CulturaOpinión

Tercer concierto de temporada. Stravinsky

 

Hace unos días, no más de una semana, estuve platicando con un par de buenos amigos tan apasionados como tu servidor en estas cuestiones de la música de concierto, los tres coincidíamos en que la época de los directores mesurados y discretos estaba pasando para dar lugar a una escuela de dirección orquestal más…, cómo decirlo, ¿exhibicionista es la palabra?, no lo sé, creo que el calificativo suena un tanto agresivo y no es esa la intención, lo que te quiero decir es que la tendencia en la dirección orquestal actualmente fluye hacia el lado del protagonismo del director, a mover mucho las manos y a mover el cuerpo casi al punto de estar bailando, claro, cuando la música en el atril lo permita.

Dentro de esa primera escuela, que en lo personal veo con más simpatía, encontramos, en el ámbito internacional a directores como Bernard Haitink, Ricardo Mutti, Wilhelm Furtwängler, Carlo Maria Giulini, Daniel Barenboim, Lorin Maazel, Nikolaus Harnoncourt, Leonard Bernstein, o Herbert von Karajan, aunque creo que este último desarrolló un estilo propio al margen de cualquier tendencia, en fin, hay muchos más. Aquí en México esta forma de dirigir la podemos encontrar en lagunas de las batutas consagradas como la del maestro Luis Herrera de la Fuente (q.e.p.d.), el maestro Enrique Bátiz o en Francisco Savín, todos ellos con su propio estilo pero siguiendo esa forma o escuela de abordar un repertorio determinado.

Hoy en día nos encontramos en una situación en donde esos directores cuyo trabajo era discreto, pero de una expresividad incuestionable y que provocaban una irresistible explosión de sensibilidad ha ido cediendo para dar paso a batutas más emotivas en su expresión exterior, aunque esto no necesariamente se traduce en resultados, claro algunos justifican su estilo con un tratamiento exquisito de la música, vamos, lo que quiero decir es que no necesariamente la exageración de movimiento se traduce en un buen trabajo. Ejemplo de esta forma de dirigir en México es la maestra Alondra de la Parra, si las has visto dirigir estarás de acuerdo conmigo, y en el ámbito internacional creo que…, bueno quizás me odies por esto, pero encuentro en el maestro Gustavo Dudamel esa forma de trabajar, no cuestiono la solvencia musical del venezolano, es, sin duda, una de las batutas mejor calificadas de nuestra época, pero tiene esa forma de dirigir, y finalmente, si esto le da resultados, pues está bien.

Todo esto lo menciono porque la noche del viernes 16 de junio se presentó en Aguascalientes el maestro Iván López Reynoso ya como director interino de la Orquesta Sinfónica de Aguascalientes, una batuta muy joven y uno de los más dignos representantes de esta nueva generación de directores de orquesta en nuestro país, y viéndolo trabajar con un programa compuesto íntegramente por obras de Igor Stravinsky pensaba en esa conversación que tuve con mis amigos melómanos y sin duda, encontraba en el maestro López Reynoso un cuidadoso trabajo de interpretación en donde privilegiaba el protagonismo de la música, él no hacía nada que no tuviera que hacer, nada extra, nada que le diera a él el protagonismo, cuidándose mucho de que su trabajo no opacara a la música, y es que finalmente el director está ahí para servir a su majestad la música y hacer hablar a la orquesta con su propio lenguaje pero respetando lo que está ahí en el atril.

El maestro López Reynoso es, me parece, salvo tu mejor opinión, un director de esa escuela discreta pero contundente en resultados, es enérgico cuando tiene que serlo y en esas circunstancias hace gritar a la orquesta, la hace cantar a viva voz, exige con vehemencia lo que ve en la partitura, pero es muy cuidadoso en darle el lugar de honor a la música. También puede ser intensamente sutil y arrancarle a la orquesta sonidos aterciopelados. La Suite El pájaro de fuego de Stravinsky tiene esos contrastes de energía y fuerza, al mismo tiempo que dulzura y suavidad, y fue igualmente intenso ante estos contrastantes caracteres.

El programa se completó con la música para el ballet completo de Pulcinella contando con la participación de tres grandes cantantes, la soprano Guadalupe Paz, el tenor Edgar Villalva y el bajo Charles Oppenheim, quienes una vez terminado su compromiso y ya cambiados con ropa más relajada, ocuparon un lugar en el patio de butacas del Teatro Aguascalientes para disfrutar de la Suite El pájaro de Fuego, tuve la tentación de acercarme a ellos y felicitarlos y quizás intercambian con ellos algunas palabras, pero estaba a cierta distancia del lugar que ocupaban, así que me quedé con las ganas.

La segunda obra que disfrutamos fue la Suite para pequeña orquesta No. 2 con una impresionante participación de los alientos en la segunda parte, el vals de esta hermosa suite. Por cierto que el acomodo de las obras fue in crescendo, para decirlo en términos musicales, Pulcinella exige apenas la mitad de la dotación de la orquesta, La suite No. 2 pide más instrumentos y El pájaro de Fuego pide orquesta completa, esa es la ventaja de contar con una orquesta de gran formato, como la Sinfónica de Aguascalientes, que se puede abordar sin problemas casi cualquier repertorio.

Para la próxima semana tenemos uno de los conciertos seguramente más atractivos desde el punto de vista comercial, es decir, de esos conciertos taquilleros que son necesarios en cada temporada, es un programa llamado de Broadway a Hollywood, con un recorrido musical por algunos de los más famosos musicales y evidentemente música para cine. Este concierto será dirigido por el maestro Luis Manuel Sánchez y será el próximo viernes 23 de junio a las 21:00 horas en el Teatro Aguascalientes, por ahí nos veremos si Dios no dispone lo contrario. Hasta entonces.

 

[email protected]

The Author

Rodolfo Popoca Perches

Rodolfo Popoca Perches

No Comment

¡Participa!