Opinión

Cocina Política / Taxi 3910

 

¡Toooodos son iguales! Cantaba alegremente Yuri, la rubia jarocha, allá por los ochentas. Y esa expresión se usa con frecuencia, cuando de los choferes de taxis concesionados se trata. Pero no, no es así en realidad. Hay taxistas amenos que le van cantando bellas melodías mientras le transportan, hay taxistas que le cuentan a uno simpáticos chistes para hacer más breve el trayecto y hay los que simplemente cumplen con su labor, de manera discreta y amable. Pero el que voy a presentarle a Usted, querida lectora, amable lector, no es ni ameno, ni simpático, ni cumple con su deber: es el chofer golpea-mujeres del taxi número 3910.

La de la pluma aclara que por convicción ecológica, no manejo y no poseo automóvil alguno; así que si alguien sabe de choferes y taxis, pues soy yo, que me traslado en transporte público y laaargas caminatas.

¡Taxi, taxi! La señora D (así le llamaremos por seguridad de la agraviada), estaba cansada y su domicilio, lejano. Así que con su mano extendida hizo la señal de parada al taxi, el de número 3910. Señaló el destino y el chofer arrancó. Casi al llegar a Av. Convención, la Sra. D indicó al conductor dónde dar vuelta para acortar distancia ¡Craso error de la Sra. D! Ahí comenzó todo.

¡Usted a trapear! El taxista golpea-mujeres (así le llamaremos, más tarde explico por qué), se puso furioso porque su pasajera le indicó donde tomar una vuelta ¡Yo sé cómo hacer mi trabajo, Usted a trapear a su casa vieja gorda y a mí me deja hacer el mío! Gritó colérico el taxista golpea-mujeres. La señora D entró en pánico por la conducta agresiva del golpea-mujeres y le ordenó se detuviera: le pagaría el viaje y bajaría.

Secuestrada. El golpea-mujeres no dejó bajar del vehículo a la Sra. D, continuó el viaje frenando y arrancando con violencia, para asustar aún más y quizá lesionar a la Sra. D. Luego tomó su celular y comenzó a video-grabar a su pasajera, humillándola al amenazarla con que subiría el video “de la pinche vieja gorda, que ha de tener su casa toda sucia y así de puerca ha de tener la vagina”. A estas alturas del maltrato, la Sra. D entraba en crisis y sin atinar qué hacer, trató de arrebatar el celular con que amenazaban exhibirla. Así que a mitad del arroyo vehicular, el golpea-mujeres detuvo el auto sin pensar en el peligro que ambos corrían, pasó a la parte trasera del vehículo y comenzó a forcejear con su pasajera sin lograr arrebatarle el aparato celular, por lo que el golpea-mujeres le propinó golpes en ambos brazos. Atina a pasar una patrulla municipal. Descienden dos policías y deciden llevar a presentar a golpea-mujeres y Sra. D ante el juez cívico de apellido Parra. El juez Parra se compadece (es persona con capacidad disminuida) del golpea-mujeres y en vez de enviarlo directo a presentar con agente del ministerio público, lo libera; le pone tremendo regaño a la Sra. D, le dice que no puede hacer nada más ¡porque no se le ven los golpes!  y que a ella también le está haciendo el favor de liberarla y que si no estaba de acuerdo, pues denunciara al golpea-mujeres ante el ministerio público. La Sra. D, quien en ese momento ya es asistida por su hija, solicita trémula el nombre de su atacante, para proceder a presentar su denuncia: el juez Parra le niega el nombre. Por eso es que en este espacio, decidí llamarle al chofer del taxi 3910, el golpea-mujeres o quizá debí llamarle “el taxista cuyo nombre es ocultado por el juez cívico Parra”… ¡No! Está muy largo el nombre. Mejor lo dejamos en el golpea-mujeres.

