Opinión

Fuenteovejuna siglo XXI / Análisis de lo cotidiano

El linchamiento de un ciudadano de nuestra Villa ha vuelto a abrir la polémica. El asunto, lamentablemente no es nuevo, la justicia por propia mano ha existido desde que se conformaron las primeras sociedades y las primeras policías. Y en la actualidad es un fenómeno de gran intensidad en el ámbito mundial, ya que, en Argentina, República Dominicana y Haití es un hecho cotidiano que escandaliza a la sociedad, sí, a la misma sociedad que lo lleva a cabo. El fénix de los ingenios Lope de Vega, elevó el tema a categoría universal cuando publicó en 1618 su famosa comedia Fuenteovejuna. De manera libre narra un hecho real sucedido en la pequeña villa de Fuente Obejuna, en la provincia de Córdoba, Andalucía. Resulta que el comendador Don Fernán Gómez acosa sexualmente a la doncella Laurencia, quien está comprometida con el humilde labriego Frondoso. El joven ante la inutilidad de sus ruegos a la autoridad para que el funcionario público deje en paz a su novia, decide asesinarlo. Entonces sí, entra en servicio la policía, prenden al labrador y es llevado a juicio. Solo que el juez se encuentra con una respuesta inesperada, al preguntar en audiencia pública a todo el pueblo en calidad de testigos : ¿Quién mató al comendador? Fuenteovejuna, señor ¿Quién es Fuenteovejuna? Todo el pueblo a una. El conflicto se resuelve cuando intervienen los Reyes Católicos Fernando e Isabel y consideran que el culpable era el militar por abuso de autoridad. Frondoso y Laurencia se casan felizmente ante la alegría de toda la Villa. El hecho tenía un trasfondo de grave inconformidad social porque los guardianes del orden eran soldados al servicio de Juana la Beltraneja, enemiga de los Reyes Católicos y era ella la que favorecía los excesos de los militares en contra de la población. Pero Lope de Vega no dejó ahí el asunto, tal parece que traía la encomienda de hacer señalamiento sobre los abusos. En su comedia El Mejor alcalde, el Rey, publicada en 1620, también sobre un hecho real ocurrido en Galicia. El hidalgo Sancho notifica a su señor Don Tello que se casará con Elvira. Al conocer a la bella muchacha, el noble aristócrata se presta a ser padrino, pero en realidad secuestra y viola a la chica. Sancho se queja ante el rey Don Alfonso VII de León, quien decide investigar personalmente el caso. Manda ejecutar al abusador y favorece el matrimonio de los enamorados. De manera que desde hace 400 años la solución ya fue planteada ¿Quien debe solucionar estos casos de justicia por mano propia? la autoridad legalmente constituida. Y si queremos seguir el consejo del escritor, la justicia debe hacerse bien, rápida y a la vista de todos. Y también los aspectos psicológicos de la justicia punitiva son antiguos. Fueron muy bien detallados por Platón en su libro La República emitiendo el concepto de alma-justicia. En 1995 el filósofo, sociólogo y analista político Barry Brian de la Universidad de Oxford, escribió la suma de sus aportaciones en Las Teorías de la Justicia donde evalúa el concepto de la justicia castigadora, la importancia de la sociedad en la toma de decisiones respecto al castigo y el relevante papel moderador que deben tener las autoridades civiles, políticas y judiciales. El linchamiento de los delincuentes está creciendo en todo el mundo y preocupantemente también en nuestro estado. Qué mal, pero ello debe llevarnos a la solución, que siempre ha estado y ahora con más razón en las autoridades civiles. Solo habremos de confiar en que ya no siga siendo la sociedad la que tenga que hacer el papel de fiscal, juez y verdugo.

 

“Haciendo averiguación

del cometido delito,

una hoja no se ha escrito

que sea en comprobación;

porque, conformes a una,

con un valeroso pecho,

en pidiendo quién lo ha hecho

responden: Fuenteovejuna.”

 

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Héctor Grijalva

Héctor Grijalva

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