Opinión

El halo de Armagedón / Taktika

 

Colegio de Estudios Estratégicos y Geopolíticos de Aguascalientes, A.C.

 

Jmeimim, Siria. 27 de junio de 2017. El presidente Bashar al-Ásad, como si fuera un niño examinando su juguete nuevo, se introduce en la cabina de un cazabombardero Su-35 de las Fuerzas Aéreas de la Federación Rusa, las cuales utilizan a Jmeimim como su base principal en el país árabe. Dentro de la falange de soldados rusos que le acompaña, destaca el jefe del Estado Mayor, general Valery Guerásimov, el gran teórico de la guerra híbrida.

El mensaje, enviado por Moscú, es claro: Rusia demuestra su solidaridad y desafío ante la andanada de descalificaciones provenientes de los Estados Unidos y las amenazas provenientes de Arabia Saudita e Israel contra su aliado sirio.

La escena arriba descrita tiene por objeto explicar por qué las acciones y declaraciones de los principales actores del drama en Siria trazan el halo de su probable choque frontal. Es decir, la última batalla decisiva: Armagedón.

En términos bíblicos, Armagedón -“Montaña de Megido”, en hebreo- tiene la connotación de un enfrentamiento final entre las huestes divinas y sus adversarios. En pocas palabras, habrá una catarsis de destrucción que cubrirá al orbe. En cuestiones literarias, se relaciona con la novela homónima del escritor estadounidense León Uris, la cual versa sobre el fin de la Segunda Guerra Mundial, la derrota de la Alemania nazi y la subsecuente confrontación entre los EUA y la URSS, conocida como la Guerra Fría.

¿Por qué hablar, en el caso de Arabia Saudita y de Siria, del halo de Armagedón? El 21 de junio de 2017 el decrépito rey de Arabia Saudita, Salmán bin Abdulaziz, depuso a su aparente heredero, Mohaméd bin Naif bin Abdulaziz Al Saud, y en su lugar colocó a su hijo, Mohaméd bin Salmán, quien también despacha como ministro de Defensa.

Mohaméd bin Salmán es parte de la nueva generación de políticos sauditas que desdeña la “cauta postura diplomática de los miembros más veteranos de la familia real saudita” y la ha remplazado por “una impulsiva política intervencionista”1. El belicismo de bin Salmán se ejemplifica con el apoyo encubierto a los extremistas islámicos en Siria e Irak y la guerra abierta en Yemen.

Asimismo, y según el cronista brasileño Pepe Escobar, bin Salmán ha establecido una alianza estratégica con el verdadero patrón de Luis Videgaray Caso: Jared Kushner. De acuerdo al reportero carioca, Kushner, el esposo de Ivanka Trump, está “quebrado” y “necesita la ayuda financiera saudita”. Por lo tanto, Kushner hace “todo lo que los sauditas quieren” pues incluso su suegro no le puede “rescatar financieramente”.2

Relativamente inexperto en la lucha diplomática, bin Salmán dirigió sus andanadas verbales contra el genio de la geopolítica moderna: Vladimir Putin. El aristócrata saudita comentó que “Rusia debe tener en cuenta que nuestras capacidades militares serán suficientes para destruir a las fuerzas rusas en Siria en tres días”.

El oso ruso declinó responder de manera directa, pero planeó su respuesta: ésta llegó con la visita del militar ruso de más alto rango, general Valery Guerásimov. Al mismo tiempo, el Ejército Árabe Sirio, leal a al-Ásad, se posicionó, con el apoyo de las fuerzas aéreas rusas, a 90 kilómetros de la sitiada ciudad de Deir ez-Zor.  

Asimismo, el rotativo germano, Die Welt, publicó un artículo del periodista de investigación Seymour Hersh, el hombre que expuso la masacre de My Lai en la guerra de Vietnam y descubrió los abusos de Abu Ghraib en Irak, en el cual reveló la verdad respecto por qué Donald Trump ordenó bombardear Siria a principios de abril de 2017.

De acuerdo a Hersh, los rusos previnieron a los norteamericanos de un ataque aéreo contra extremistas islámicos, el cual fue llevado a cabo por los sirios. Sin embargo, un depósito de material tóxico ubicado debajo de la sede de los terroristas provocó una nube tóxica, la cual causó un envenenamiento entre la población civil.

Trump fue convencido de atacar a al-Ásad por la actitud teatral de su hija, Ivanka. Esto a pesar de la oposición de varios de sus asesores militares quienes no querían bombardear posiciones militares donde hubiera soldados rusos. Trump se opuso a la “idea de advertir a los rusos con antelación del ataque, pero aceptó reticentemente”. Sus asesores le dieron la Opción Ricitos de Oro: “Ni demasiado caliente, ni demasiado frío, sólo lo justo”3.

El cambio de estafeta en la familia real saudita, en la cual el rijoso bin Salmán salió beneficiado, las revelaciones de Hersh y el nombramiento del Príncipe Oscuro como encargado de las operaciones encubiertas de la CIA contra Irán permiten afirmar que, una vez más, Washington ha decidido que la alianza estadounidense-saudita –“el apareamiento de una águila ciega con un camello sordo”- es vital para “asegurar sus intereses geoestratégicos” aunque “haya un precio que pagar en el largo plazo por tales políticas”4.

¿Está dispuesto el energúmeno neoyorquino, Donald Trump, a delinear Armagedón?

Aide-Mémoire. – Cuando se trata de criticar a Venezuela, Luis Videgaray Caso se muestra como un bravo león; cuando se trata de responder a las descalificaciones de Donald Trump sobre nuestro país, el aprendiz de canciller se exhibe como manso cordero.

 

 

  1. – Saudi Arabia ‘destabilising Arab world’, German intelligence warns https://goo.gl/826o1c
  2. – House of Saudi cards: The inside story https://goo.gl/ibh85u
  3. – Trump‘s Red Line https://goo.gl/Eqcjsr
  4. – Meyer, Karl and Brysac, Shareen. Kingmakers: The Invention of the Modern Middle East. Norton, New York, 2008, p. 258


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Soren de Velasco Galván

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