Opinión

Mani redivivo / Opciones y decisiones

 

 

El deslumbrantemente bello y fastuoso recinto en que se alojó la cumbre con países árabes e islámicos en Riad, Arabia Saudita, sirvió de caja de resonancia para la voz media -prácticamente en recto tono- del discurso, que Trump ofreció el domingo frente a los líderes de 55 países de mayoría musulmana. “Es el primer esfuerzo del mandatario por llegar a los 1.600 millones de musulmanes en todo el mundo. El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, trató de dejar en claro que su país no está en guerra con el Islam, en un gran discurso este domingo en Arabia Saudita, y definió la batalla contra los grupos terroristas como una ‘batalla entre el bien y el mal’”, mientras urgía a las naciones de mayoría musulmana a redoblar sus esfuerzos contra el terrorismo. (CNN. Por Jeremy Diamond. “Expúlsenlos”: Trump llama a los musulmanes a compartir la carga de la lucha antiterrorista. 09:47 ET (13:47 GMT) 21 mayo, 2017).

Continúa la crónica: Aunque Trump aseguró que no estaba ahí “para dar lecciones” al mundo musulmán, su discurso fue más allá. En su más enérgico argumento de este domingo, Trump exhortó a los países mayoritariamente musulmanes a hacer más para erradicar a los grupos terroristas que reclaman el manto del Islam y urgió a los musulmanes a “expulsar” a los terroristas. “Expúlsenlos”, dijo Trump. “Expulsen a los terroristas. Expulsen a los extremistas. Expúlsenlos de sus lugares de oración. Expúlsenlos de sus comunidades. Expúlsenlos de su tierra santa y expúlsenlos de la Tierra”.

Se trata de un discurso que expresa de manera enfática los elementos esenciales del maniqueísmo. Es una batalla entre el bien y el mal. Este estilo abiertamente dicotómico declara la oposición esencial entre estos dos principios contrarios absolutos, absurdamente tan irreductibles como subsistentes por sí mismos, uno frente al otro. Distinción que el emisor cuida muy bien de no globalizar bajo el sólo y santo nombre del Islam; porque introduce una diferencia a su interior, separa esos islámicos que son terroristas y extremistas.

Con el mal no se negocia, al mal se le erradica, se le expulsa de la comunidad humana; así como se contrastan los elementos eternos que sostienen el Universo. Esta doctrina del Maniqueísmo se remonta a los tiempos primordiales de formación de la civilización occidental cristiana. Religión fundada por el príncipe persa Manes (c. 216-277) según la cual existen dos principios reguladores del universo, el Bien y el Mal, que se encuentran en constante lucha y oposición, y a los que denomina la Luz y las Tinieblas, respectivamente. Tras un largo período de tiempo la lucha se saldará con la victoria definitiva de la Luz sobre las Tinieblas. (Glosario de Filosofía. https://goo.gl/Ks631j).

Estos conceptos abstractos y universales, por definición, pierden sentido si no son referidos al espacio y al tiempo históricos, es decir a la dimensión humana, en la cual se desencadena la verdadera lucha antagónica que dramatiza en los hechos la tensión ética fundamental, la opción libre e inteligente por el bien y la superación del mal. Esta dramatización actancial del hombre y de la mujer se juega en cada opción vital, y es aquí en donde radica su fuerza y poder simbólicos. Y por ello siempre está acechante la tentación a la fuga exculpatoria del sujeto humano: “the devil made me do it”/el diablo me hizo hacerlo”.

A nivel de gran síntesis, señalo como referencia mi trabajo de tesis en curso para obtener el grado de Doctorado en Investigación para el Desarrollo Social (2009-2012), en que analizo las dos grandes ideologías dominantes del mundo moderno, el Maniqueísmo y el Cinismo. La primera que creíamos supuestamente superada, pero que al día de hoy está emergente y por ello mismo exige que nos ocupemos de ella. So pena que de no hacerlo, somos presa fácil de sus poderosas armas y herramientas ideológicas de enajenación bioética.

Drama actancial, decíamos, que en gran comprimido significa que el Bien resulta ser omnímodamente pasivo y el Mal omnímodamente activo. Plantea al final la desintegración de sus partes constitutivas, lo que de suyo es desmembramiento de la persona existente como tal, en el tiempo y en el espacio, de manera tal que la una retorne a su “utopía celeste” y la otra se disuelva en el caos de su “antiutopía terrestre”.

