Opinión

Nuestra generación frente a la política / Política For Dummies

Los retos de nuestra generación son complejos y distintos a los de la generación anterior. Los retos de la generación anterior eran generar empresas y riquezas materiales para la satisfacción de las necesidades, sin importar nada más. También se buscaban mecanismos democráticos: que hubiera libertad de expresión, acceso a la información pública y voto libre y secreto. La generación anterior luchó en las calles, con manifestaciones, con poesía, con muertes en las plazas principales por sus derechos.

La generación anterior se construyó sobre los pilares de grandes luchadores sociales como Gandhi y Martin Luther King y con liderazgos políticos como el de Salvador Allende o Fidel Castro. Esa generación luchó en contra del régimen, porque el régimen siempre era malo. Los académicos de esa generación estaban bien lejos de las calles pero también lejos del gobierno y mucho más lejos de los empresarios. La iniciativa privada vivía feliz sin escuchar a la sociedad civil, ni a la academia y con una relación cómplice con el gobierno. El gobierno de esa generación fue un gobierno que buscaba alianzas para mantener su legitimidad no para construir una mejor sociedad. Mientras más lejos esté la sociedad civil y crítica, los medios de comunicación y los académicos de gobierno, era mejor.

Los medios de comunicación de esa generación eran medios que replicaban la versión oficial con poca investigación periodística, medios que asumían su rol en el juego: informar a la sociedad con la información que las instituciones oficiales desean. Los periodistas basaban su éxito en la cantidad de cenas y reuniones con la clase política o en la capacidad de influencia que se tenía con el político que filtraba información.

La generación anterior, luchó lentamente y desde la sociedad, con soledad, por el cumplimiento de la declaración universal de los derechos humanos. Por tener voto libre y secreto, libertad de expresión, acceso a la información e igualdad.

Hoy, esas demandas y esos retos suenan lejanos, ya se cumplieron, en su mayoría, al menos de manera formal; las empresas de hoy buscan ser competitivas siendo socialmente responsables, lo que más importa es el bien común, mejores condiciones para los empleados, protección al medio ambiente, vinculación con los gobiernos y combate a la corrupción. Hoy tenemos voto libre y secreto, libertad de expresión y acceso a la información pública.

Los retos de esta generación son otros y debemos asumirlos. Esta generación debe pugnar por una sociedad civil que sea capaz de dialogar con el gobierno y compartir espacios donde se diseñen las mejores soluciones, no lejos de ellos. La academia de esta generación está obligada a salir a los medios de difusión, a publicar sus investigaciones y a que éstas se conviertan de manera inmediata en el diseño de las soluciones que el país o el mundo necesita. La academia debe sentarse con el gobierno, pero también con los empresarios y además estar en sintonía con las solicitudes y demandas de la sociedad civil.

Los empresarios deben pensar de manera distinta con relación al gobierno, con su poder adquisitivo y económico deben asumirse transformadores de la sociedad y delimitar una agenda donde los ejes sean la anticorrupción, los gobiernos eficaces, la justicia social, el combate a la pobreza y la mejora en la calidad educativa.

Por supuesto, el gobierno de esta generación debe tener una característica fundamental: ser receptivo. Escuchar y estar abierto al diálogo, dispuesto a escuchar a empresarios, sociedad y academia para cambiar sus políticas y propuestas. Debe convocar a estos actores para que lo critiquen y no para cenas y desayunos protocolarios, por último, los medios de comunicación de esta generación deben ser dinámicos, especializados en la investigación, pero mucho más en la generación de contenido atractivo, pero apegado a la verdad, deben diversificar sus fuentes de ingreso para no depender del oficialismo.

La generación de hoy debe buscar sus fuentes de inspiración en historias comunes y corrientes que luchan por la participación ciudadana, la transparencia, la protección de medio ambiente, el acceso a la información, gobierno abierto, equidad de género, igualdad social y no discriminación. Esas luchas e historias deben inspirar a los políticos de esta generación.

No funcionan los discursos de actores políticos y sociales de otras épocas, funcionan los pensamientos de teóricos que tenían una visión de mundo más global y centrada en la persona. Esta generación necesita asumirse humana y ese es el reto fundamental. Generar políticas y acciones con una visión que privilegie a todos los seres humanos, combatir la corrupción porque el bien común está muy por encima del bien individual, generar medios de comunicación que persigan la verdad y no la verdad de los patrocinadores o unos cuantos, tener acceso a la información universal y dejar de tener visiones sesgadas e individualizadas sobre los problemas y sus soluciones.

El gobierno, los empresarios, la academia y la sociedad en su conjunto deben asumir esos nuevos retos, retos que pocos vieron venir y que nos toca afrontar.

 

@caguirrearias

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Carlos Aguirre

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