Opinión

El Chavismo: ¿Hora cumplida? / Taktika

 

Mariño, Venezuela. 17 de diciembre de 1982. Un ignorado capitán de fuerzas aerotransportadas, oriundo de Sabaneta, llamado Hugo Rafael Chávez Frías representa, junto a tres compañeros, el juramento del “Samán de Güere”, en donde el paracaidista venezolano repite, con una pequeña alteración, el compromiso hecho por el libertador Simón Bolívar en el Monte Sacro de Roma: “Juro por el Dios de mis padres, juro por mi patria, juro por mi honor que no daré tranquilidad a mi alma ni descanso a mi brazo hasta no ver rotas las cadenas que nos oprimen y oprimen al pueblo por voluntad de los poderosos”.

La escena arriba descrita se relaciona con el presente artículo, el cual tiene por objetivo explicar qué es el chavismo, por qué éste estorba a los intereses hegemónicos de la Unión Americana y qué opción tiene el pueblo venezolano.

Para el escribano, la crisis en Venezuela habla de que el chavismo ha entrado en una etapa definitoria, en la cual la Asamblea Popular Constituyente, convocada por Nicolás Maduro, pareciera ser la última oportunidad para evitar un Götterdämmerung (“El ocaso de los dioses”, en alemán), en donde el pueblo venezolano sería consumido en una lucha fratricida.

Por ello, quien esto suscribe volteó hacia el pasado para tratar de localizar un título adecuado para el actual apartado. Para su fortuna, lo encontró en un escrito que, en 1985, el eminente literato mexicano, Octavio Paz, publicó en la revista Vuelta titulado “El PRI: hora cumplida”, en el cual Paz hacía un postrero llamado para que el partido hegemónico se abriera a la libre competencia en las urnas.

El chavismo -también llamado el Revolución bolivariana- se basa: en las ideas del libertador Simón Bolívar, quien decía que era “una idea grandiosa pretender formar de todo el mundo nuevo una sola nación”. Es decir, una América Latina unida, libre del yugo español, partícipe del comercio transatlántico y en igualdad de condiciones con el Imperio británico y los Estados Unidos.

Asimismo, incorpora las ideas de Simón Rodríguez -también conocido como Samuel Robinson, quien sostenía que Hispanoamérica debía crear su propio sistema político; y de Ezequiel Zamora, promotor del agrarismo, pues éste impulsaría “el patriotismo latinoamericano”1.

Esta amalgama ideológica era repetida ad nauseam por Chávez quien, siendo cadete en 1974, escribió: “El 23 de junio, víspera del aniversario de la gran Batalla de Carabobo, Simón Bolívar hizo parir a la patria”. Por ello, Chávez, ya siendo oficial de paracaidistas, instruía a sus subordinados para que, antes de comenzar las evoluciones castrenses, citaran frases de Bolívar.

A las ideas de los próceres venezolanos, Chávez agregó la Revolución cubana: Fidel Castro y Ernesto Che Guevara. En 1992, después del fracasado Golpe de Estado orquestado por Chávez, éste rezaba: “Dios mío, quiero conocer a Fidel cuando salga y tenga libertad para hablar, para decir quién soy y qué pienso”2.

De igual manera, Chávez abrevó en la savia intelectual del prosista uruguayo, Eduardo Galeano, cuyo magnum opus: Las venas abiertas de América Latina afirma que los problemas económicos y sociales de América Latina son causados por la actitud depredadora de la Unión Americana y el talante cómplice y tributario de las oligarquías locales.

Por ello, cuando Chávez asume el poder en 1999 utilizó la riqueza petrolera de Venezuela para propalar, junto con la Cuba castrista, el evangelio bolivariano por el hemisferio occidental y, para enojo de los Estados Unidos, aliarse con una serie de actores exógenos -China, Irán y Rusia-, quienes son rivales de la potencia norteamericana.

La actual crisis venezolana, provocada por los excesos de Chávez, la torpeza de Maduro y por la desestabilización de la CIA y de sus palafreneros locales -Henrique Capriles Radonski, Lilian Tintori et al– sólo podrá resolverse por un gran acuerdo nacional.

En caso de no lograrlo, entonces sólo quedará la opción de Caín y Abel, en la cual los chavistas, al grito de “¡Bolívar vive, Bolívar sigue!”, se enfrentarán a los opositores quienes, lubricados generosamente por los dólares de Washington y Miami, tienen un solo objetivo: destruir al chavismo y todo lo que éste representa.

Aide-Mémoire.- En Francia, Emmanuel Clinton venció a Marine Le Trump.

 

  1. La exportación de la Revolución bolivariana https://goo.gl/e0d0ei
  1. Krauze, Enrique. Redentores: ideas y poder en América Latina. México, Debate, 2011, p. 481


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Soren de Velasco Galván

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