Opinión

Paciencia estratégica / Taktika

Campo Bonifas, Corea del Sur. 17 de abril de 2017. Rodeado por una falange de soldados estadounidenses y surcoreanos y miembros del Servicio Secreto, el vicepresidente de los Estados Unidos, Mike Pence, visita la Zona Desmilitarizada entre ambas Coreas. Entonces, Pence fija su mirada severa sobre las distantes colonias, sitio de feroces batallas de la Guerra de Corea, quizás recordando a su padre, quien luchó en aquel conflicto.

Minutos más tarde, durante una conferencia de prensa conjunta con el presidente en funciones de Corea del Sur, Pence afirma lo siguiente: “La paciencia estratégica ha sido el enfoque de la última administración estadounidense”. Luego de una explicación sobre la perfidia norcoreana, el político norteamericana sentencia: “La era de la paciencia estratégica ha terminado”.

La escena arriba descrita se relaciona con el presente artículo, el cual tiene por objetivo explicar qué es la paciencia estratégica y qué significado tienen los movimientos, diplomáticos y militares, emprendidos los EUA, China y Rusia.

Primero un poco de historia: durante la Conferencia de Yalta, en febrero de 1945, Iósif Stalin acordó con Franklin D. Roosevelt y Winston Churchill que la Rusia soviética declararía la guerra a Japón tres meses después de la derrota de Alemania. El dictador soviético cumplió su palabra: el 8 de agosto Rusia declaró la guerra al Japón imperial. El avance ruso fue vertiginoso y amenazó con liberar a Corea, entonces colonia nipona. Alarmados, los estadounidenses decidieron, con la ayuda de un mapa del National Geographic, que el paralelo 38 ° sería la frontera entre la zona estadounidense y soviética, respectivamente.

Kim Il-Sung, un marxista coreano, instauró, con el apoyo soviético, en 1948 el régimen comunista en la parte boreal de la península coreana. Intoxicado con las promesas soviéticas y con el guiño de los chinos, Kim Il-Sung invadió el 25 de junio de 1950 Corea del Sur. Al principio, los norcoreanos avasallaron a las tropas surcoreanas y a sus aliados estadounidenses. Sin embargo, la contraofensiva estadounidense, bajo la égida del general Douglas MacArthur, expulsó a los norcoreanos.

Embriagado por el éxito, MacArthur desoyó los consejos de no acercarse a la frontera entre Corea del Norte y China. El 19 de octubre de 1950, un ejército chino, compuesto por más de 260 mil “voluntarios”, inició la contraofensiva contra “los imperialistas estadounidenses y sus lacayos británicos”. Los siguientes dos años presenciaron un estancamiento: miles de vidas se perdían en la lucha por colinas carentes de todo significado estratégico. Finalmente, el 27 de julio de 1953 terminó la guerra que sumió en la ruina al país de la “Mañana Radiante”.

¿Cuáles fueron las lecciones que ambos bandos aprendieron del conflicto? Para los Estados Unidos, el mundo libre había enviado el mensaje de que lucharía con la fuerza de las armas contra la amenaza comunista; Para Stalin, “la guerra en Corea ha mostrado la debilidad estadounidense. Ellos quieren subyugar al mundo y no puede subyugar a la pequeña Corea”1.

Los caminos entre la dos Coreas divergieron a partir del final de la guerra: el Sur se volvió una de las naciones más exitosas pues basó su economía en la apertura comercial y en la innovación; mientras tanto, el Norte desarrolló una ideología denominada Juche (“autoconfianza”, en coreano), la cual enfatiza un enfoque marxista-leninista basado en la independencia ante las grandes potencias, una postura militar fuerte y la dependencia en los recursos naturales propios.

Kim Il-Sung falleció en 1994 heredando el poder a su hijo, Kim Jong-Il, quien enfrentó una crisis con Bill Clinton debido al programa nuclear norcoreano. Además, una combinación de la ineptitud gubernamental e inundaciones provocaron una hambruna en Corea del Norte. Asimismo, la propaganda oficial enfatizó la superioridad norcoreana sobre el “decadente” mundo occidental.

El 29 de enero de 2002 George W. Bush, el texano tóxico, describió a Corea del Norte como “un régimen armado con misiles y armas de destrucción masiva, que hambrea a sus ciudadanos”2. Ante la posibilidad de una invasión estadounidense, el Gobierno norcoreano admitió, por primera vez, la posesión de armas nucleares. Por último, el 9 de octubre de 2006, los norcoreanos revelaron que habían ejecutado una prueba atómica subterránea.

Durante el resto de la Administración Bush y el comienzo del Gobierno de Barack Obama, la Unión Americana se decidió por el diálogo con los díscolos norcoreanos quienes, ocasionalmente, provocaban con sus ensayos nucleares y el lanzamiento de misiles a los Estados Unidos y sus aliados.

Mostrando templanza ante la temeridad norcoreana, la entonces secretaria de Estado, Hillary Clinton, anunció la política de la “paciencia estratégica”. Es decir, los estadounidenses serían pacientes y esperarían la eventual desintegración del régimen norcoreano. Esta política priorizaba el diálogo por sobre la confrontación militar con Corea del Norte.

El primer indicio de que la nueva Administración de Donald Trump rompería con la paciencia estratégica llegó el 17 de marzo del año en curso, cuando durante una visita a Corea del Sur, el secretario de Estado, Rex Tillerson, declaró que la “política de la paciencia estratégica ha terminado”.

Envalentonado por su acción bélica en Siria y Afganistán y por la reunión con el presidente de China, Xi Jinping, Trump ha efectuado despliegues militares, los cuales han sido replicados por China y Rusia. Todo ello ha aumentado la temperatura.

 

Todo lo anterior lleva a preguntar: ¿Está Donald Trump blofeando? ¿Ha decidido Donald Trump, con todos los riesgos que ello implica, atacar a Corea del Norte? ¿Estamos al borde del Armagedón en la península coreana?

Aide-Mémoire.- Theresa May ha apostado, con el llamado a elecciones anticipadas, a un Brexit “duro”.

  1. – Chang, Jung y Halliday, Jon. Mao: the unknown story. Anchor Books, New York, 2006, p. 364
  2. The president’s state of the union address: https://goo.gl/RQVXKa

 

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Soren de Velasco Galván

Soren de Velasco Galván

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