosexuales. Considera que esta condición existe sólo fuera de ese territorio y además que eso pertenece a alguna otra sociedad que vive en la decadencia y en el pecado, como ya lo han señalado otros líderes musulmanes de aquella región, pero también otros líderes políticos, incluso los rebeldes y disidentes al régimen de Kadirov.

“Es imposible perseguir a quien no existe en la República”.

Para el gobierno checheno el tema de la existencia homosexual no es algo que le incumba al estado porque la misma familia es quien se encarga de “solucionar” ese problema, y vale señalar que las denuncias presentadas por víctimas aseguran que la familia expulsa en el mejor de los casos a la persona homosexual, en otros es la misma familia quien les lleva a estos lugares denominados como campos de concentración o cárceles o centros de readaptación donde les quitan la homosexualidad desde luego a base de golpes, violaciones, tortura y un sinfín de vejaciones y si nada de eso resulta sencillamente los desaparecen, los asesinan, eso que en países como México hemos denominado crímenes de odio por orientación sexual.

Placeres prohibidos, planetas terrenales, 

Miembros de mármol con sabor de estío, 

Jugo de esponjas abandonadas por el mar, 

Flores de hierro, resonantes como el pecho de un hombre. 

Evidentemente cuando hablo de los nadies me refiero a aquel poema del uruguayo Eduardo Galeano porque en ese poema seguramente pocos homosexuales se reflejan, porque la falsa idea del dinero rosa, del glamour LGBTI, la gayacidad capitalista nos ha ido arrancando la conciencia para no ver a esta enorme parte de la población de la diversidad sexual que está realmente en condiciones casi de extinción porque la banalidad del movimiento LGBTTTI hace que no tengamos más futuro que refugiarnos en el antro o en los concursos de belleza, porque la exclusión ha sido tanta que nos conformamos con ponernos sobre la piel los polvos dorados para sentir que tenemos valor y olvidar el desempleo, la falta de estudios, la cosificación, el color moreno de nuestra piel y el inglés apochado. Pero aún con todo eso ¿merecemos seguir viviendo en la exclusión, en la invisibilidad, en la falta de derechos iguales?

Una sociedad que se avergüenza de una parte de su población, que promueve el odio, la desigualdad y que se hace cómplice de un gobierno homofóbico que desea en el fondo tener estos centros de reclusión para “curar o exterminar” la homosexualidad y junto con eso todo aquello que en las personas no cumpla con los estereotipos femeninos y masculinos impuestos para mujeres y hombres desde la heteronormatividad, un gobierno que protege a un grupo de personas fundamentalistas, religiosas y además les permite obstaculizar el derecho de igualdad y no discriminación, el pleno reconocimiento de su existencia y ahora no estoy hablando de Chechenia, sino de Aguascalientes y la forma en que el congreso compuesto por las diputadas y diputados siguen “omitiendo” legislar por los derechos de una población que sigue viviendo a la sombra, en lo oscurito del closet, porque salir y dar la cara con tanta propagación de odio a varias personas les ha costado la vida y una serie de vejaciones profundamente dolorosas.   

La izquierda y la derecha se han unido para ir abandonando la posibilidad de dar derechos a las hijas e hijos de los nadie, a los dueños de nada, a las ninguneadas, a quienes mueren una y otra vez re jodidos, mandados a la congeladora, avalando un sistema excluyente machista que nos recuerda que el medioevo sigue respirando.

Nota: Versos del poema; Diré cómo nacisteis de Luis Cernuda.

El miércoles 19 de abril por la mañana se llevó a cabo en la Ciudad de México una protesta frente a la embajada Rusa: Alto a la tortura LGBT en Chechenia

 

@Chuytinoco

 

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