Opinión

Perdón a Lares / Debate electoral

Dijo Sir Winston Churchill que la historia la escriben los vencedores. A partir de ahí podemos inferir que hay otra historia, la del perdedor. Acaso solamente son versiones de la misma, o bien cada quien podrá contar su propia verdad aderezada desde su perspectiva.

Lo anterior viene a colación porque la Historia, como ciencia, es uno de los apoyos para la materia cívica. Saber de dónde venimos para entender quiénes somos ha sido motivo de estudio de la humanidad desde tiempos inmemoriales (¿Cómo lo sabemos? Precisamente por la Historia), el recordar nombres, fechas, sucesos han pasado a formar parte del bagaje cultural del que disponemos para darnos identidad como pueblo.

Aguascalientes, si bien no tiene la trascendencia histórica de algunos otros estados, si posee algunas tradiciones, anécdotas, hechos que van conformando su Historia. Como todas está plagada de mitos y verdades, de leyendas y ficciones que, a fuerza de ser repetidos generación tras generación, van despojándose de sus harapos de mentira para calzarse la túnica sagrada de la verdad.

Sin embargo, existe un riesgo latente por estas fechas. Paradójicamente en la sociedad en la que vivimos actualmente, que puede preciarse de poseer información a diestra y siniestra y con una dinámica en la que la propia información es efímera y lo que hoy acontece, en unas horas pasa a la categoría de inservible, y si a esta situación le añadimos un ingrediente que lo es la poca importancia que las autoridades en general le dan ahora a estos aspectos, se convierte en un caldo de cultivo perfecto para el olvido de la Historia de nuestro pequeño pedacito de mundo.

Todo este comentario previo se da por dos razones: el 150 aniversario de la primera entonación del Himno a Aguascalientes, y la figura del jurista Teodosio Lares; ambas parecen haber quedado en el olvido de la ciudadanía y autoridades.

Justo la semana anterior, el 20 de mayo, según consta en las Efemérides de Aguascalientes, Históricas y Culturales, obra del autor José Luis Engel, en el año de 1867 se cantó por primera vez el Himno en Honor de Aguascalientes, su nombre correcto, escrito por Estevan Ávila Mier (respetando la ortografía de aquel entonces) y musicalizado por el profesor Miguel Meneses, en una escuela de la ciudad.

Indagando un poco más acerca de esta efeméride, Ávila Mier fue gobernador entre 1860 y 1862, siendo recordado por aprobar el fraccionamiento de tierras para constituir lo que hoy es el municipio de Cosío. En 1866, tras el fusilamiento de José Ma. Chávez, el grupo liberal al que pertenecía Ávila fue declarado enemigo del imperio, les fueron despojados sus bienes y algunos fueron desterrados o pararon en prisión. Resulta importante conocer el contexto para entender a cabalidad la interpretación de la letra del Himno.

Al finalizar la lucha fratricida y estando en el bando triunfador, Ávila trata de realizar una defensa de las acciones de su bando y, de paso, defenestrar a los del bando conservador, utilizando para ello una de sus habilidades, pues sobresalía como literato, escritor, poeta y dramaturgo.

Este Himno es un canto de guerra que desde el coro con el que empieza apela al patriotismo justificando la lucha armada si es por una provocación del bando conservador, a quien tacha de traidor. Y señala a aquel que no tome las armas quien por castigo eterno vivirá con la afrenta de no haber defendido sus ideas. Las primeras estrofas son unas loas al estado, que identifica como cuna de Chávez y Arteaga, dos prohombres de la época, y por supuesto dignos representantes del bando liberal. En su simpleza, el himno de indudable belleza, hace uso de figuras literarias donde la luz es la bondad liberal y la oscuridad se asocia con la maldad conservadora reflejada en la traición a la patria.

He aquí donde encuentra cabida la segunda razón que exponía anteriormente: Lares fue un jurista hidrocálido, contemporáneo al periodo que estamos comentando. Nace en Asientos y su vida pública se vincula al ámbito jurisdiccional: Magistrado de los Supremos Tribunales de Justicia de Jalisco y Zacatecas, ministro de Justicia, presidente del Tribunal Supremo de Justicia de la Nación y presidente del Consejo de Ministros. Doctor en Derecho y comendador de la Orden Imperial del Águila Mexicana, cualquiera de ellos mérito suficiente para ser considerado hijo pródigo de la patria chica, de no ser por una pequeña circunstancia: su ideología se aproximaba más al bando conservador.

Y si la historia (y el himno) los hace quien vence, dos estrofas están dedicadas a aquel “que la espada empuñó para hundirla a la madre adorada y a los viles franceses se unió”. Pobre Lares, jamás podrá ser absuelto pues Ávila le exige a la patria misma “nunca te muestres clemente, nunca a Lares le des tu perdón”.

Paradójicamente los únicos tres apellidos que aparecen en el Himno son los de Chávez, Arteaga y Lares, aunque en diferentes circunstancias. Como decía en un inicio, seguramente las creencias de Lares harían su propia versión de la historia, Historia que debiera ser una misma, adornada solamente por los distintos matices que se identifican con los diferentes caminos que tomamos en consonancia con lo que pensamos.

La figura de Lares y su aportación al Derecho Administrativo y al Mercantil ahí quedan. Ideas que al final son retomadas después sin dar mucho crédito al autor original. En este mes que estamos de plácemes por el 150 aniversario de la primera entonación del Himno a Aguascalientes bien valdría la pena (más allá de suprimir la referencia a Lares) que se diera a conocer la vida y obra del eminente jurista como un acto de expiación, y anhelar, tal como concluye el Himno, que este pueblo sea un pueblo de hermanos donde puedan los libres vivir.

Nunca nos hará mal darnos una vuelta por la historia y rescatar del olvido a personajes como este notable jurista que, como dato curioso, lleva su nombre una calle al costado del Templo de Nuestra Señora del Carmen, en el corazón del Barrio de San Marcos, pequeño reconocimiento a quien defendió con su vida sus ideales.

 

/LanderosIEE | @LanderosIEE

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Luis Fernando Landeros

Luis Fernando Landeros

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