Opinión

Jim Morrison / El banquete de los pordioseros

La primera vez que tuve la oportunidad de estar sentado frente a un micrófono y grabar algo que pretendía ser un programa de radio fue el lunes, creo que sí era lunes, 23 de julio de 1984. Llegué para hacer una prueba de voz e intentar hacer algo en radio, en ese momento veía esta pretensión sólo como un entretenimiento y nunca pensé que esto se podría convertir en mi proyecto de vida.

Era la oficina del Sr. José Dávila Rodríguez, director de XENM Radio Casa de la Cultura y yo llegué con algo que presumiblemente era un guión para grabar un programa de radio, esta fue mi primera incursión en los medios y que dio inicio a una trayectoria que ya lleva por ahí de los 33 años.

Lo que yo había preparado era un guión para un programa de radio de The Doors, una de mis agrupaciones de rock favoritas. Estoy desempolvando todos estos recuerdos por varias razones, una de ellas es que no falta mucho para el 23 de julio, fecha importante porque como ya lo apunté líneas arriba, marca mi ingreso a este fascinante mundo de los medios de comunicación, otra razón es que en este año 2017 se cumplen 50 años del lanzamiento del primer disco, homónimo por cierto, de The Doors y uno de los mejores lanzados ese ambicioso año de ensueño para la música, y finalmente porque este próximo 3 de julio se cumplen 46 años de la muerte del cantante y letrista de Las Puertas, Jim Morrison, uno de los personajes más atrayentes, influyentes y profundos en la siempre inconclusa historia del rock. Hay otras fechas cercanas a estos días que no puedo dejar de mencionar, por ejemplo el 5 de julio de 1986 inicié un programa de radio al lado de David García (q.e.p.d.) y Lalo Valtierra llamado En el aire, este programa lo hicimos inicialmente para recordar el décimo quinto aniversario luctuoso, precisamente de Jim Morrison y de ahí lo continuamos casi por una década. Otra fecha coincidente es que el 5 de julio de este 2017 se cumplen 3 años de estar transmitiéndose mi programa de televisión Súper Sesión en un sistema de televisión de paga, y pues la verdad es que todo esto me tiene aquí preparando este banquete para compartirlo contigo, el asunto es que de alguna forma, todos o muchos de estos proyectos en los que yo he participado tienen que ver con The Doors, además de la fecha de la muerte de su emblemático cantante.

Pues bien, quiero enfocarme directamente en el primer disco de The Doors, los cincuenta años del lanzamiento de uno de los mejores discos, no sólo de los Doors, no sólo de 1967, sino de toda la producción discográfica del rock no la podemos pasar por alto.

Desde sus inicios Jim Morrison encontró en la música el vehículo ideal para externar sus inclinaciones poéticas, Morrison se hizo cantante de una banda de rock porque esa era la forma más fácil e inmediata de publicar su poesía, si analizas las letras de todas las canciones de The Doors te darás cuenta de la enorme descarga poética que en cada una de ellas realiza Jim Morrison.

En este primer disco encontramos canciones como Break on through: “Encontré una isla en tus brazos, un país en tus ojos, brazos que encadenan, ojos que mienten…” O en Crystal Ship: “Los días son brillantes y llenos de dolor, enciérrame en tu gentil lluvia, el tiempo en el que huiste era demasiado loco, nos encontraremos otra vez…”. En la canción The end of the night: “Reino del gozo, reino de la luz. Algunos nacen para el dulce deleite, algunos nacen para la interminable noche…”, o el increíble poema The End, una canción que inició siendo una simple tonadilla de despedida a su novia de la adolescencia y terminó siendo una verdadera epopeya con referencias directas a la tragedia griega escrita por Sófocles: Edipo Rey, o con referencias a la teoría del Eterno retorno que Friedrich Nietzsche nos propone en su obra Así hablaba Zaratustra, este estremecedor poema que en vivo solía extenderse hasta casi los 20 minutos termina diciendo: “Este es el fin hermosa amiga, este es el fin, mi única amiga, el fin. Me duele dejarte libre, pero sé que nunca me seguirás, es el fin de las risas y las dulces mentiras, es el fin de las noches en que procuramos morir, este es el fin”. A este mismo disco pertenece la canción Light my fire, posiblemente el mayor éxito comercial de las Puertas, pero esta canción no es de Morrison, fue compuesta por el guitarrista Robbie Krieger.

Y así, hasta al último disco en estudio L.A. woman, Jim Morrison deja fluir libremente todo su irreprimible instinto poético, aunque sin duda es en este primer disco homónimo y el segundo, también de 1967 llamado Strange Days en donde encontramos los mejores textos poéticos del Rey Lagarto.

Jim Morrison era uno de esos personajes que sienten la vida con demasiada intensidad como para poder soportarla, como también sucedió con John Lennon, Arthur Rimbaud, Charles Baudelaire, William Blake, Elvis Presley, Kurt Cobain, Janis Joplin, Edgar Allan Poe y otros grandes artistas cuya obra es verdadero patrimonio cultural de la humanidad.

Morrison murió el 3 de julio de 1971 en la ciudad de París, nadie vio su cadáver y eso hizo que el misterio cubriera su muerte e hizo surgir la especulación de que quizás todo fue un montaje, sin embargo, todo esto es parte del juego, un aderezo aparte a la ya de por sí sazonada vida de este estandarte de la cultura de los años 60, finalmente su muerte no podía ser diferente.

 

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Rodolfo Popoca Perches

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