Opinión

Cocina Política: ¿Invierno o infierno? Anexos y asilos

 

 

¡Ya no sé qué hacer contigo! Expresión de desesperación o declaración de estorbo. Recién nos enteramos en Agüitas que un joven internado en un “anexo” murió en circunstancias poco claras, por lo menos hasta hoy. Se multiplican sin control estos lugares que se ofrecen como centros de ayuda filantrópica y terminan en varios casos, por lucrar con familiares desesperados o despiadados.

Nidia, lidia con los anexos. La diputada Nidia Acosta, enfermera de profesión, trae en la agenda de su actividad legislativa la regulación, o mejor dicho, la falta de regulación sanitaria y vocación humanitaria con que actúan los llamados anexos; los que se suponen sean lugares limpios y bien equipados, a donde acudirían las personas afectadas por adicciones, para recibir un tratamiento profesional y de bajo costo con el fin de superar su problema.

En los hechos, Nidia Acosta encuentra en lo general, lugares carentes de personal especializado, en donde se realizan prácticas violentas contra los internos, tales como golpes, malos tratos verbales, baños con agua helada, encadenamiento y otras que rayan en la tortura.

La diputada Nidia también se refiere a la deficiente e insuficiente alimentación de los internos, el equipamiento inadecuado y escaso y de manera especial, a la carencia de personal capacitado en el tratamiento de adicciones y la abundancia de personas que muestran conductas agresivas y violentas, bajo el supuesto que los internos “es lo que necesitan”.

¿Quiénes depositan a los adictos en los anexos? Generalmente los propios familiares. Ya sea porque la adicción de su familiar ha generado en su entorno severos problemas que salen de la capacidad del núcleo para solucionarlos o bien, porque el adicto estorba y “deja mal” a quienes están obligados a su cuidado, de tal manera que es preferible pagar para mantener alejado al familiar-problema.

La Secretaría de Salud de Aguascalientes y la Comisión Estatal de Derechos Humanos de la propia entidad, son quienes deberían supervisar el funcionamiento de los llamados anexos, sin embargo, es pobre y deficiente la regulación al respecto, por lo que la diputada priista Nidia Acosta, está en seguimiento de varios establecimientos del tipo e integrando una propuesta legislativa para obligar a un control real y una supervisión adecuada con medios de coerción legal que obliguen a brindar un trato digno y humano a estos centros de tratamiento que ya comienzan a ser un problema, lejos de una solución para la sociedad hidrocálida.

¡Ya no sé qué hacer contigo! Expresión de desesperación o declaración de estorbo. Sin proponérselo, la de la pluma fue testigo de otro tipo de “centro filantrópico” que ofrece, más bien oferta otro tipo de ayuda: hacerse cargo, o mejor, permitir que le dejen ahí, sin responsabilidad para nadie, a personas ancianas o discapacitadas.

Cuando ya son inútiles. En alguna ocasión, se atribuyó a la entonces candidata a la presidencia municipal Teresa Jiménez, una publicación en su muro de Facebook sobre las personas de la tercera edad, en donde se señaló que “cuando ya son inútiles, estorban a su familia”. Aunque la publicación causó gran controversia por la dura expresión y la propia Jiménez Esquivel se deslindo de su autoría; no estaba tan lejana en los hechos de lo que puede ocurrir: hay personas ancianas o discapacitadas que estorban. Cruel pero cotidiana realidad.

Existen en la sociedad de Agüitas, humanitarias familias en las que el anciano o el discapacitado, son consideradas parte de las obligaciones propias del desarrollo, el crecimiento o la madurez del núcleo. En estas felices ocasiones, el anciano y el discapacitado, son atendidos en la medida que la situación económica y la capacidad familiar lo permite; algunos corren con mejor fortuna, otros no tanto, pero nadie se cuestiona la integración de ellos a la familia.

También existen otras familias, a las que en la supuesta expresión de Tere Jiménez, el senecto o discapacitado no es útil y estorba en la familia. ¿Infame? ¿Inhumano? ¿Práctico? ¿Objetivo? Juzgue usted, apreciable lectora, querido lector. En correspondencia existen lugares, no necesariamente regulados por la ley y las instituciones de salud, que por una buena cantidad de dinero al mes, están dispuestos a recibir al “estorbo”; aunque no necesariamente a atenderlo como es debido y menos aún a responsabilizarse de él. ¡Hágame usted el favor!

Las familias más adineradas son las que pueden hacer uso del cuestionable privilegio de pagar para que el anciano o el discapacitado, no constituyan una molestia en sus domicilios. Tal y como antes le comenté, fui testigo que existe un lugar así, y por ende deben existir más en Aguascalientes, que operan a la luz del día sin esconder su ignominia. El que yo conocí se encuentra en pleno fraccionamiento Las Américas, muy cerca de las instalaciones del diario El Hidrocálido y a unos pasos del Instituto de Educación para Adultos de la entidad. ¿Quiere usted saber cómo lo conocí? Un usuario del “servicio” me dijo, al saber que tengo una persona senecta en casa: “lo habías de llevar ahí, te cobran nueve mil pesos mensuales y cuando mueren, no les hacen autopsia, porque cuentan con un permiso especial”. ¡Aunque usted no lo crea!

¡Nos vemos en la próxima! Recuerde que en esta su cocina se come, se lee, se estudia y se conversa de todo; particularmente de política.

CODA ciudadano. Denuncie las malas prácticas en asilos y anexos con la diputada Nidia Acosta Lozano, 910 3210 y 910 3240, ext. 130.
[email protected]

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Socorro Ramírez

Socorro Ramírez

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