Opinión

La franja y la ruta / Taktika

Beijing, China. 14 de mayo de 2017. El presidente Xi Jinping se dirige a la pléyade de mandatarios congregados para conocer a detalle su nueva iniciativa: la Franja y la Ruta y efectúa la siguiente analogía: “los gansos cisnes son capaces de volar lejos y con seguridad a través de los vientos y las tormentas porque se mueven en parvadas y se ayudan unos a otros”.

El líder chino prosigue: “China es capaz de compartir su experiencia de desarrollo con el resto del mundo, pero no intervendremos en los asuntos internos de otras naciones” y, volteando a ver a sus invitados, agrega: “China no necesita de estados vasallos”.

La escena arriba descrita se relaciona con el presente artículo, el cual tiene por objetivo explicar cuáles son los antecedentes, qué es y cuál es el alcance geoeconómico y geopolítico de la iniciativa de la Franja y la Ruta.

Desde el siglo V a.C. hasta aproximadamente el año 1500 de nuestra era funcionó, entre Europa y Asia, la llamada Ruta de la Seda, la cual era una red de ciudades mercantiles que se extendían entre el mar Mediterráneo y China. Célebres viajeros como el mercader veneciano, Marco Polo, y el cadí norafricano, Ibn Battuta, recorrieron esta vía comercial.

Sin embargo, la ruta cayó en decadencia cuando los turcos otomanos capturaron la ciudad de Constantinopla en el año 1453 y forzaron a los europeos a buscar una ruta alternativa marítima. Ejemplo de lo anterior es el viaje que, en 1492, hiciera Cristóbal Colón. El marino genovés buscaba llegar a Catay (China) y Cipango (Japón), pero en realidad descubrió el Nuevo Mundo.

La Ruta de la Seda durmió el sueño de los justos hasta el año 1949 cuando los comunistas chinos implementaron la estrategia llamada “Desarrollar el Oeste”, la cual incluía la construcción de vías férreas, la pavimentación de caminos y el traslado de millones de chinos de la etnia han a las provincias anexadas del Tíbet y Sinkiang.

En 1999, y previo a su ingreso a la Organización Mundial de Comercio, China implementó el programa “Ve al Oeste”, el cual incluyó la construcción de un gasoducto de cuatro mil kilómetros de longitud, la construcción de aeropuertos en el Tíbet y Sinkiang y la prominencia de Chongqing, una urbe de 18 millones de habitantes, como ciudad nodo.

Una vez logradas las fases previas, el actual gobierno chino se trazó, en septiembre de 2013, reactivar la “Nueva Ruta de la Seda”. Es decir, unir Eurasia a través de una serie de corredores logísticos, los cuales enlazarían a China con Europa. Posteriormente, se agregó la parte marítima, pues China desea, mediante el comercio marítimo, unir sus ciudades costeras con África, el Medio Oriente y la cuenca del mar Mediterráneo.

¿Qué es la Iniciativa de la Franja y la Ruta? Es la unión de Eurasia mediante la creación de seis corredores económicos: China-Mongolia-Rusia; Bangladesh-China-India-Myanmar; China-Asia Central-Asia Occidental; China y la península de Indochina; el Corredor Económico China-Pakistán; y el puente terrestre de Eurasia. La inversión será de 113 mil millones de dólares.

Ejemplo de lo anterior son: la modernización del puerto de Gwadar, en Pakistán; el tren de alta velocidad Yakarta-Bandung, en Indonesia; la vía férrea Budapest-Belgrado, entre Hungría y Serbia; y la renovación del puerto del Pireo, en Grecia.

En el aspecto geoeconómico, las cadenas de suministro -el ecosistema de productores, distribuidores y vendedores que transforma la materia prima en bienes y servicios distribuidos a los clientes- y la conectividad son “los principios organizadores de la humanidad en el siglo XXI”1. Por qué China desea controlar la cadena de suministro euroasiático, porque “Eurasia representa dos tercios de la población, economía y comercio mundiales”2 y porque el crecimiento económico hace que “China necesita más mercados y más materia prima”3.

¿Cuál es la implicación en el aspecto geopolítico? Para la política exterior china, el acceso a las fuentes de materia primas es primordial. Por ello, Mongolia, el Lejano Oriente ruso, y Asia Central -regiones ricas en recursos naturales- son el objetivo de la influencia y expansión comercial china.

 

Tabla de comentarios

Actor Comentario
Vladimir Putin,

presidente de Rusia

“Proyecto civilizatorio para el futuro”
Mauricio Macri,

presidente de Argentina

“Una arquitectura de cooperación económica global abierta, inclusiva y equilibrada, que beneficie a todos”
Wang Huiyao,

académico chino

“El nuevo motor de la globalización”

Fuente: elaborada por el autor con datos obtenidos de: Asia Times, Sputnik y Xinhua.

 

Los comentaristas occidentales han tratado de introducir una cuña entre China y Rusia. Sin embargo, en la política la forma es fondo. Para muestra un botón: durante el ingreso a la Mesa Redonda de Líderes, celebrada el 15 de mayo del año en curso, el presidente Xi Jinping llegó acompañado de su contraparte rusa, Vladimir Putin, a quien sentó a su diestra durante el coloquio.

Asimismo, Xi telefoneó al nuevo mandatario galo, Emmanuel Macron, a quien incitó a unirse a la Iniciativa de la Franja y la Ruta como parte de una nueva estrategia para la maltrecha Unión Europea.

China, esa “civilización que pretende ser un estado” (John King Fairbank y Lucian Pye dixit), marca, con la Iniciativa de la Franja y la Ruta, el rumbo a seguir en el siglo XXI. ¿Qué dirá el energúmeno neoyorquino al respecto?

Aide-Mémoire.- Emmanuel Macron viajó a Berlín a recibir instrucciones; Donald Trump enfrenta la guerra del Deep State por haber recibido a los rusos en la Oficina Oval de la Casa Blanca.

 

  1. – Khanna, Parag. Connectography: mapping the future of global civilization. New York, Random House, 2016, p. 20

2.- Ibid, p. 199

The Author

Soren de Velasco Galván

Soren de Velasco Galván

No Comment

¡Participa!