Opinión

Trovador persuasivo y la catarsis colectiva / De imágenes y textos

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Querido lector, definitivamente estoy de acuerdo con Paula Nájera cuando en su columna de los martes que se publica en este respetable diario deja sobre la mesa la invitación a no ir a la cantina más grande del mundo, salvo que sea una honrosa excepción. Y así fue, el pasado lunes 17 de abril los astros se alinearon y trajeron desde el sur de la Ciudad de México al señor Lora, como diría mi hijo mayor.

A José Alejandro Lora Serna de 64 años de edad, originario de Puebla de Zaragoza, lo catalogo más como un trovador que como un rocanrolero, es el cronista de la tierra que vio nacer a Moctezuma, o el rockstar mexicano que sabe cómo pararse en un escenario y domar al respetable por más de dos horas.

Casi como en el género musical denominado corrido, El Tri de Lora con guitarras eléctricas, teclado, armónica y batería, narra las peripecias de los mexicanos a través de la cotidianeidad de los hechos. “Trump, por qué no te mueres” aderezada, claro está, con las ya clásicas mentadas de madre, prende al público y los incita a gritar tan fuerte que se escuche hasta el Capitolio en Washington todo el repertorio de groserías que tenemos guardadas para él.

Es un concierto de rocanrol, qué esperaba, la catarsis es casi como la que se experimenta al ir a las luchas, la válvula de escape permitida por la cúpula del poder.

Son como los dos minutos de odio contra Goldstein en la novela 1984 de George Orwell, los obreros adoctrinados por el sistema descargan su ira contra el traidor de su patria. Acá, Alex como el líder supremo, el que se atreve a decir las cosas en voz alta, lleva a través de un viaje musical al público, conocedor o no de su trayectoria, a sacar todo el coraje contra Donald Trump. Impresionante de verdad, aun y con falta de rima en la letra y con la misma cadencia musical de todas las piezas del Tri, el señor Lora logra con mucho éxito hacer que el respetable se sienta comprendido y al final del ritual relajado.

Sin más contexto que el repudio y coraje hacia el actual presidente de los vecinos, la velada siguió su camino. Qué necesitados estamos los mexicanos de espacios como el que se creó el pasado lunes, qué necesitados estamos de un líder moral, de un líder de opinión, que cuando se nos pone enfrente un gallo como don Alejandro nos dejamos enamorar. Adultos mayores, jóvenes, niños y en esta ocasión hasta sacerdotes en sotana blanca corearon “Epidemia” con dedicatoria para Javier Duarte, Tomás Yarrington, el Duarte de Chihuahua y todos los políticos corruptos del cuerno de la abundancia como bien nombra nuestro líder a México. Sin duda con contexto del termómetro político, la información es manejada de manera tan lúdica que aun el respetable que desconoce qué pasa en nuestro país se anima, lo entiende y mienta madres, no quiero pensar ni imaginar que José Alejandro está frente a un rebaño.

Es obvio que no se salvó nuestro querido presidente, a quien con mucho respeto también le mentamos la madre tan fuerte tan fuerte para que se escuchara hasta Los Pinos; cuánta diversión, qué estilo para hacer vibrar al público, sin duda la energía y el carisma de Alex le permiten conectarse con la raza, pero, y si el país estuviera en paz, en armonía y fuéramos del primer mundo, el éxito del Tri sería el mismo. Seguramente sí; mire, le cuento, nuestro canta autor pensó que los habitantes e invitados de la cantina más grande del mundo (nosotros y los otros) éramos devotos aficionados a los Hidrorayos del Necaxa; por cierto, pausa por favor, Necaxa es una localidad que se encuentra cerca de Huauchinango, Puebla, en esta población existe una presa y una hidroeléctrica de la Comisión Federal de Electricidad. Se justifica el nombre de rayos creo yo, así como del lugar donde se encuentra la generadora de energía en comento, pero entonces qué tiene que ver con Aguascalientes o la Ciudad de México, antigua casa del equipo de futbol, en todo caso se deberían llamar los Hidrorayos de Aguascalientes no cree, son como los Patriotas de Nueva Inglaterra, son de Boston, o cómo le sonaría los Vaqueros de Dallas de Nuevo México; así suena de absurdo los rayos del Necaxa de Aguascalientes… En fin, terminada la pausa geográfica. Alex Lora pensó que éramos aficionados de hueso colorado al equipo local de futbol, y no es así, sin embargo hasta una porra hizo que el público coreara; eso es mostrar el músculo, qué le digo del patriotismo, alentados por la rola llamada “La raza más chida” el orgullo de ser mexicanos se fue hasta arriba, sin duda somos la raza más chida, el pueblo, no la clase política, los que estamos a ras de piso no los que presumen despilfarro en la feria de San Marcos, entonces no todos, sólo los alivianados, los rocanroleros, los que se saben el himno y no meten la pata cuando tienen que cantarlo en eventos especiales, así lo dijo Alex; y entonces qué cree estimado lector, que nos pone a cantar el Himno Nacional, si, así como lo escucha, la raza, la banda los anarquistas, todos, cantando al unísono el grito de guerra, y el que no se lo sepa, que vaya y ching… a ya sabe quién. Qué nivel, ese es un líder, hace patriotas a los anti patriotas, convierte en fieles de la Guadalupana a quienes no lo son y pide un minuto de desmadre para los que ya están en el cielo.

Quedé impactado del manejo de las masas, de la manera en que una persona, una sola puede hacer que el resto vea el panorama como él. El chavo rico de familia acomodada que decidió explorar el mercado de la música donde se encuentra la mayor parte de la sociedad relegada. Con el pretexto del rocanrol, Alex se convierte en la válvula de escape oficial y autorizada por la esfera del poder, el chico malo que se atreve a decir las cosas de frente y sin pelos en la lengua, el que no tiene amigos en el gobierno ni en Televisa; a final de cuentas, el showman que nos mantiene vivos, alineados a la patria, a la iglesia al futbol y al rocanrol… ¿Quiere algo más? Ah sí: ¡Y que viva el rocanrol!
ericazocar@hotmail.com | @ericazocar

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