Opinión

Los humanistas en el tiempo de la conquista / Alegorías Cotidianas

La conquista española a la América encontrada fue una guerra sangrienta donde los expropietarios de esa tierra roja perdieron su sociedad. Ante este hecho tan lamentable encontramos a algunos conquistadores, quienes deslumbrados por la belleza de la tierra y la nobleza de su gente, la tomaron como patria en su Nueva España des occidentalizada.

Dentro del grupo de los conquistadores encontramos a los humanistas, principalmente representados por los misioneros ya que el humanismo era impartido casi exclusivamente en las abadías y monasterios de España, aunque no descartaré las universidades españolas como la de Salamanca, la cual fue la cuna de los dos conquistadores misioneros quienes estudiaron a los indígenas y lucharon por sus derechos.

El humanismo impartido en las universidades españolas se caracterizó por la incitación al respeto de la otredad, ya que la individualidad de cada uno de los habitantes de la tierra era, hasta antes de la conquista, el móvil de la paz del mundo. Por tanto, algunos de los conquistadores que se unieron al pueblo indígena respetaron la individualidad de los hispanoamericanos mientras que otros, como Cortés y Bernal Díaz del Castillo, vinieron como parte de la milicia española y con el paso de su conquista se convirtieron en “héroes” sobrevivientes de la utopía hecha realidad. Los españoles que se unieron al pueblo indígena se involucraron con sus costumbres y homogeneizaron ideales, sin destruirlos, se fundieron en una sola ideología la cual a futuro resultó ser más enriquecedora que al destruirla.

La visión del padre De las Casas se opuso radicalmente a la avaricia de los conquistadores quienes gobernados por la ambición y la milicia que reinaba en su cabeza masacraban y humillaban a los indígenas; en cambio Bartolomé De las Casas pensaban que debían respetar y amar al buen salvaje para que el buen salvaje amara a un solo Dios.

Los frailes pro indígenas del siglo XVI, indignados por los abusos a los salvajes, buscaron auxiliarlos. Bartolomé De Las Casas fue el primero en defender a los indígenas e intentar liberarlos del yugo español. En 1550 cuando, Carlos V convocó una junta en Valladolid, De Las Casas propuso una de sus teorías más interesantes: Los indígenas americanos no son bárbaros pues ellos no son culpables de adorar a tantos dioses, su religión les da la libertad de creer en los mismos, mucho menos de hablar la lengua que sus dioses les dieron como prueba de existencia imaginaria y, tampoco lo son de creer en sí mismos y no tener la crisis de identidad del hombre renacentista o del barroquismo que comenzaba a robar el espíritu español.

De las Casas analizó cada uno de los hábitos de los indígenas, puntualizó en aquello que probablemente tenga una solución cristiana. Al especializarse en la sociedad indígena la comprendió y examinó desde su función política, económica y cultural; posteriormente la comparó con la española de manera que, al conocer la base de las dos sociedades, pudo establecer un puente que le permitió unir los dos mundos tan extraños y amazónicos que dividía el océano.

Ofreció a los salvajes no sólo seguridad al defenderlos de los salvajes conquistadores, sino una vida cristiana deconstruyendo sus mitos y sacrificios bajo el crucifijo de la resurrección, pues sus pecados no los privaban de ningún derecho ya que al no estar inscritos bajo el signo de la fe y desconocerlo no se hacían acreedores a penas o castigos. Sin embargo, en cuanto a los sacrificios se refiere, tienen toda la culpa humana que se les pueda imputar, pues el cuerpo no vale, sino el alma y esa se pierde al romper un mandamiento tan sagrado como el de no matarás. Paradójicamente, los sacrificios los consideró hermosas ofrendas a sus dioses, aunque sigan siendo crueles y horribles.

Mauricio Beuchot nos dice que De las Casas puntualizó a la perfección el error de los españoles, hacer la guerra a quien no conocía la religión católica, puesto que al hacer eso perdieron todo el derecho. Bajo el nombre Dios taparon la infinidad de violaciones a los derechos de los indígenas, para encubrir todo sus fechorías. Eran hombres aturdidos por el vacío renacentista.

Bartolomé De las Casas cree que el oprimido tiene todo el derecho de tomar al Dios cristiano como único estandarte, dejándoles a su elección convertirse o no mientras que el español pseudo humanista prefiere cristianizar por la fuerza. De las Casas sólo quería hacer valer las leyes humanas, naturales y divinas, al mismo tiempo que sus compatriotas buscaban poder y poder.

Toribio de Benavente se involucró de inmediato con los indígenas, después de que piso la utopía europea. Sin embargo, llegó con la firme intención de estudiar su historia y religión, sin dejar su visión occidental del otro lado del océano. Habló del daño que los españoles le hicieron a los indios, las pestes que les provocaron, antes de la conquista carecían casi por completo de éstas después las peores los atacaron, sobre todo a partir de la construcción de la Ciudad de México.

Motolinía trato de justificar la conquista cristiana española, su constante comparación con la cultura occidental no le permitió ver a los indígenas desde el punto de vista humano, para él siempre fueron salvajes que debían ser esclavizados para su domación y no-cristianización.

Su percepción de Dios no le permitió perdonar los sacrificios humanos que hacían los indígenas, a diferencia de Bartolomé De las Casas opinaba que debían ser sometidos brutalmente al catolicismo, sin importar la violación a sus derechos naturales y humanos. Quiso ser muy humano al aprender a convivir con ellos y al él no maltratarlos, mientras que estaba de acuerdo en hacer la guerra para convertirlos, le ganó el occidentalismo al imponerse sobre los indígenas. El hombre renacentista que había en él no le permitió doblegar su orgullo ante sus iguales y su propia religión. Parecía que el humanismo era para los españoles y no para los salvajes.

Su intención era muy buena, pero le falló la práctica pues defendía a los indígenas y los maltrataba, tal vez no físicamente, pero sí psicológicamente, al obligarlos a perder sus creencias indígenas.

En su intención de cristianizar y víctimas del ideario colectivo español del XVI, les negaron a los indígenas la libertad de practicar la religión que era más conveniente para cada uno ellos quienes les ayudaron a sus verdugos a alcanzar su sueño, el encuentro con América, la utopía perdida de la humanidad.

El cómo se llevó a cabo la conquista influenció notablemente la concepción de nuestra nación y el cómo vivimos actualmente.

 

Laus Deo

@paulanajber

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Paula Nájera

Paula Nájera

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