Opinión

El Día del Estudiante*

 

¿Quién no siente nostalgia por su época estudiantil cuando nos vimos inmersos en esa Escuela Preparatoria barrediana integrada por la Secundaria y el Bachillerato en la que nos sorprendió la adolescencia?

Mi generación ingresó al Instituto de Ciencias de Aguascalientes a la mitad del siglo XX y automáticamente a la Universidad Nacional Autónoma de México, a la que probablemente lo había incorporado el rector Pedro de Alba hacia 1920.

 

La Novatada

El año de 1950 fue el último en que se celebró, en la forma tradicional, el día del estudiante; para las ocho de la mañana del 23 de Mayo los novatos ya andábamos trasquilados, disfrazados o semidesnudos y pintarrajeados, representando cada quién el papel que nos habían asignado los veteranos para regocijo de la población que ya para las diez de la mañana se arremolinaba en las banquetas a ver pasar aquél desfile estrafalario que lanzaba porras y hacía bufonada y media.

Uno de los números más festejados era la crítica -cruda o ingeniosa- a personajes de primer orden contra los que el pueblo tenía resentimientos que nadie se atrevía a manifestar públicamente, pero el orden imperaba y ningún establecimiento cerraba sus puertas pues había una comisión que pasaba a recibir los donativos que de buen grado aportaban los comerciantes ya que su clientela, atraída por la novatada, aumentaba ese día. Además se vendía como pan caliente la revista Vida Estudiantil. Nos despedíamos cantando a todo pulmón la Canción del Estudiante Aguascalentense y terminábamos bañándonos en las fuentes y en la alberca de Ojocaliente.

 

El Fandango Estudiantil

Al concluir aquella mojiganga los peluqueros hacían su agosto dejando bien rapados los cráneos que lucíamos orgullosos porque era el mejor testimonio de nuestro ingreso al Instituto.

Acto seguido el baño con lejía, pues la mayor ilusión era la de asistir, por primera vez, a uno de los bailes de más tronío en la ciudad: el Fandango Estudiantil, que ese año se celebró en los patios del Instituto porque el palacio de gobierno -en el que tradicionalmente se realizaba- prefirió no utilizarse por estar latente el conflicto de 1948 en el que el gobernador saliente había violado su autonomía. El número estelar, espontáneo, fue el que realizaron el estudiante Mario Reyes y la bibliotecaria Lupita Acevedo, bailando el “Mambo Universitario” alrededor de la fuente del primer patio, que los segregacionistas que regresaron después destruyeron.

 

Rumbo a la UNAM

Cuando concluimos la Preparatoria y emigramos a la Capital para culminar nuestro sueño de estudiar una carrera profesional, el primer Día del Estudiante que pasé en la Facultad de Ciencias Políticas y Sociales se festejó con una bienvenida a los estudiantes de nuevo ingreso y una formidable velada con la marimba-orquesta de los hermanos Nandayapa. Las rapadas y otras prácticas similares nunca se hicieron presentes en aquella novedosa y civilizada escuela, pero el chispeante ingenio juvenil tampoco.

El 23 de mayo de 1958 disfruté en la Avenida Juárez, desde un balcón de la Secretaría de Relaciones Exteriores, la última novatada de los estudiantes de la UNAM, pues con el cambio de las últimas escuelas a la Ciudad Universitaria terminaban las centenarias, bullangueras e irreverentes tradiciones estudiantiles cuyo núcleo era la Plaza de Santo Domingo, en el corazón de la Ciudad de México.

 

¿Por qué el Día del Estudiante?

Desde las épocas más remotas encontramos el binomio inseparable discípulo-maestro resolviendo la ecuación de preservar la cultura y en el que, además, el discípulo iba descubriendo los secretos de la Naturaleza junto con su desarrollo físico y mental, encontrando similitud entre el despertar de su sexualidad y el estallido multicolor de la vida en la Primavera.

Hace mil años, de las escuelas catedralicias europeas se desprendieron las mundanas escuelas palatinas buscando un medio más propicio que el de la Iglesia para sumergirse en el mundo del conocimiento; luego surgieron las primeras universidades que abrieron paso al renacimiento humanístico y a la revolución científica.

