Opinión

Debate electoral / En el dos mil

 

Estimado lector, estimada lectora. ¿Qué estaba usted haciendo en el año dos mil?

Tal vez estaba preparándose para el uno de enero, fecha en la que uno prendería su computadora, aquella con un monitor enorme y de color crema, y no funcionaría debido a que no reconocería la fecha (01/01/00) creando una situación conflictiva en la que su memoria artificial solamente le alcanzaría para creer que estábamos en el año 1900. O estrenó Windows ME, un fallido sistema que no pudo opacar al 98 que la mayoría seguiríamos usando por mucho tiempo después.

Quizá estaba al pendiente del paro en la UNAM desde abril del 99 que llevó a la PFP a ingresar en febrero a las instalaciones del alma mater, y toda la discusión que generó respecto a la supuesta violación de la autonomía universitaria y el derecho de quienes querían seguir estudiando e impartiendo cátedra, frente a aquellos que querían ejercer su derecho, llamémosle así, a manifestarse.

A lo mejor se sintió orgulloso el día en que Carlos Santana, de raíces mexicanas, logró 8 Grammys, algo que solo Michael Jackson había logrado décadas atrás. Quizá lo movió a la reflexión Amores Perros, obra de un entonces desconocidísimo González Iñárritu que en ese año se estrenó como director.

Seguramente recuerda haber visto los juegos olímpicos de Sidney en los que Soraya Jiménez ganaba oro para México en Halterofilia. Si le gusta el futbol, el Deportivo La Coruña de Maakay y Djalminha ganaban La Liga, mientras en México el Toluca de Morales y Cardozo, y el Morelia de Almirón y Davino hacían lo propio.

En política el suceso más trascendente de ese año fue la elección del candidato de Acción Nacional, Vicente Fox como presidente de la República, con lo que además concluye un periodo de hegemonía del Partido Revolucionario Institucional en este sentido.

Grandes celebraciones, parafernalia, incertidumbre que en algunos casos trascendía hasta el miedo, inevitable pensar en el fin del mundo, autos voladores, los supersónicos, volver al futuro… ese futuro que nos había alcanzado y que del 31 de diciembre de 1999, al 1 de enero de 2000, de un día para otro el cambio sería significativo, de mes, de año, de siglo de milenio.

¿Le dejó algo de nostalgia alguno de estos recuerdos? ¿No ha pasado mucho tiempo, o sí?

Le dejaré la siguiente reflexión aprovechando que estamos en víspera de la elección que cuatro entidades tendrán el próximo domingo, y sobre todo, ahora que nos encontramos en preparación para la elección de diputados locales del 1 de julio del próximo año:

Quienes nacieron en este 2000 que recordamos juntos son los jóvenes que por vez primera podrán ejercer su voto en el proceso que se avecina. Dejemos de lado un momento las etiquetas, no interesa si estos jóvenes son de la generación “x”, “y” o “millennial”, me interesa, sobre todo, ver quiénes son, para poder interpretar cómo actúan.

A ellos no les sorprende nada y usan la tecnología de punta como pez en el agua. No les ha tocado alguna crisis económica mundial fuerte que hayan tenido que repercutir en sus bolsillos. Para ellos es impensable que alguna vez tuvimos que ir a la Biblioteca Torres Bodet a buscar un libro en un fichero o que casa que se preciara de tener un estudiante habitando, tenía que poseer por fuerza una buena enciclopedia (Salvat o del Reader’s Digest) o ya de perdida un Larousse.

Las biografías se buscan en Wikipedia y no hay que ir a la papelería por “estampitas” ni monografías… ¿Mapas de la República con división política y sin nombres a las diez de la noche de un domingo? Lo imprimo y ya está. ¿Teléfonos celulares? Siempre han existido (¿o de qué otra forma se comunicarían mis papás conmigo? Ni modo que a gritos), ¿Insinúas que había teléfonos públicos que funcionaban con tarjetas? ¿Con monedas? ¿De ahí viene lo de “caer el veinte”? Horror.

Los LP los usan los DJ y recuerdan de niño haber visto CDs, las televisiones siempre han usado control remoto para cambiar de canal y el sistema de cable viene incluido por default.

Lo interesante, y seguramente hablaremos de ello en siguientes ocasiones, es la visión que tienen del país y su democracia. Ellos han vivido en un México en el que ha existido una autoridad electoral que da certeza en el conteo de los votos, en donde cada ciudadano puede votar una sola vez y cuentan con mecanismos de seguridad infalibles para que ello se respete. ¿Muertos votando? ¿Caída del sistema? Tan distante históricamente como el hombre por primera vez en la luna. Ahora el PRI tiene la presidencia, luego de una década de ser oposición, y en contiendas cerradas cualquiera puede ganar. Incluso la izquierda que tiene posibilidades.

Perdón si, de vuelta a la realidad, estimado lector, estimada lectora, acaba de leer estas líneas y le ha brotado una nueva cana o se le ha marcado una arruga. Habrán pasado dieciocho años desde aquel cercanísimo año 2000… ¿Y sabe qué? Más nos vale que reflexionemos en varias facetas de nuestra vida sobre los tiempos que vivimos, o corremos el riesgo, valga la analogía, de volvernos anacrónicos como un partido político que pretenda hacer una campaña electoral como se hacía en el 2000 para votantes del 2018.

 

/LanderosIEE | @LanderosIEE

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Luis Fernando Landeros

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