Opinión

De Riad a Manchester / Taktika

Soren de Velasco Galván

Colegio de Estudios Estratégicos y Geopolíticos de Aguascalientes, A.C.

 

Riad, Arabia Saudita. 21 de mayo de 2017. Rodeado por la crema y la nata del mundo árabe e islámico, el presidente de los Estados Unidos, Donald Trump, afirma que “debemos cortar los canales financieros que permiten que el Estado Islámico pague a sus combatientes y ayude a contrabandear a los terroristas sus refuerzos”.

Al día siguiente, en la usualmente contrariada y lluviosa Manchester, un británico de fe musulmana e hijo de inmigrantes libios, Salman Abedi, se hace estallar en un concierto de la cantante estadounidense, Ariana Grande. Tras la explosión, reina la confusión y el horror. El suceso hace recordar las descripciones que Dante Alighieri y Alberto Durero hicieron del tártaro.

La escena arriba descrita se relaciona con el presente artículo, el cual tiene por objetivo explicar por qué Trump ha renovado la alianza entre la Unión Americana y Arabia Saudita, y cómo ha reaccionado el autodenominado Estado Islámico.

Desde que el entonces mandatario estadounidense, Franklin D. Roosevelt, se entrevistara con el monarca saudí, Abdelaziz Ibn Saud, en febrero de 1945, la Unión Americana y la Casa de Saud han forjado un matrimonio de conveniencia entre un águila ciega y un camello sordo.

Posiblemente, los norteamericanos no entendieron la verdadera naturaleza del régimen saudita, pero los británicos le dieron al clavo: el embajador británico en Riad, sir Colin Crowe, los describió de la siguiente manera: “Una familia real cuya extravagancia y disipación son únicamente rivalizadas por sus números. No tiene un moderno código de leyes y su sistema criminal es de una barbaridad medieval. Ni siquiera pretenden tener instituciones democráticas… la corrupción es rampante”.1

La coalición norteamericano-saudita tuvo altibajos: la Guerra del Yom Kippur de 1973 es uno de ellos. Una vez finalizado este conflicto, Richard Nixon despachó a su secretario de Estado, Henry Kissinger, para brindar el siguiente trato: los Estados Unidos protegerían a Arabia Saudita de cualquier rival en Oriente Medio -en especial de Irán; venderían el armamento más sofisticado; y, por último, garantizarían la permanencia de la familia Saud en el poder.

En retribución, los sauditas harían dos cosas: “venderían exclusivamente su petróleo en dólares estadounidenses e invertirían sus ganancias comprando bonos del Tesoro estadounidense”2. Esto ayudaría a proteger el estatus de la moneda norteamericana como la divisa de reserva del mundo entero.

La invasión soviética de Afganistán en 1979 llevó a la unión estadounidenses-saudita a una altura insospechada, pues encajaba dentro de la cruzada anticomunista decretada por Ronald Reagan.  Luego de la derrota soviética, el lazo se fortaleció aún más cuando Saddam Hussein invadió, en agosto de 1990, Kuwait. El embajador saudita en Washington, Bandar bin Sultán, se convirtió “prácticamente en parte de la administración Bush”3. Por lo que fue apodado “Bandar Bush”.

El himeneo Washington-Riad cayó en un bache tras los atentados terroristas del 11 de septiembre de 2001 -15 de los terroristas eran de origen saudita. Posteriormente, la guerra en Siria abrió otra fractura: para los sauditas, Barack Obama era un tipo carente de temple para enfrentar a los rusos y a su líder, Vladimir Putin, principales valedores del régimen de Bashar al-Assad.

¿Por qué Donald Trump olvidó su retórica antimusulmana? Primero, los sauditas comprarán 350 mil millones de dólares en armamento a los norteamericanos. Esto encaja en la facundia de “Make America Great Again”; segundo, los sauditas y otros países de la región donarán 100 millones de dólares a la fundación que su hija, Ivanka, ha lanzado para promover el emprendedurismo entre las mujeres.

¿Qué dio Trump a cambio? Primero, en su discurso ante la élite del mundo árabe y musulmán, el mandatario estadounidense nombró a Irán como el “régimen responsable de la inestabilidad en la región”. Esto agradó a los sauditas, para quienes Irán es su principal rival geopolítico; segundo, el esposo de Ivanka, Jared Kushener, logró que la empresa fabricante de armas, Lockeed Martin, hiciera un descuento a los sauditas pues “el costo podría ser un problema”4; tercero, los norteamericanos han hecho oídos sordos ante las múltiples evidencias de que, miembros de la corte saudita y de otras monarquías del Golfo Pérsico, son los principales mecenas del llamado Estado Islámico.

Por ello, llama la atención que, mientras Trump se encuentra en Arabia Saudita e Israel -en donde el primer ministro Benjamín Netanyahu vertió elogios sobre el energúmeno neoyorquino-, el Estado Islámico haya perpetrado la barbarie en Manchester, Inglaterra. Hecho que ha provocado que el gobierno británico, en una decisión que es familiar a los mexicanos, envíe al ejército a patrullar las calles.

Mientras tanto, en la capital rusa, Moscú, el presidente de las Filipinas, Rodrigo Duterte, hubo de recortar su visita, pues en la isla de Mindanao los simpatizantes del Estado Islámico lanzaron una ofensiva militar. Esto provocó la implantación de la ley marcial en la ínsula. No obstante la alteración, Duterte pudo reunirse con su ídolo: el genio de la geopolítica, Vladimir Putin.

¿Cómo reaccionará Irán ante el círculo de hierro con que los Estados Unidos, Arabia Saudita e Israel pretenden rodearlo? ¿Hay coincidencia entre el ataque terrorista en Inglaterra y la ofensiva del Estado Islámico en las Filipinas?

Aide-Mémoire.- El catolicismo mexicano y sus pares latinoamericanos en los Estados Unidos esperan que el papa Francisco le diga, tras bambalinas, algunas verdades en su próxima reunión a Donald Trump.

 

1.- Britain, the Saudi Islamic Mission and the Palace Coup of 1964 https://goo.gl/ItknB2

2.- Katusa, Marin. The Colder War: How the Global Energy Trade Slipped from America’s Grasp. Hoboken, Wiley, 2015, p. 53

3.- Ottaway, David B. The King´s Messenger: Prince Bandar Bin Sultan and America’s Tangled Relationship with Saudi Arabia. New York, Walker, p. 88

4.- $110 Billion Weapons Sale to Saudis Has Jared Kushner’s Personal Touch https://goo.gl/v1Bb03

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