Cada vez más libres de las limitaciones eclesiásticas, la juventud estudiosa se encontró con las fábulas mitológicas de la Grecia clásica resguardadas por la cultura árabe, que despertaron su imaginación con personajes tales como Afrodita, Eros, Apolo, Dionisos, etc., dioses del amor, la lujuria y la fertilidad; la música y la poesía; el vino y el teatro; las musas y todo aquel amasijo de dioses y semidioses rebosantes de encendidas pasiones humanas, a los que se festejaba con grandes ceremonias festivas en la resurrección primaveral.

De allí surgió la expansión bohemia, en que los estudiantes aprovecharon las enseñanzas para darle un sentido a su eufórico despertar, recorriendo apasionada y críticamente el arco iris que va del placer a la desolación, envueltos en seductora creatividad estética.

 

La Reforma Universitaria

Como consecuencia de la Reforma Protestante y la derrota del Sacro Imperio Romano Germánico a manos de Napoleón, la Universidad también pasa por grandes reformas: la francesa napoleónica de 1806 y la alemana de Humboldt de 1810, en las que muchas universidades encuentran en el laicismo la liberación del control de las conciencias, para caer bajo el control profesionalizante de los modernos estados nacionales.

Los universitarios, sin embargo, siguieron luchando por su emancipación no solo de la Iglesia sino también del Estado, del cual se declaran enemigos acérrimos cuando lo dominan sátrapas, porque también se empaparon de los ideales revolucionarios de libertad, igualdad y fraternidad, conceptos desarrollados al margen de la paralización teológica, en materias nuevas y llenas de interrogantes: Filosofía, Cosmografía, Biología, Anatomía, Sociología, Economía, Política, Psicología, etc.

Enfrentados a tiranos que oprimen al pueblo en provecho de los dueños del dinero, estudiantes de muchas universidades del mundo han sufrido bajas en sus filas a manos de las fuerzas represoras.

Entonces los estudiantes del mundo fijaron las fechas en que sus héroes civiles cayeron bajo la metralla del déspota, conmemorándolas cada año para mantener vivo el recuerdo de sus mártires y la causa de su sacrificio.

Así, la Unión Internacional de Estudiantes fijó el 17 de noviembre como Día Mundial del Estudiante, para no olvidar aquél de 1939 en que los universitarios de Praga fueron ferozmente reprimidos cuando manifestaban su repudio a los invasores nazis.

 

¿Porqué el 23 de mayo en México?

Muchos países tienen, además, su propia fecha. La historia de la nuestra es la siguiente: corría el año de 1929 y la situación política era delicada debido al conflicto religioso surgido en 1926 con el título de “guerra cristera”; a las constantes insurrecciones de caciques levantiscos y al gobierno en manos de militares autoritarios, uno de los cuales -Álvaro Obregón- había sido asesinado por un cristero en 1928 antes de tomar posesión de un segundo período presidencial después de haber cometido el extravío de reelegirse, cuando la Revolución en la que él mismo había combatido se había ganado bajo el lema maderista de “sufragio efectivo, no reelección”.

Sumado a lo anterior, al reponerse la elección en 1929, José Vasconcelos, que había sido brillante secretario de Educación y rector de la Universidad Nacional, se presentó como candidato opositor en una campaña desigual severamente reprimida por el gobierno.

Cabe mencionar que sus más fervientes seguidores eran estudiantes universitarios; los mejor preparados eran sus principales y más valiosos colaboradores, como Alejandro Gómez Arias, Ricardo García Villalobos, José de los Reyes, Baltasar Dromundo, César Garizurieta, Adolfo López Mateos, etc., incluidos egresados ilustres del Instituto de Ciencias de Aguascalientes como Manuel Ugarte, Salvador Azuela y Mauricio Magdaleno, entre otros.

En ese precario estado de cosas, el director de la Escuela de Jurisprudencia impone un examen que provoca protestas y éstas más medidas disciplinarias; esto generaliza el problema a toda la Universidad; la rectoría y la presidencia de la República reaccionan con violencia, pero el 9 de mayo los estudiantes se constituyen en un Comité de huelga que demanda ya no la solución del problema original sino el otorgamiento de la añeja demanda de Autonomía y solicita el apoyo del pueblo, que se lo otorga gustoso.

A nadie escapaba que los dirigentes de la huelga eran los mismos colaboradores de Vasconcelos en su campaña política. Las torpes medidas de los funcionarios universitarios y gubernamentales en lugar de apagar el movimiento lo hicieron crecer tanto, que puso en jaque al gobierno. Éste lo reprimió cada vez con más ímpetu, hasta que el 23 de mayo se produjo un violento enfrentamiento nada menos que en su plaza de Santo Domingo, en el que resultó asesinado el estudiante Germán del Campo.

