Opinión

Opciones y decisiones / Notas aparentes de la democracia

 

Debemos tomar como punto de partida la paradoja acerca de la democracia, mientras que una gran mayoría de la población de un país cree en ella como forma ideal de gobierno, coexisten grandes deficiencias en su práctica, en la vida real, que delata su ausencia por baja o nula participación ciudadana, o incluso un contradictorio autoritarismo político, que la niega. Lo que estamos a punto de presenciar este domingo de elecciones en 4 estados del país. En 3 estados: Coahuila, Estado de México y Nayarit se elegirá gobernador; en 2 entidades: Coahuila y Nayarit se renueva el congreso; y en 3: Coahuila, Nayarit y Veracruz se eligen ayuntamientos.

En este microuniverso electoral vemos demasiado patente esta paradoja de la democracia. El caso de la elección en el Estado de México se ha vuelto emblemático por múltiples razones. Primero, porque es el estado más densamente poblado de México; segundo, porque no ha tenido ningún caso de alternancia política partidista, bajo el PRI; tercero, porque se le está tomando como un simulador táctico de lo que será la próxima elección presidencial de 1918. Y en los cuatro casos se denota el común denominador de la corrupción, la impunidad y el colmo de la inseguridad ciudadana. Un paisaje que pinta de tonos cuasi-apocalípticos el hartazgo ciudadano contra la impericia, improductividad, ineficiencia, corrupción y desdoro moral de la élite política actuante.

Entonces, ¿para qué dirimir la opción política en una simulación democrática? Esta pareciera ser la pregunta de fondo. Interrogante que por más que se evada, no puede dejarnos tan tranquilos.

Citaba en mi entrega anterior, un mordiente ensayo realizado por Christian Welzel, Leuphana University Lüneburg©, en colaboración con Helen Kirsch London School of Economics, (2017), titulado: “Democracy Misunderstood: Authoritarian Notions of Democracy around the Globe.” World Values Research 9 (1): 1-29 / La Democracia Malentendida. Nociones Autoritarias de la Democracia alrededor del Mundo. Magistral obra de análisis estadístico que construyen bajo una óptica perfectamente focalizada: “Authoritarian notions of democracy (henceforth: ANDs) / Nociones autoritarias de la democracia (con la abreviatura ANDs, por sus siglas en inglés). Me permito una aclaración pertinente: -“notions” en inglés es igual a “concepto”, ya que el término proviene del latín “notio-notionis”, que está consagrado por las más autorizadas variantes de la Filosofía del Conocimiento o Gnoseología, para referirse al término clásico “Idea”/’concepto’.  

La idea central del estudio es poder observar cómo se dispersa el mapa geopolítico de las naciones bajo la mirada acuciosa del poderoso contraste de esta, llamémosle variable resultante (ANDs), contra su más poderoso antídoto que sería “la movilización cognitiva” y la “liberación moral” como conceptos que los autores convienen en llamar: “enlightenment forces“/ ‘fuerzas de ilustración’. Lo que dicho en términos llanos, es indicarnos dónde está la herida, pero junto nos ofrecen el algodón con alcohol; o bien, nos enseñan la mugre, pero al mismo tiempo nos dan el trapito para erradicarla.

De manera que el fundamento de su marco teórico consiste en mostrar que el pretendido extenso apoyo a la democracia -invocado por un gran conjunto de naciones- se ve francamente disminuido, al contrastarlo precisamente con las “nociones autoritarias de la democracia” (ANDs). He aquí la importancia del ensayo en comento.

Por consiguiente, esta investigación se alinea a una hipótesis interpretativa muy clara: Primero, que las nociones populares de la democracia varían substancialmente a través de los países. Segundo, y ellas varían precisamente de tal modo que en dondequiera que encontramos un amplio apoyo a la democracia en una no-democracia, la noción popular de lo que significa “democracia” es torcida hacia una dirección autoritaria.

Por otro lado, el supuesto metodológico de su investigación adquiere consistencia lógica: Dicho lo cual, ello explicaría la paradoja de la democracia: Bajo falsas nociones de democracia, la gente considera las características de un régimen no-democrático, como democráticas. En tales casos, el apoyo pronunciado a favor de la democracia no entra en conflicto con la deficiencia actual o la ausencia de ella. Si eso es así, muchos regímenes no democráticos pueden tener más legitimidad a los ojos de sus ciudadanos, que el rating asignado a la democracia, a partir de lo que sugieren los datos de una encuesta.

