Cultura

El arte es la iluminación de una vela apagada

 

  • Entrevista a Joaquín-Armando Chacón, sobre Breve tiempo del imposible
  • Las peleas como los cuentos hay que trabajarlos, a veces un buen golpe no hace un buen lector, yo busco lectores que recuerden el desarrollo del cuento

 

Cuentos que ahondan en la soledad de la vida contemporánea, cuentos que profundizan en la voz de un personaje que nos cuenta poco a poco, lentamente su historia o las peripecias de su historia, cuentos largos que condensan toda una vida o que se bifurcan a partir de la voz de ciertos personajes que entran en estados de ensoñación, casi como si fueran dominados por sus demonios personales. Cuentos en donde vemos es el horizonte del alma oscura de los personajes que pueblan un universo personal, distinto, amorfo. Eso, entre otras cosas, es lo que podemos encontrar en el más reciente libro del escritor mexicano Joaquín-Armando Chacón (Chihuahua, 1944) Breve tiempo del imposible, publicado por la editorial mexicana Cal y Arena.

Los cuentos que conforman el libro de Chacón se adentran en la intimidad de unos personajes cuya vida aparenta transcurrir apaciblemente, ya sea en los paisajes de alguna ciudad de la provincia mexicana o de alguna ciudad europea o norteamericana. Sin embargo, algo vendrá a trastocar esas vidas: A veces una breve aparición bastará para que todo se trastoque y cambie de una manera apresurada, incontenible. Tal y como sucede en el cuento que le da título al libro: Breve tiempo del imposible en donde el narrador, en tono confesional, nos narrara la vida de Artemio, un antiguo camarada, que se aparece de vez en cuando en las cafeterías y en los bares de una pequeña ciudad. Artemio le servirá de pretexto al narrador para contarnos la vida y los hechos de un grupo de amigos que van cambiando juntos mientras la antigua tranquilidad de su ciudad se ve trastocada con la llegada de la modernidad, de las nuevas plazas comerciales, de las nuevas y amplias avenidas que llegaron para sustituir a las pequeñas calles arboladas. Artemio será un personaje cercano al grupo de amigos, que son en realidad el centro de la historia. Hermano de una de las amigas, Artemio estará enamorado de una de las amigas, hasta la irrupción de Montserrat, una viuda capitalina que llegará a esta pequeña ciudad como un torbellino que trastocará la vida de todos los amigos. Un torbellino, que ante la mirada azorada y escandalizada de la buena sociedad de esta ciudad, se llevará y hará suyo a Artemio, quien se dejará llevar gustoso en los abrazos de esta mujer, más liberal que el resto de la sociedad en la que ha venido caer.  

Pero es que en realidad los cuentos de este Breve tiempo del imposible nos hablan de más cosas que sola la historia de Artemio y Montserrat, por ejemplo. Nos hablan de las posibilidades perdidas, nos hablan de historias subyacentes, que están ahí, latiendo. Los cuentos de Chacón buscan abrirle las posibilidades del relato a los lectores para que ellos sean los que puedan completar las historias a partir de lo que su imaginación les dicte. Así entramos en universos distintos, particulares, variados, en donde el autor va construyendo los paisajes necesarios para que los personajes borden y nos cuenten sus propias historias:

“Me gusta que los cuentos tengan literatura, estoy en desacuerdo de los cuentos que solo te cuentan una anécdota, los cuentistas norteamericanos hacen cuentos largos, pero en México ahora parece que nos estuvieran contando un chiste. La influencia europea, por otro lado, está muy presente en los cuentos  que confluyen en Breve tiempo, pero es una influencia que se deja ver más en los escenarios y que me viene por la novela europea, sobre todo, pero también debo decir que me interesan mucho los cuentos de García Ponce, de Hernán Lara Zavala, de Héctor Manjarrez, que son mis contemporáneos, y los cuentos de Fuentes, y la otra cuestión es que también creo tener mucha influencia de la literatura sudamericana, Onetti, sobre todo.” Nos comenta en entrevista el autor de libros como Los largos días, Los amarres terrestres (Premio Magda Donato), El recuento de los daños (Premio Internacional Diana-Novedades) quien también ha sido profesor de literatura latinoamericana en el Cidoc de Cuernavaca y escritor invitado en la Universidad de California en Santa Cruz, Estados Unidos.

Javier Moro Hernández (JMH): Los cuentos que componen este libro son universos propios,  particulares, que toman elementos de la realidad, pero son universos con sus propias leyes y reglas. 

Joaquín-Armando Chacón (JAC): Son universos muy definidos, así las acciones ocurran en San Francisco, por ejemplo, o en París, tienen las mismas características que los cuentos que ocurren en la provincia mexicana, por ejemplo, son cuentos que ocurren en espacios distintos, personales, son mundos cerrados. Pero también hay que decir que los personajes me atrapan, entonces tengo que buscar la forma de contar la historia desde su perspectiva, desde su visión, desde ellos y entonces eso es lo que planteo en los cuentos, porque también me interesa que las cosas que se cuenten en las historias sean artísticas. 

