Opinión

Punto crítico / Las normalistas de Cañada Honda

 

El asunto de las normalistas de Cañada Honda sigue sin resolverse, pese a los esfuerzos de las autoridades por mantener a la opinión pública más o menos tranquila, y mediante el discurso hacia las jóvenes basado en la “plena disposición” en la mesa de diálogo, bajo la convicción de que se resolverán sus demandas de la mejor forma y sin violentar el orden y la legalidad, sin embargo, las estudiantes simplemente no acceden a las propuestas del gobierno.

¿Cuáles son sus peticiones? Las alumnas de la Normal Justo Sierra Méndez, presentaron como cada año un pliego de requerimientos a la autoridad educativa que esperan se cumpla antes del arranque del próximo ciclo escolar, pero básicamente son dos puntos principales los que exigen a la reconsideración: proteger la exclusividad en el sistema de internado para mujeres; y conservar la matrícula de 120 alumnos en su institución, cuando la propuesta de la autoridad fue reducirla a 100.

Quizás muchos desconocen las condiciones que prevalecen en las normales, sobre todo en las zonas rurales en donde las necesidades son muchas y la solución a éstas simplemente no llega; al mismo tiempo, se escuchan historias que narran el abuso del que varias son objeto, y la prepotencia con que otras se desenvuelven en algunos de estos planteles, incluido el de Cañada Honda.

Justamente por ello, es imperativa la necesidad de que las autoridades del sistema educativo intervengan y en una primera etapa, realicen una evaluación para integrar un diagnóstico respecto de las condiciones de estos espacios de educación, que dicho sea de paso, forman a las nuevas generaciones de maestros que estarán al frente de las aulas en nuestro país.

Qué importante resulta la reflexión sobre este último punto: esas jóvenes serán las mentoras de la educación de niños y jóvenes mexicanos. Me refiero a ello, toda vez que, a raíz de sus protestas, también ha salido a la luz información sobre las bajas calificaciones que algunas egresadas de esta normal han obtenido en las evaluaciones que la Secretaría de Educación Pública ha realizado a partir de la Reforma Educativa.

El nivel de deserción ha aumentado de manera considerable en los últimos años, aunado a lo anterior, hay que considerar que el perfil de muchas de ellas no coincide con los requerimientos mínimos en los perfiles que se exige cumplan los futuros docentes.

Por otra parte, es válido y permitido incluso por ley manifestarse libremente, sin embargo, sus protestas han ido más allá de lo que debiera tolerarse, al punto de desquiciar las vialidades de la ciudad, afectando a miles de ciudadanos. Vale la pena destacar que han llegado al punto de vandalizar la infraestructura urbana, al grito valga señalarlo, de encomiendas a todas luces irracionales.

No estoy a favor de ninguna manera del uso de la violencia, mucho menos la represión por parte del gobierno, creo que en el caso ha habido cierta prudencia por parte de la autoridad para enfrentar la situación.

Escuchamos los discursos de algunas de las que han querido dar la cara a los medios de comunicación y éstos carecen de sustento, a veces hasta de coherencia.

Pocos han sido los actos, que como los que encabezan las estudiantes normalistas, han paralizado la ciudad al punto de desacreditar la actuación de las autoridades en un tema que es tan sensible como es la educación.

El gobierno sin duda deberá analizar otras opciones para llevar a buen puerto las negociaciones, y debe haber sanciones para quienes escudándose en la bandera de las necesidades en el apartado educativo, aprovechan para traer descontrol, inseguridad y violencia.

 

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Leticia Medina

Leticia Medina

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