De la batería de 9 nociones de posibles definiciones de democracia se pueden dispersar las diversas posiciones sociopolíticas que comporta un país. Cuya contrastación aplicada a 60 países, nos arroja una discriminación entre dichas naciones muy ilustrativa de su situación en el continuum de más autoritarias a menos autoritarias. Veamos.

Bajo tal supuesto, países como Alemania, Suecia, Japón, Australia y Holanda con rangos (de 0.15 a 0.25) ADN’s/nociones autoritarias de democracia –significando más liberales/menos autoritarios; que contrastan con Estados Unidos (0.35); o México (0.48); y Rusia (0.50). Cuyo extremo autoritario radica en países como Qatar, Sudáfrica, Marruecos, Yemen, Paquistán y Egipto con rango (de 0.65 a 0.85) como máximo autoritarismo, en la escala.

Si el contraste lo realizamos contra el nivel alcanzado de impacto de las fuerzas de “ilustración”/Enlightment Forces, tendríamos una dispersión de la siguiente manera: -Los mismos países Alemania, Suecia, Japón, Australia y Holanda se sitúan en la vanguardia de “los más ilustrados” (0.85 a 1.0 de la escala). En tanto que Estados Unidos (0.81) con fuerzas de movilización cognitiva y liberación moral; México con un índice de 0.52 con Colombia, Rusia, Barhain y Singapur. Quedando intermedio Sudáfrica (0.55), y corridos hacia el extremo de menor ilustración, Uzbekistan, Marruecos, Yemen en rangos (de 0.35 a .05) y Egipto (0.28) en fuerzas de ilustración, pero alta ADN’s (con .85). Desde luego continúa el análisis más refinado al contrastar los niveles prevalentes de ADN’s comparados con los grados diversos de control de las tradiciones democráticas y la represión del Estado. Lo que sería prolijo de describir en este espacio.

Pero, finalmente, podemos llegar a una tabla indicativa de cómo se resuelve la paradoja democrática entre ya sea la prevalencia de ADN’s frente a las fuerzas de ilustración y el criterio de qué tanto se queda corta la realidad de la democracia prevalente contra el deseo de la gente por ella. Así, encontramos que: Suecia, Japón, Australia, Holanda y Nueva Zelanda tienen una prevalencia de ADN’s (.15 a .30); Estados Unidos (.35); México, a media tabla (.48); Rusia, muy cercano (.50); y Pakistán y Egipto con índices (.70 a 85) respectivamente.

Respecto de en qué medida se queda corta la democracia respecto del deseo de la gente por ella, tenemos que: Suecia, Japón, Australia, Holanda y Nueva Zelanda tienen índices aspiracionales (de -0.10 a .10); Estados Unidos (.00); México, a media tabla (.58); Rusia, poco más lejano (.68); Pakistán (.67) y Egipto con índice (.72).

Ejercicio de observación del que podemos concluir que es importante desenmascarar, en cada caso concreto, el grado de popularidad que se otorga a una regla autoritaria, que aparenta cierta legitimidad de parte de su población mayoritaria. El caso de Morena puede resultar emblemático. Más allá de la tradición aparentemente autoritaria del PRI en el Estado de México, que deberíamos investigar como ADN’s congénitas.

Bajo este potente microscopio social, podemos inferir que el triunfo en las elecciones así sean locales, como en el caso presente de México, no necesariamente indica el mayor nivel democrático conquistado; sino que éste puede estar viciado de origen por una distorsión debida a nociones autoritarias prevalentes en una comunidad. Y también podemos conjeturar que, a no ser que de manera consciente y crítica la mayoría de los votantes lo hagan con auténtica autonomía inteligente, es decir bajo un empoderamiento intelectual que de antemano ha asegurado el recurso a una “movilización cognitiva” y a una “fortaleza moral” ciudadanas, el resultado de los comicios puede estar seriamente contaminado, en una formación social no-demócrata, de visiones tradicionales antidemocráticas, a pesar de un triunfo partidista que invoque la democracia como bandera y conquista comicial.

Ergo, no está por demás la cautela para atinar a llamarle al pan, pan y al vino, vino.

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Francisco Javier Chávez Santillán

Francisco Javier Chávez Santillán

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