Opinión

Los docentes y la autonomía en el aula (Parte 1) / Alegorías Cotidianas

De qué hablar en un Claustro de Profesores, fue lo que me hizo analizar la autonomía en el en trabajo áulico cotidiano así, me permito compartirle lo escrito sobre dicha reflexión en dos entregas consecutivas. Agradezco al Mtro. Ricardo Serrano la invitación.

Milénicos en el aula

Es urgente que nos adecuemos a las características de los estudiantes universitarios actuales, que innovemos en nuestro estilo de práctica docente.

Nos enfrentamos a estudiantes con características diferentes a las de hace algunos años. Lo que antes nos funcionaba hoy es obsoleto y por ello es que, el encontrar un equilibrio entre la técnica y el uso de las redes, es el desafío.

Los milénicos son estudiantes que demandan respuesta inmediata a sus peticiones, se aburren fácilmente, les cuesta mucho trabajo conseguir y mantener la concentración, viven sin tiempo y, emocionalmente, carecen de percepción real de sí mismos, además de saberlo todo. Tienen una resistencia a aprender de manera tradicional pues conocieron al mundo a través de la computadora y los teléfonos celulares.

Hoy en día las redes sociales son un distractor y una herramienta didáctica, esta antítesis ha provocado severas reformas de las “reformas” que no nos permiten terminar de adecuarnos a la vanguardia educativa y si a eso le sumamos la manera en la que nuestros estudiantes fueron creados tenemos una compleja relación entre alumno, maestro y trabajo en el aula.

Nuestros alumnos crecieron pensando que son los mejores y que merecen todo sin el menor esfuerzo, las reformas educativas y el mal planteamiento de los derechos de los niños (hace unos años) nos presentan jóvenes conflictuados con la autoridad, sin muchas habilidades para manejar la frustración y enamorados de su Yo en las redes, su droga sin restricciones y sin la que no pueden vivir.

Los estudiantes actuales no recurren al maestro cuando tienen un problema, van a sus aparatos a buscar las soluciones y eso crea una distancia en el trabajo áulico. Como facilitadores necesitamos acercarnos a los alumnos sin que sientan que estamos sobrepasando su “espacio personal” para poder guiarlos a la autonomía.

En la actualidad el concepto de autonomía debería de redefinirse para incluir en su significado: es la habilidad que tiene un individuo de no depender de nadie… ni de ningún gadget.

¿Cómo es un milénico autónomo? Para comenzar, es una persona que puede dejar su teléfono, computadora o tableta y estar tranquilo y en paz por ello. El uso de los gadgets es un distractor que hasta a nosotros nos hace desviar la mirada o la atención en ciertos momentos de nuestra práctica docente.

La autonomía en el aula está íntimamente relacionada con los estilos de vida de los estudiantes y de los docentes, quizá no lo parezca, pero nuestros hábitos personales y profesionales se manifiestan mientras estamos a cargo del grupo, impartiendo conocimiento y compartiendo experiencias, por ello es importante el que, al tomar el liderazgo de la clase, permanezcamos tranquilos y conscientes de nuestra manera de actuar y de hablar.

El trabajo en el aula en México

Si bien es cierto, cada uno de nosotros tenemos nuestro propio estilo de enseñanza, es decir, muchos podremos tener el mismo conocimiento, mas cada uno lo impartirá a su manera, según su asimilación personal y científica además del resultado obtenido con los grupos o proyectos, sin embargo, actualmente estamos en una constante readaptación y aplicación de los conocimientos pues cada generación que recibimos tiene características diferentes y necesitamos adecuarnos de manera inmediata.

Los mexicanos trabajamos de manera distinta a los otros países. Las naciones que han comenzado a tener cambios sustantivos en su economía y educación demuestran que todo es perfectible y que la perseverancia, conocimiento y orden hacen la diferencia de poco a poco.

En México, los alumnos acreditan un reconocimiento sin esfuerzo, los profesores otorgan galardones o regalan calificaciones para no tener problemas con los padres de los alumnos, se tergiversa el sentido de la educación se convierte en un negocio para quienes venden respuestas, el paraíso de los maestros barcos y la “excelencia educativa” para las escuelas donde no hay reprobados y todos tienen un promedio envidiable. Es una catástrofe nacional.

Así cuando los alumnos ingresan a la universidad se frustran por no tener 10 con un trabajo mal presentado o 0 por plagiarlo en internet (sin olvidar la terrible ortografía y sintaxis). Recibimos, estudiantes sin hábitos de estudio, técnicas de aprendizaje, impacientes, adictos a las redes sociales y la universidad se convierte en espacio donde el docente es la guía para encaminar a los jóvenes a la excelencia académica y la vida laboral.

Necesitamos recordar que cada año Aguascalientes envía estudiantes al extranjero y por ello el reto en el aula es mayor, nuestra clase es la única oportunidad que tienen para ver cómo es el trabajo riguroso, autónomo y preciso.

En nuestra práctica diaria los docentes tenemos la oportunidad de reinventar la capacidad intelectual de nuestros estudiantes enseñando con objetivos universitarios. Enseñar con objetivos universitarios tiene como ejes la autonomía y la responsabilidad.

Laus Deo

@paulanajber

 


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Paula Nájera

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