Opinión

El mero 9 de junio / Taktika

Colegio de Estudios Estratégicos y Geopolíticos de Aguascalientes, A.C.

 

Palacio Nacional, Ciudad de México. 9 de junio de 2017. El presidente de la República, Enrique Peña Nieto, voltea a ver a su huésped, Angela Merkel, y propone brindar con bebida espumosa por la prosperidad de Alemania y México, respectivamente. Asimismo, el mandatario azteca afirma: “Sin temor a equivocarme puedo decir que este es el primer brindis que se realiza entre dos Jefes de Gobierno con cerveza”.

Meticulosa hasta el tuétano, la señora Merkel pregunta si se obedeció la normatividad alemana. Para tranquilidad de la estadista germana, su representante en México, Viktor Elbling, le hace saber que se acató la legislación. Entonces, Merkel, relajada, exclama: “Sí se ha respetado la ley de la pureza, el embajador ha velado porque se respete la ley de la pureza de la cerveza alemana, así que voy a disfrutar aún más de esta cerveza”.

La escena arriba descrita se relaciona con el presente artículo, el cual tiene por objetivo tratar de explicar una serie de acontecimientos ocurridos el pasado viernes 9 de junio de 2017 en: la planicie siria; Astaná, Kazajistán; y la Ciudad de México.

Horas antes de que la señora Merkel brindara con el líquido espumante con su contraparte azteca, las tropas de Ejército Árabe Sirio, leales a Bachar al-Assad, alcanzaron la frontera con Irak. Específicamente en un punto llamado Al Hashd Al Shaabi. En su acometida, los sirios habían sido apoyados por milicianos iraquíes y libaneses y las fuerzas especiales rusas, los famosos Spetsnaz.

La noticia fue propalada por el Ministerio de Defensa ruso y el gobierno sirio. De esta manera, los sirios habían desechado cualquier posibilidad, por parte de los Estados Unidos y sus palafreneros locales, de partir el sur de Siria. Por ello, a los estadounidenses sólo les quedó recordar, aunque momentáneamente, las estrofas cantadas por Cuco Sánchez: “Y tú que te creías el rey de todo el mundo y tú que nunca fuiste capaz de perdonar y cruel inexpiadado de todo te reías hoy imploras cariño”.

Para derramar sal y chile piquín sobre el maltrecho orgullo estadounidense, el jefe de la Guardia Revolucionaria iraní, Qasem Soleimani, fue visto en la frontera entre Siria e Irak. La presencia de este enigmático personaje -el arquitecto de la intervención militar iraní en Irak y Siria y el hombre que convenció a Vladimir Putin para que Rusia entrara a la guerra- es una prueba fehaciente de que la marea de la guerra beneficia a los aliados de al-Assad: Irán y Rusia.

Mientras tanto, en Astaná, capital de Kazajistán, se reunía la Organización de Cooperación de Shanghái (OCS). La OCS es una alianza militar y política que comprende a: China, Kazajistán, Kirguistán, Rusia, Tayikistán y Uzbekistán. Asimismo, Afganistán, Bielorrusia, Irán y Mongolia tienen el rango de observador. Los idiomas oficiales son el chino y el ruso.

El hecho clave de la reunión de Astaná fue que la India y Pakistán fueron admitidos como miembros plenos de la OCS. De esta manera, la OCS se convierte en un factor de estabilidad desde la planicie europea, pasando por la estepa euroasiática, hasta las costas del Pacífico norte y las playas del Océano Índico.

Dejamos el Viejo Mundo para trasladarnos al Nuevo y presenciar la gira de la canciller de Alemania, Angela Merkel por América Latina. El motivo del viaje es porque Merkel tiene la cosmovisión de que Alemania debe ser “una nación más moderna, más abierta, con estructuras de alianzas internacionales, dirigida por valores e intereses”1.

La persona que fuera su ministro de Asuntos Exteriores del 2009 al 2013, Guido Westerwelle, comprendió que países como “Argentina, México y, sobre todo, Brasil” podían aportar soluciones a los problemas globales pues eran “potencias de cambio”2. Por ello, la señora Merkel decidió viajar a la Argentina y México.

Alemania, “un poder geo-económico, la economía exportadora más exitosa en el mundo”3 considera, por voz de su embajador Viktor Elbling, que “México y Alemania son jugadores del mismo equipo”. Hecho palpable de esta relación fue el Año Dual Alemania-México, el cual se abocó en: cultura; ciencia, industria y economía; educación, innovación y movilidad.

Merkel agradeció a México su “compromiso claro por el libre comercio” y mostró los avances de su país en la implementación de la Revolución Industrial 4.0. Asimismo, Merkel, quien conoce de primera mano lo que es vivir bajo un régimen que violenta los derechos humanos, mostró una preocupación genuina por la protección de los periodistas y por los 43 normalistas de Ayotzinapa, desaparecidos en Iguala, Guerrero.

Angela Merkel -la mujer más poderosa del mundo, según Forbes– tiende la mano a México. El águila azteca debe saber que mientras el patán neoyorquino ocupe la Casa Blanca una cosa es cierta: “Más Alemania, más Europa y menos Estados Unidos”.

Finalmente, cuando se haga la revisión del año 2017 se descubrirá que el viernes 9 de junio fue, posiblemente, una jornada clave en la historia del siglo XXI.

Aide-Mémoire.- Una Francia que busca asumir, al lado de Alemania, un rol de liderazgo en Europa y un Reino Unido que ha involucionado y se muestra aldeano hacen recordar al escribano la novela de Charles Dickens, Historia de dos ciudades.

 

  1. – Kornelius, Stefan. Angela Merkel. The Chancellor and her World. Alma Books, London, 2013, p. 91-92

2.- Merkel en América Latina: un viaje por el libre comercio https://goo.gl/Rwdizk

3.- Szabo, Stephen F. Germany, Russia, and the rise of Geo-Economics. Bloomsbury, London, 2015, p. ix

 


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Soren de Velasco Galván

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