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20 años del Astillero de Julio Hernández

 

  • El Astillero de Onetti describía lo que yo consideraba era la realidad de México, un país donde simulábamos que todo funcionaba y caminaba bien, aunque la realidad era otra
  • No sirve producir material periodístico para quienes comulgan abiertamente con la manera en que uno ve las cosas, lo importante es diversificar, contrastar, debatir, con respeto y con calidad

 

 

Cárdenas, ganador: 5 encuestas tituló La Jornada su primera plana del lunes 26 de mayo de 1997; entre las llamadas, arriba del anuncio de Por mi madre, bohemios de Carlos Monsiváis, se hacía referencia, por primera vez, a la columna de Julio Hernández López, entrega que iniciaba así: “Los marcadores de las semifinales del futbol mexicano fueron malos augurios del resultado del debate nocturno entre candidatos a la gubernatura del Distrito Federal: inversamente a lo deportivo, en lo político apareció triunfador Michoacán, con Cuauhtémoc Cárdenas, aunque los Ates hubieran caído frente a las Chivas, y perdedor el estado de México, con Alfredo del Mazo, aunque los Toros de Neza hayan clasificado al vencer a los Rayos del Necaxa”.

Con motivo de la publicación de Encabronados, el libro más reciente de Julio Hernández, La Jornada Aguascalientes conversó con el autor de Astillero sobre los 20 años de su columna.

El primer Astillero.

Señala Julio Hernández: Estoy un poco conmocionado porque la primera columna que escribí, el lunes 26 de mayo de 1997 habla de las elecciones, en ese caso específico del debate que sostuvieron Alfredo del Mazo, y un representante de la izquierda que aspiraba a ganar el poder, claro era Alfredo del Mazo, el padre del actual candidato a gobernador del Estado de México, y el personaje de la izquierda era Cuauhtémoc Cárdenas, y las elecciones eran para la jefatura de gobierno de la Ciudad de México; pero a fin de cuentas pareciera que cambian los tiempos las circunstancias, pero los personajes y las cosas siguen siendo muy parecidas, pareciera que vivimos en un México estancado, dominado por “dinastías” políticas, pongo dinastías entre comillas, los mismos Del Mazo participando, de alguna manera la dinastía Cárdenas, después de haber tenido el gobierno de Michoacán, las mismas dinastías, con los mismos personajes. Esa fue la primera columna que escribí, y a lo largo de este tiempo me parece que he podido sostener un estilo que trata de ser entre firme y seco en el análisis político, pero expresarlo con una cierta ironía, con un lenguaje un poco más desenfadado que permita que los traumas nacionales puedan ser entendidos o digeridos con un poquitito de humor o un poquitito de benevolencia en la escritura.

Astillero, se llama así en homenaje a la novela El Astillero escrita por el uruguayo Juan Carlos Onetti, una novela en la cual se plantea el desencanto, la tragedia de una comunidad que cree seguir viviendo en los mismos términos de prosperidad y funcionalidad que ya tuvo, es decir es la historia de un astillero que funcionó, que tuvo contratos, empleados, presencia, pero que quiebra, que se va hacia la ruina, sin embargo, la gente, los que sobreviven ahí, un par de personas que se denominan gerente administrativo y gerente operativo siguen fingiendo que reciben pedidos de reparación de barcos, que tienen que hacer estudios técnicos, que tienen que pagarle al personal y discuten si se van a dar un aumento salarial o no, cuando no hay ni dinero, solo hay expedientes abandonados, carcomidos por las ratas, no hay vidrios en las oficinas, en fin… Hace veinte años pensaba que El Astillero de Onetti describía lo que yo consideraba era la realidad de México, un país donde simulábamos que todo funcionaba y caminaba bien, aunque la realidad era otra, por eso se llamó Astillero mi columna, en honor a la novela.

El papel del columnista

El columnista en términos muy generales suele ser un espacio muy cómodo y a veces muy redituable en términos económicos y de poder, dado que constituye un espacio en el que se puede expresar la opinión personal, a partir de hechos periodísticos, de hechos noticiosos, pero, en términos generales el columnismo en México suele estar identificado con una postura que se adjunta o asocia a intereses del poder, sin embargo, yo veo con mucha satisfacción en muchos medios de los estados de la República, esfuerzos periodísticos columnas interesantes, información que detecto importante; pero en el ámbito nacional, el columnismo, hoy, las columnas periodísticas constituyen un espacio de información privilegiada, no digo que positiva o negativa, información privilegiada que nos permite tener una radiografía de los encuentros y desencuentros de los grupos políticos, de los declarantes, que filtran información, que sueltan golpes a sus adversarios a través de las columnas políticas, y en ese sentido, alguien como yo, tiene que estar leyendo diariamente las columnas, incluso las que a mí me pueden causar una cierta repulsión ideológica o política, porque ahí se pueden encontrar claves de cómo va sucediendo los acomodos de los personales del poder