En ese momento el presidente interino Emilio Portes Gil se dio cuenta de que el movimiento estudiantil estaba a punto de convertirse en la bandera de un estallido que podía dar al traste con el proyecto del Partido Nacional Revolucionario que acababa de fundarse y al día siguiente inició pláticas con los huelguistas, comprometiéndose a atender favorablemente sus demandas, lo cual desactivó la tensión.

Finalmente, el 22 de julio fue promulgada la primera Ley Orgánica de la “Universidad Nacional de México, Autónoma” con una autonomía más nominal que efectiva, pero que de alguna manera era una realidad que el gobierno empezaba a admitir.

Ese asesinato que aceleró el triunfo del movimiento es el origen del “Día del Estudiante” en México, que empezó a conmemorarse cada 23 de Mayo para recordar los hermanos caídos en la lucha por la autonomía universitaria.

El 22 de noviembre de 1942 se promulgó la Ley Orgánica del Instituto de Ciencias de Aguascalientes como entidad autónoma, a imagen y semejanza de la UNAM.

A esto hay que agregar que en 1933 se expidió otra Ley Orgánica de la UNAM otorgándole la completa autonomía, pero en 1945 se promulgó la última, que nulifica la autonomía al crear, por sugerencia del rector Alfonso Caso, una Junta de Gobierno copiada de los Boards of Trustees (Comités administrativos) de las universidades empresariales estadounidenses, encargada de designar a todos los funcionarios de la UNAM, con lo cual el proceso electoral de estudiantes y profesores se nulifica cuando esa Junta lo decide. Así pues, las luchas estudiantiles por la autonomía finalmente quedaron en una burla lamentable. Y esto también lo copió la UAA. Se nulificó así la esencia de la Universidad, cuya base se define como la comunidad de estudiantes y profesores para la organización del saber, que implica el autogobierno.

El hecho es que en aquellos tiempos que estábamos recordando, la población esperaba con expectación el día 23 de Mayo. Pero el propósito de la celebración se fue olvidando hasta que finalmente el Día del Estudiante organizado por los estudiantes se convirtió en otra tradición perdida en México con la que desapareció, también, el significado real y verdadero de la autonomía. Y lo mismo pasó en Aguascalientes desde que el Instituto se convirtió en universidad empresarial dentro del esquema departamental estadounidense.

Esto es lamentable, porque quitando las prácticas ofensivas a los derechos humanos, los jóvenes universitarios actuales han perdido el ingenio crítico, la capacidad para expresarse con plena libertad y, sobre todo, la decisión para defender derechos tan elementales como el que les otorga nuestra Constitución Política a la enseñanza gratuita.

* * *

La exposición del tema incluyó remembranzas de las chispeantes anécdotas estudiantiles de Humberto Rubalcava Valdivia y terminó con la lectura del emotivo poema “Madre Aula”, de nuestro recordado poeta Humberto Brand Sánchez, en la voz de nuestra compañera Rosalina Castorena.

Por otra parte, el homenaje de los Amigos de Jesús Terán a los estudiantes aguascalentenses concluyó el día de ayer, 22 de Mayo, en el mismo lugar, con la actuación de la primera estudiantina del Instituto, integrada por sus propios fundadores de 1965, actualmente conocidos como Grupo Musical “Los treinta y tantos”. Nuestro profundo reconocimiento para ellos.

 

“Con unidad en la diversidad, forjemos ciudadanía”

Aguascalientes, México, América Latina

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* Texto elaborado con base en la participación del autor en el coloquio organizado por los Amigos de Jesús Terán el pasado día 9 en su sede de la Casa Terán, dedicado a los estudiantes aguascalentenses.

The Author

Netzahualcóyotl Aguilera R. E.

Netzahualcóyotl Aguilera R. E.

1 Comment

  1. JUAN
    24/05/2017 at 00:09 — Responder

    EXTRAORDINARIO EL ARTICULO; RESCATA DATOS DESCONOCIDOS POR MUCHOS DE QUIENES FUIMOS ESTUDIANTES EN AGUASCALIENTES Y EN LA CIUDAD DE MÉXICO.

    MUY BIEN NETZAHUALCOYOTL.

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