Mito maniqueo que contrapone cielo/Tierra como espacios míticos del espíritu/carne. Para aplicarlo al discurso maniqueo de Trump: a los terroristas y extremistas hay que expulsarlos. Y lo hace en una graduación creciente bien gráfica: primero, expulsarlos de las casas de oración; segundo, de sus comunidades; tercero, de su tierra santa; y finalmente del planeta Tierra. Es decir, re-enviarlos a su “utopía celeste”. Lo que es un perfecto ejemplo de discurso de dominación, por la vía de la aniquilación (anahailation). En donde “expúlsenlos” significa “aniquílenlos/extínganlos”, cepa de la más pura narrativa maniquea.

De la cual adelanto algunas conclusiones. este “drama” mitologizado se traslada a un juego de la vida real, y repercute en la historia personal del hombre y de la mujer concretos, cuya única vía de Salvación -siguiendo la lógica del mito- consiste en la desintegración de sus partes constitutivas, que de suyo es un desmembramiento de la persona existente como tal y ocurre en el tiempo y en el espacio; de manera tal que la una (el alma) retorne a su “utopía celeste” y la otra (el cuerpo/la carne) se disuelva en el caos de su “antiutopía terrestre”. Lo que dicho en español significa profesar una ideología de la muerte/nihilista.

Gracias a este análisis desmitificador, huelga decir que la ideología dominante en un sistema social está en relación directa con la matriz de la religión dominante del mismo; ya que un sistema simbólico dado se configura desde la religiosidad popular prevaleciente en una formación social específica; constituyendo a su vez esta práctica religiosa, en la ética militante por antonomasia que define o retraduce la ideología a la que se adscribe de hecho un pueblo. Sea, entonces, el Islam como tal, o el cristianismo, o el judaísmo.

Debemos a la investigación de la Etnología y la Antropología Social, el saber que el ‘folklore’ es en esencia la expresión simbólica de los mitos, ritos y prácticas culturales de un pueblo (“folk”). Ello no quiere decir que el folklore case perfectamente con los postulados de la ortodoxia doctrinal de la iglesia a la que reconoce pertenecer; sino que de manera dispersa, asistemática, barroca, abigarrada e intuitiva profesa sus creencias, sin que necesariamente se planteé críticamente y de manera explícita la coherencia entre los postulados teóricos y las conductas prácticas del mismo pueblo. De modo que la fe religiosa para el pueblo siempre es una tarea por hacer y no un cumplimiento acabado y perfecto. Y por ello es siempre una aspiración a ser.

Este impactante escenario del discurso maniqueo personificado por Trump, nos remite a un excepcional logro de dos científicos sociales, me refiero a Ronald Inglehart y Christian Welzel, y su instrumento que se llama Encuesta Mundial de Valores, WVS (World Values Survey. 1981). Ambos diseñaron un riguroso tipo de investigación estadística, de alta calidad, aplicable a cada país, por medio de encuestas, aplicadas en más de 100 países –que contienen cerca del 90 por ciento de la población mundial-, que fueran nacionalmente representativas, y utilizando un cuestionario común acerca de las creencias y valores predominantes. (Nota mía: LJA. Opciones y Decisiones. Enfocando nuestra selfie. Sábado 18 de octubre, 2014).

Adoptaron un esquema gráfico de dos ejes, el primero vertical, para contrastar los Valores Tradicionales y los Valores Seculares y Racionales (escala = -2.0 a 2.0); versus, el segundo horizontal, que compara los Valores de Supervivencia contra los Valores de Auto-Expresión (escala -2.0 a 2.5). Estados Unidos, siendo una de las democracias de rancio abolengo, se ubica en 1.7 de Valores de Autoexpresión y -1.5 en Valores Tradicionales. Muy por debajo de países europeos, entre los que destacan los países nórdicos como Suecia, Noruega y Dinamarca con rangos positivos de 1.6/1.5 de Valores seculares y racionales, y de autoexpresión con 2+ y 1.5 puntos. Sus contrapartes islámicas ocupan rangos negativos de -0.5 Valores Tradicionales y -0.5 en valores de sobrevivencia. México ocupa un rango relativamente avanzado en Valores de autoexpresión +0.5 y -1.4 en Valores Tradicionales.

De los mismos cofundadores Christian Welzel, Leuphana University Lüneburg©, y Helen Kirsch London School of Economics, su más reciente obra: Democracy Misunderstood: Authoritarian Notions of Democracy around the Globe / La Democracia Malentendida. Nociones Autoritarias de la Democracia alrededor del Mundo, vale la pena revisar su nueva categoría de contraste estadístico bajo el concepto de “authoritarian notions of democracy”/nociones autoritarias de la democracia.

Al final, bajo esta perspectiva, no sorprenden tanto las invocaciones religiosas públicas de USA, como “God bless America” y Subhana-Allah (Glorificado sea Allah). Lo que continuaremos revisitando.

 

[email protected]

 


Vídeo Recomendado


The Author

Francisco Javier Chávez Santillán

Francisco Javier Chávez Santillán

No Comment

¡Participa!