Opinión

Diseño Indígena (robo & apropiación) / H+D2

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El saqueo sigue, el sometimiento cultural

y la falta de reconocimiento continua, la desvalorización,

la defensa para los pueblos indígenas sobre sus costumbres

y tradiciones sigue siendo demagógica y turbia…

 

 

Santa María Tlahuitoltepec y San Juan Bautista Tlacoatzintepec son dos de los 570 municipios que integran el estado de Oaxaca, uno de los estados con mayor población indígena del país. Estos pequeños municipios son el lugar histórico de cientos de familias mixes y chinantecas, debido a sus características culturales, sociales y geográficas aunado al persistente abandono por parte de los gobiernos han permanecido casi aislados del resto del país. Hoy la petulancia de la moda europea los ha extraído de la ignominia.

Dentro de los principales valores de identidad de los pueblos indígenas está la importancia de la vestimenta determinada por valores de uso y costumbres que representan sus concepciones y formas de entender el mundo, su entorno y jerarquización social, la vestimenta indígena es un bastión de orgullo que preservan los pueblos originarios como signo de tradición y resistencia cultural que los integra a su comunidad y a la vez marca diferenciación con las demás, sus diseños, su colorido, sus patrones geométricos, orgánicos, sus motivos florales, animales y de hábitat son un folklore vivo de conocimiento compartido y respetado de generación en generación.

En París, la ciudad de la moda, el glamour y las tendencias de diseño, se presentó un par de años atrás la colección de Isabel Marant una de las diseñadoras más prestigiosas de la industria de la moda, la colección llamada Étoile llegó a cada una de las tiendas de la diseñadora en la capital francesa y capitales del mundo como Nueva York, Hong Kong, Copenhague y Londres. En la colección aparecerían una serie de vestuarios muy particulares, falda, vestido, chamarra y blusa idénticas a las utilizadas por las mujeres de un lejano pueblo indígena llamado Santa María Tlahuitoltepec. El diseño de la blusa fue copia exacta y las demás prendas con los mismos motivos en bordados, sus únicas diferenciaciones serían el lugar de venta y el costo de la prenda que tanto en las boutiques como en la paágina web de la diseñadora se adquiría por 230 euros, en el mercado popular de Santa María se adquiere por menos de 18 euros.

En Madrid, la marca española Intropia una de las más importantes en diseño y comercialización de modas presentaba en su muy visitada tienda en línea un vestido denominado “vestido midi bordado azteca con detalles en zigzag”, su valor era de 198 euros, a primera instancia percibido como un vestido más en el amplio mundo de las marcas fast fashion de la industria de la moda que factura miles de millones de dólares anuales pasaría desapercibido, sin embargo cuando ese “vestido” es un huipil chinanteco de la comunidad  de San Juan Bautista Tlacoatzintepec, ahí puede llamar la atención. Tal fue la repercusión del primer caso que el prestigioso diario inglés The Guardian publicó una nota  referente al tema bajo el título Inspiration or plagiarism? Mexicans seek reparations for French designer’s look-alike blouse.

En México no existen marcos regulatorios para proteger el diseño y la artesanía de los pueblos indígenas, el pensamiento de los pueblos originarios se centra en la conservación de sus tradiciones y el bienestar de la comunidad más allá del individualismo que caracteriza al sistema capital, por ello generar la patente de un diseño indígena colectivo en base al sistema de propiedad intelectual actual resulta imposible e impensable. Desde hace décadas la indiferencia de los gobiernos por legislar estas cuestiones van de la mano con su política de exclusión y empobrecimiento de los pueblos indígenas en nuestro país. La Organización de las Naciones Unidas tiene un pronunciamiento sobre este tema por medio de la declaración sobre los Derechos de los Pueblos Indígenas, que establece que “los pueblos indígenas tienen derecho a mantener, controlar, proteger y desarrollar la propiedad intelectual de dicho patrimonio cultural, sus conocimientos tradicionales y sus expresiones culturales tradicionales”.

Es así como símbolos de identidad de los pueblos indígenas y diseños colectivos generados en comunidad son acotados por las firmas de la moda y el diseño sin darle ninguna importancia y reconocimiento a la verdadera impronta cultural de la cosmovisión de los pueblos, sus tradiciones y costumbres. El plagio y la usurpación de diseño-artesanía para ser explotado y comercializado no es nuevo y mucho menos un descubrimiento, las redes sociales y la conexión global han permitido que el tema salga a la luz para un debate urgente e intenso ¿inspiración o plagio? ¿apropiación capitalista o conocimiento comunitario? ¿orgullo ancestral indígena o cultura occidental light fashion?

¡Participa!