Opinión

MUSE Museo Escárcega / H+D2

 

No es casualidad que a unos cuantos pasos del corazón del legendario barrio La Purísima se encuentre una de las propuestas culturales y artísticas más esperanzadoras de la ciudad, ahí a una cuadra de la vetusta glorieta frente a las dos agujas neogóticas de la Concepción, ahí a unos cuantos pasos del tianguis más grande del estado, se localiza el Museo Escárcega un lugar al igual que el tianguis concebido para la gente, para el pueblo, en donde las ideas se puedan mezclar y tangibilizar, en donde también se puede ir a buscar aquello que no se sabe qué es pero que seguro se encuentra, como en ese tianguis en el cual aromas, colores, texturas y sonidos se mezclan entre apretones y convergencia que nos hace sentir que somos parte de algo y que ese algo es nuestra cultura viva y nuestra capacidad de mirar entre fayuquería, lentes de moda, electrónicos chinos, gorditas de nata, tejuino, play station y tangas, perros y tostadas de cueritos la idea de la aproximación colectiva en un rito dominical, por ello no es un hecho circunstancial que este Museo se sitúe en proximidad geográfica e ideológica de la idea del tianguis como ese punto de fiesta y de encuentro de lo popular con la cultura.

El Museo Escárcega que cumple hoy su segundo año de fundación ha estado concebido desde su apertura a ser un espacio cultural en donde por medio del arte y actividades didácticas se pueda fomentar un punto para el goce artístico, la actitud reflexiva y libertadora en el ideal de contribuir a una mejora social. Los anteriores conceptos no son menores y forman parte de su naciente esencia, ideas también desde la mirada de ser un espacio autónomo construido con base en el gran acervo de obras artísticas de la familia Escárcega que salen de la colección privada y se muestran para la gente de este barrio y de esta ciudad en un esfuerzo de proporciones titánicas por la cultura, el arte y la sinergia de la creatividad social como catalizador de un futuro integral para sus habitantes. Siempre he querido preguntarle a su fundador por qué invertir en arte y cultura en estos tiempos que atraviesa el país, por qué sacar su acervo particular a la vista (una colección acumulada por más de cuarenta años) por qué construir un espacio accesible para la gente, por qué tomarse el tiempo y la dedicación para catalogar, preservar y exhibir las obras ¿por qué no poner un merendero, un antro en la Feria, una botillería, un burdel glamoroso en el norte de la ciudad, una gasolinera, un Oxxo o algo lucrativo? Creo intuir algunas de las respuestas pero me gustaría saber cómo en algún momento el sueño de una persona acompañado inseparablemente de su familia pueden empezar a transformar positivamente un barrio y su entorno.

Si algo tiene MUSE es el valor de un museo abierto y diverso, recuerdo mi primera visita a la calle Ezequiel A. Chávez No.311 ingresar por un pequeño portón para posteriormente entrar a un espacio único que se bifurca en caminos, vericuetos, pasadizos y laberintos llenos de arte, nunca se sabe a donde uno entra o de donde uno sale, la sorpresa es latente en cada espacio que muestra desde arte sacro hasta pintura abstracta, modernista, expresionismo, figuración libre, contemporánea, nuevo realismo, etc. en las más diversas técnicas; grabado, tintas, aguafuerte, acrílico, óleo, litografía, fotograbado, etc. porque si algo tiene el lugar es ser un espacio de diversidad y libertad artística que se refleja en cada una de sus salas donde al perdernos podemos encontrarnos con la mirada de Juan Soriano, Raúl Anguiano, Manuel Felguérez, José Luis Cuevas, Rafael Coronel, Vicente Rojo, Pita Amor, Francisco Toledo o Jordi Boldó entre decenas de artistas que conforman una basta exhibición alojadas en diecinueve salas permanentes y temporales, acompañadas de biblioteca, taller de grabado, terrazas, videoteca y próximamente un foro multicultural que promete atraer a la gente de una buena vez a este espacio único en nuestra ciudad.

Tendremos que estar muy atentos a MUSE, a no dejarle sólo en la defensa cultural y artística que nos muestra que otros espacios son posibles fuera de dogmas, de sujeciones y caprichos de las “autoridades culturales” en turno lo cual es y deberá ser una de sus grandes bocanadas de libertad en pro de su vocación colectiva anulando la idea de los espacios artísticos elite y buscar la integración, la participación y la comunión de lo popular en un tianguis-museo cultural de purísima concepción. ¡Enhorabuena, MUSE!

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Néstor Damián Ortega

Néstor Damián Ortega

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