El nombre como marca

Es un fenómeno muy especial, porque llega el momento en el que ciertos autores de textos periodísticos se van convirtiendo en una especie de marca, de alguna manera mi marca es Astillero, y eso desde luego proviene del escaparate nacional que se construye desde una columna periodística pero que, en mi caso, se refuerza con mucha participación que hago a través de Periscope, de Facebook en vivo, de YouTube y diversificar la información a través de una fórmula que yo he defendido a capa y espada: yo voy a donde quiera que me permitan expresarme con libertad, de tal manera que los espacios que se han abierto para asistir a un debate, para hacer algún comentario, espacio de televisión, en Imagen TV, donde estoy semanalmente, y en aquellas publicaciones incluso adversas a mi forma de pensar, pues con más razón voy, porque de nada sirve que se mantenga uno solo produciendo el material periodístico para aquellos que comulgan abiertamente con la manera en que uno ve las cosas, lo importante es diversificar, contrastar, debatir, con respeto y con calidad.

En febrero, Julio Hernández López tuvo un desencuentro con Denise Dresser y Emilio Álvarez Icaza, en el debate sobre la movilización #VibraMéxico que se transmitió a través de Aristegui en vivo. Julio Hernández sostuvo que era “una convocatoria manipulada” y que el país no necesitaba de “iluminados en Paseo de la Reforma vestidos de blanco”, incluso señaló que las cúpulas de la derecha intelectual pretendían realizar un “activismo de peluche”, le preguntamos qué lo distinguía de otros líderes de opinión y cuál habían sido los motivos de su discrepancia con esa convocatoria:

Específicamente con Denisse Dresser ha habido expresiones acerca de cómo consideramos que es el oficio periodístico y el activismo social, pero en general a mí me parece que lo que hay es una visión, en términos generales, no me refiero a ella, en las columnas periodísticas, en muchas, suele haber una especie de vocación por generar una oposición que generalmente no llega a gran cosa, porque a veces es una oposición que convive en los mismos términos del poder que dice combatir. Yo digo que hay una especie de oposición de peluche, que es una oposición que se da en las alfombras de las oficinas, en manifestaciones más o menos pasteurizadas, pero hay un México Bronco y hay un México con exigencias que no siempre alcanza a ser tocado por nosotros los columnistas, que no dejamos de ser, y aquí sí hablo en plural, para incluirme, no dejamos de ser unos observadores privilegiados del país y que luego podemos convertirnos en aspirantes a tiradores de línea a opinantes, supuestamente encumbrados, cuando la realidad social y política es tan trágica, tan fuerte, tan ríspida, que nosotros apenas damos unos ligeros pincelazos de lo que está pasando.

Para finalizar, le pedimos a Julio Hernández que comentara el paso pleno de La Jornada San Luis de un periódico impreso a uno digital, y lo que demanda la velocidad de las redes digitales al periodismo y a un columnista como él.

El paso hacia lo digital nos permite tener la inmediatez que es muy importante, y en el caso nuestro de las Jornadas, yo creo que es importante la profundidad del análisis, porque al menos en la experiencia nuestra, en el caso de La Jornada San Luis, estaba llegando un momento en el cual no hay tantas noticias tan fuertes, o no logramos rescatarlas, o nosotros por nuestras incapacidades operativas no lográbamos tener diariamente una información para el impreso que pudiera desplazar lo que ya habíamos publicado en las redes y había tenido reacciones en internet, resulta muy difícil: yo mismo con la columna Astillero me enfrento con la circunstancia de que ya quisiera que mi opinión, la información, ya estuviera en esos instantes colocada en los redes, y no esperar el enorme tramo que te lleva de un día a otro; entonces, tenemos que avanzar en eso, nos hemos encontrado muy a gusto en la etapa digital, con mucha mayor participación, más creatividad, pero estamos teniendo mucho cuidando en tratar de agregarle el factor de la profundidad, que no sea solamente la información instantánea sino que aportemos el comentario, la video columna, que ayude a entender con rapidez la información que está surgiendo.

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Tania Magallanes & Edilberto Aldán

Tania Magallanes & Edilberto Aldán

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