Unas preguntas al juez cívico Parra. ¿Son visibles los insultos? ¿Son visibles las humillaciones? No dejaban bajar a la Sra. D, del auto ¿Es visible la privación ilegal de la libertad? ¿Es visible la discriminación? La agresión física ¿Es siempre visible, Sr. Juez? ¿Las personas con capacidad disminuida no pueden ser procesadas legalmente? Pregunto, porque Usted es el que sabe ¿O no?

¿A quién viene a denunciar? Acompañada de su joven hija, la Sra. D, sale “liberada” del C4 y acude al Centro de Justicia para Mujeres de Aguascalientes. ¿A quién viene a denunciar? Le preguntan con toda amabilidad, mostrando empatía por el estado emocional que atravesaba la Sra. D: no lo sé, responde ella. ¿Cómo que no sabe? Le replican. Es que el juez cívico Parra no me quiso dar el nombre. Afortunadamente, en el Centro de Justicia para la Mujer, están acostumbrados a conocer de situaciones inusuales y la denuncia fue levantada en contra del chofer del taxi 3910. Además de admitir el escrito de denuncia, a la Sra. D le ofrecieron apoyo psicológico, que hoy martes 6 de junio le será brindado en las propias instalaciones del Centro, de manera gratuita.

¿Contra quién presenta su queja? Ayer lunes, acudió la Sra. D, acompañada de su hija, a presentar una queja por discriminación en razón de género, ante la Comisión Estatal de Derechos Humanos. Nuevamente escuchó la pregunta -¿Contra quién presenta su queja?- Pues, no sé y vuelta a narrar todo el lamentable episodio. Por fortuna, en la Comisión también hubo entendimiento de las circunstancias y sí, fue admitida la queja contra el chofer del taxi 3910.

¿Taxi o no taxi? Abordar un taxi no debiera constituir un peligro para persona alguna. De hecho, por lo general, no lo es. Tengo gratas experiencias con los taxistas en ruta, con los que se solicitan por teléfono o los que brindan servicio de persona a persona, a través de aplicaciones. Sé por experiencia propia que estos últimos tienen un sistema obligatorio de evaluación del servicio, así que están sujetos a su buena o mala conducta. El servicio solicitado  por central telefónica, también están sujeto a un mayor control de trato al usuario; aún así el sistema no es estricto y las quejas no tienen consecuencias severas. Pero la conducta del taxista de ruta sí requiere de mejores controles para que no quedemos los usuarios expuestos a situaciones de riesgo como la que aquí expongo.

¿Usted quisiera sufrir una experiencia, como la vivida por la Sra. D? ¿O que la padeciera algún ser querido? ¡Por supuesto que no! Algunos podrán decir que es un caso de excepción ¿Seguros? Porque este asunto está expuesto en la red social Facebook, y se han sumado cualquier cantidad de quejas de los usuarios, que incluso proporcionan el número del taxi e inclusive nombre del chofer agresor; entonces este no es un caso aislado, es sólo uno que se denunció, de los tantos que cotidianamente ocurren.

Se lo digo una vez más, estimado lector, apreciable lectora: el silencio no nos favorece. Como la Sra. D, tenga Usted el valor de presentar ante las autoridades y al escrutinio social su denuncia. En este espacio le daré a conocer, la ruta legal que seguirá este caso, ni Usted, ni yo podemos dejar sola a la Sra. D, que sí tuvo ese valor.

 

Nos vemos en la próxima.

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Socorro Ramírez

Socorro Ramírez

1 Comment

  1. 20 de Febrero Justicia Social
    06/06/2017 at 12:29 — Responder

    Jueces Civicos Y SUS JEFES CULEBRAS, INCULTOS, QUINCEAÑEROS BUENOS PARA COBRAR SU SALARIO…
    lo más claro INCOMPETENTES y cuadrados al protocolo del Manual de Organización, y Carentes de toma de decisiones profesionales, autonomas con sentido social y humana ante estos TROGLODITAS CIUDADANO…
    URGENTE CAPAITACION A DICHOS INEPTOS SERVIDORES PUBLICOS!!!

¡Participa!