JMH: También nos encontramos con cuentos como “La mujer del carnicero”, por ejemplo, que podrían definirse como conversacionales, cuentos en donde la historia nos es contada a través de una voz que parece cercana.

JAC: Es una voz que nos cuenta la historia de otras personas, pero eso se debe por la preocupación que tengo sobre cómo algunas personas ven el mundo, hay gente que ve el mundo a través del habla, pero al mismo tiempo que lo ven distintos a como es el mundo se muestran ellos, por ejemplo en el cuento de Breve tiempo de lo imposible hay una historia que no se termina de contar y entonces me han preguntado qué pasa con ella, sí en un futuro lo pienso terminar, pero la respuesta es que yo no lo sé porque los personajes no me la han contado, no me la han terminado de contar y eso es lo que yo sé y eso es lo que el lector va a saber, porque yo también confió mucho en que los lectores son los que van a terminar la historia, son los lectores quien dan finales diferentes a las historias y eso es lo que pasa con el personaje que está escuchando el cuento, que empieza meter su cuchara. 

JMH: “Breve tiempo del imposible” es un cuento en donde el personaje que nos está contando la historia nos está contando su mundo y al mismo tiempo lo está organizando.

JAC: Siento que cuando el personaje y su grupo de contertulios con los que se reúne ven distinto a Arnaldo, el personaje sobre el que se centra la historia, pero también ven distinto a Montserrat, no es de su grupo, pero cuando llega Graciela Toledo, que no es de su grupo,  pero esos cambios en realidad nos hablan de cómo son ellos, tienen reglas que no las cambian, tienen ideas muy burguesas sin serlo, un poco de la vida de las ciudades pequeñas que han crecido muchísimo, pero que mantienen una serie de ideas sobre el orden, sobre el cómo deben ser las personas y cómo deben de actuar, es decir, no son los otros los que cambian, sino ellos, es en realidad un cuento que nos habla de la contraposición de las miradas, de las visiones sobre los otros. 

JMH: ¿Qué tan importante es la construcción de una construcción de una atmósfera para el desarrollo de un cuento?

JAC: Los cuentos que están en este libro son cuentos que dependen mucho de las sensaciones, de la atmósfera, no es lo mismo el cuento situado en Chihuahua que el cuento situado en Europa o en San Francisco, lo que rodea a los personajes es muy importante, me interesa un ambiente, pero estos personajes viven en un mundo que es distinto al de otros mundos, por ejemplo al personaje del Comandante Reyes sin duda actuaría de manera muy diferente si estuviera en San Francisco y no en la Ciudad de México o en alguna ciudad de la provincia mexicana. 

JMH: El cuento de “El edificio nocturno” tiene reminiscencias a la película del bebé Rosemary, justo por esto del ambiente el que hablamos, pero esto viene en relación con lo que decía de que el lector tiene que terminar de construir las historias. 

JAC: Hay una frase que dice el arte es la iluminación de una vela apagada, es decir que lo que uno escribe ya no existe pero que tiene que volver a tener vida, pero esas cosas ya no existen, como la casa del cuento de “Breve tiempo”, que ya no existe pero que está muy presente a lo largo de la historia, es de alguna manera el centro de la historia. 

JMH: Los cuentos que conforman este libro son historias contenidas, detenidas. 

JAC: Alguien podría decir que en realidad no son cuentos los que conforman este libro, porque tenemos una pequeña confusión entre lo que es relato y cuentos, pero en realidad los textos que están en este libro son pequeñas novelas, pero no me interesa ampliar la historia y convertirla en novela porque metería mucha paja, creo que lo que estoy contando es lo esencial de la historia, es lo que el lector tiene que saber. 

JMH: ¿El cuento tiene que ganar por knockout siempre? Me da la impresión de que estos cuentos, estos relatos van llevando al lector de otra manera, poco a poco, no intentan noquearlo, intentan meterlo que la historia los absorba, los contamine. 

JAC: Me defino como un lector de Cortázar, soy un lector convencido de él, y la gente ha tomado esa frase como si fuera un mantra, pero Cortázar era un gran conocedor del boxeo, y en esa explicación que él da sobre el cuento da una clase sobre boxeo, porque él dice que es muy equivocado pensar que el knockout llega por un solo cuento, cuando la verdad es que cuando empieza la pelea uno también empieza a minar al rival desde el principio, y entonces las personas que toman al pie de la letra esa frase de Cortázar se olvidan que desde el principio el escritor tiene que minar al lector y entonces tarda uno en sorprender al lector. 

JMH: Un buen golpe no significa una buena pelea. 

JAC: Exactamente, las peleas como los cuentos hay que trabajarlos, a veces un buen golpe no hace un buen lector, yo busco lectores que recuerden el desarrollo del cuento, que piensen en el cuento, que cuestionen el cuento también, un buen lector debe entrar en los universos, sí le interesa, porque solo debe dejarse atrapar si le interesa la historia que uno le está contado el autor. 

 

 

 

 

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Javier Moro Hernández

Javier Moro Hernández

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