Opinión

Análisis de lo cotidiano / La salud: magnífico pretexto

 

Hablar de la salud siempre es un buen tema. Todo el mundo estará de acuerdo en que es un asunto serio, conveniente y sano. Lo que tal vez algunas personas no se han dado cuenta, es que la salud también se ha convertido en un magnífico negocio. El primer reglamento de salud apareció en la Antigua Babilonia, allá en los inicios de la humanidad, en el Código de Hammurabi (1750 a.c.) y ya desde entonces se dejaba claramente asentado que la atención médica tenía un costo. O sea que aliviarse de una enfermedad o mantenerse sano siempre ha repercutido en el bolsillo. Ya no debería asombrarnos, sin embargo en fechas recientes la salud como mercancía ha tenido un despegue tan vertiginoso que vale la pena analizarlo. La cirugía plástica nació después de la Primera Guerra Mundial, cuando el cirujano militar Karl Von Graefe decidió que había que reparar la piel dañada por las quemaduras, reconstruir los rostros desfigurados por las bombas y restablecer la imagen de las narices, orejas y extremidades distorsionadas por la metralla. Fue una magnífica idea, los heridos del campo de batalla ahora tenían la oportunidad de no mostrarse como seres monstruosos, encima de cargar con el impacto emocional de los combates. Poco tardaron los cirujanos plásticos en encontrar la mina de oro ¿Por qué corregir sólo el rostro de los lesionados, si existe una gran cantidad de personas insatisfechos con su figura que gustosos pagarán por ser modificados? Y tenían razón, ahora existen cirujanos plásticos que ni remotamente atenderían a un lesionado y en cambio corrigen todo tipo de insatisfacción anatómica, de acuerdo con el cliente y a costos elevadísimos.

En todo el mundo la cirugía estética es con mucho la mejor empresa médica. No es medicina para enfermos, es salud para los sanos. Otro negocio que factura millones de dólares diarios, en todo el planeta es la venta de vitaminas, complementos alimenticios, energetizantes y suplementos dietéticos. Las enzimas que actúan en ciertas reacciones orgánicas fueron descubiertas por Casimir Funk en 1912 y el bioquímico tuvo la genial idea de bautizarlas como vitaminas y decir que eran esenciales y necesarias para sentirse mejor. En sentido médico estricto, las vitaminas y los complementos sirven para mejorar la salud de desnutridos extremos, algo que rara vez vemos los médicos. No tienen ningún efecto en las personas sanas. Las vitaminas del complejo B no dan energía, la vitamina A no mejora la vista, y la C no evita las gripes. Sin embargo es raro encontrar una familia que no consuma o dé a sus hijos píldoras multivitamínicas con la falsa creencia de que así crecerán sanos y fuertes. En 1950 nacieron los pupilentes o lentes de contacto, un excelente invento para corregir trastornos visuales. Rápidamente se pusieron de moda y todavía se siguen vendiendo, si bien es cierto que la mayoría de las personas preferimos los antiguos lentes anteojos. Pero los pupilentes se venden por millones a costos elevadísimos, para personas que quieren cambiar el color de sus ojos. Otra vez la estética por encima de la salud.

Es interminable la lista de acciones médicas que se convirtieron en decisiones voluntarias o caprichos para cambiar al aspecto físico, el botox, la inyección de colágeno, el tatuaje en párpados, labios y conjuntivas, los implantes de silicón para remodelar curvas, los implantes dentales con piedras preciosas, los implantes capilares y la liposucción. Algunos tratamientos claramente establecidos como curativos también fueron desviados a funciones estéticas, como el tomar medicamento a base de tiroides, no para corregir un hipotiroidismo sino para bajar de peso, la gastrectomía o enterotomía también para bajar de peso, las anfetaminas que nacieron como antidepresivos y ahora se usan para adelgazar. El tema se complica, cuando el procedimiento médico no se aplica solamente a petición del cliente, que desea verse más joven, más delgado o más guapo; sino en aquellos casos en los que el médico convence al paciente de que está sufriendo de nuevas enfermedades, que hasta hace poco no existían, tales como la fibromialgia, la menopausia, las pecas y la delgadez. Todo ello por supuesto a costos extremos. Sería bueno preguntarnos ¿Cuántas personas van a ver al médico para aceptarse tal como son? ¿Cuántos médicos orientan a sus pacientes a tolerar felizmente su imagen? La buena noticia es que sí existen, todavía son pocos. Confiemos en que esta línea de la verdadera salud mental y física crezca cada día más.

 

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Héctor Grijalva

Héctor Grijalva

1 Comment

  1. 20 de Febrero Justicia Social
    05/06/2017 at 08:34 — Responder

    Es correcto…
    La medicina estetica gran negocio para la Vanidad Humana que cuenta con capacidad economica…
    Y la medina social pública: Importa Madre Su Salud…
    Y la medicina Hipocratica para los Gobernados asalariados, no asalariados SI TIENES CHELINES TE ATIENDO, SI NO PUES CAMINALE y DÍOS TE AYUDE…
    POBRE HUMANIDAD Y MÉXICO…

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