Opinión

Medicina ¿de hoy o del futuro? / Análisis de lo cotidiano

En 1968 (hace casi medio siglo) la película 2001 Odisea del Espacio resultó impactante porque planteaba un futuro terrorífico, ya que la supercomputadora HAL 9000 era el cerebro artificial de una nave espacial tripulada. El problema era que solo dos astronautas iban despiertos y los demás dormidos en cápsulas. La computadora entonces decide pensar por sí sola, adueñarse de la nave y mata a los viajeros. Excepto a uno que logra sobrevivir y después de muchas peripecias logra desconectar al aparato asesino. El terror estaba en que las computadoras que recién comenzaban a utilizarse eran desconocidas para la mayoría de nosotros e ignorábamos hasta donde llegaba su capacidad para razonar y decidir por sí mismas. Pasa el tiempo, las compus se popularizan y ahora todos tenemos una PC en casa o portamos una Lap Top e incluso cargamos un teléfono celular que es una computadora. Ya las conocemos y ya no les tememos. Pero seguimos sin conocerlas y el verdadero terror está en que una gran cantidad de personas obedece ciegamente a lo que la computadora le dice y se olvida de pensar, reflexionar, opinar, tomar decisiones y realizar por sí mismos. En el campo de la salud la situación es crítica.

Nuestro presente está conformado por una gran variedad de equipos cibernéticos que diagnostican con alta precisión, sugieren tratamientos e incluso realizan cirugías de gran efectividad y precisión. Y la consecuencia es que algunos médicos han dejado de pensar. Confían plenamente en las decisiones de la computadora y el trato entre médico y paciente se ha convertido en un intercambio de información cibernética que cada día nos aleja más del humanismo.

Otra película futurista, Elysium filmada en 2013 plantea otra situación escalofriante, la Tierra está tan contaminada, sobrepoblada y miserable que algunos habitantes con el apoyo total del gobierno (la cinta nos hace creer que en nuestro planeta ya existe un solo mando) han construido un satélite que gira alrededor de nuestro hábitat. Es un paraíso artificial con grandes jardines, atmósfera limpia, ciudades hermosas bien diseñadas y todo tipo de comodidades. Sobre todo en salud. El artefacto llamado Elysium (que en la mitología hebrea y griega significa campos paradisíacos donde todo es felicidad) tiene los mejores hospitales y clínicas de salud donde se cura prácticamente toda enfermedad. En cambio en la Tierra la gente se muere sin atención. Tal vez suene exagerado pero posiblemente nos estemos acercando a una situación parecida.

La Medicina altamente tecnificada y eficaz cuesta una fortuna. Los hospitales privados son los que tienen los equipos de diagnóstico más actuales, los medicamentos de última generación, las habitaciones más confortables, los quirófanos más bien implementados y las computadoras más capaces y veloces. Todo ello a costos exorbitantes. Un verdadero Elysium.  En cambio las instituciones de salud pública en pleno Siglo XXI todavía tienen problema de desabasto de medicamentos. Ni qué decir de equipos viejos y disfuncionales, hospitales insuficientes y centros de salud saturados. Un poco parecido al desafortunado planeta que planteaba la película. Y como somos optimistas irredentos, plantearemos una posible solución. Los médicos necesitamos urgentemente volver al humanismo. Utilizar la cibernética y toda tecnología como una herramienta, no como una profesión, y de nuevo ver a nuestros pacientes como amigos y compañeros en el recorrido. Ejercer un férreo control en el presupuesto destinado a la salud para equipar nuestros hospitales y centros de salud con lo mejor, evitando el penoso despilfarro que hemos vivido en los sexenios anteriores, con un hospital que nunca se concluyó y un tomógrafo que nunca existió. Ya sabemos que HAL nunca existió y las computadoras nunca pensarán por nosotros. Ahora podemos evitar que exista un Elysium aquí en La Tierra.

 

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Héctor Grijalva

Héctor Grijalva

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