Opinión

Concierto de clausura / Festival de música de cámara Aguascalientes 2017

Desde su fundación en el año 2005, el Cuarteto de Cuerdas José White, junto con el maestro Rafael Machado, director del festival y en aquel tiempo, concertino de la Orquesta Sinfónica de Aguascalientes, han sido piedras angulares en la creación y desarrollo de esta muy importante fiesta estival de nuestra ciudad. Algunos años, no muchos, por cierto, no participaron en la organización del festival, eso fue durante la infumable pasada administración, la misma que tuvo la peregrina ocurrencia de construir una cosa rara estéticamente insultante afuera del Museo Aguascalientes y que pretende ser el mausoleo al maestro Jesús Contreras, que, por cierto, oculta dos de sus altorrelieves, por Dios.

Ahora, en el primer festival de música de cámara que se organiza en este nuevo sexenio, e l maestro Machado regresa por lo que de alguna manera le pertenece, la dirección de este importante evento, y el Cuarteto José White como grupo de música de cámara en residencia de este festival, como lo ha sido en otros, entre ellos, el que seguramente es el más importante de México, el de San Miguel de Allende, Guanajuato.

El domingo 16 de julio se celebró el concierto de clausura en la edición XIII del Festival de Música de Cámara Aguascalientes 2017 en donde se presentó el Quinteto con piano, OP. 44 de Robert Schumann con la participación del Cuarteto White integrado por Silvia Santa María, primer violín; Cecilia García, segundo violín, Sergio Carrillo, viola y Orlando Espinosa, violoncello, con el pianista Leonardo Gell proponiendo una gran ejecución de esta importantísima página del repertorio de música de cámara del romanticismo alemán, probablemente a la misma altura del Quinteto con cello o del Quinteto la Trucha, ambas obras de Schubert o de los tríos con piano de Mendelssohn, que por cierto, ejecutó el piano en el estreno de la obra en 1843, un año después de haber sido terminado, es una verdadera joya de este tipo de repertorio.

El Quinteto Op. 44 en mi bemol mayor de Schumann es una obra en donde el piano es tratado casi en formato de concierto, por lo que el pianista es exigido al máximo. Me llama la atención como el mismo Schumann en su célebre y bellísimo Concierto para piano en La mayor da a la orquesta ciertos pasajes protagónicos, aun cuando el piano es el gran protagonista, y aquí el piano, sin ser exactamente el gran protagonista, simplemente porque así es la música de cámara, todos son exigidos en una proporción equilibrada, asume cierta responsabilidad de solista.

Excelente interpretación y un gran equilibrio entre el pianista y el cuarteto, hubo entendimiento y buena comunicación entre un cuarteto que tiene muchos años de trabajar juntos, de hecho, sólo uno de los miembros originales no está actualmente en el cuarteto, la violinista Sandra Díaz Roqueta, pero durante muchos años se han mantenido con una formación estable, lo que se nota en el escenario, pero su entendimiento con el maestro Gell al piano fue muy interesante y de enorme consistencia.

El maestro Machado explicaba brevemente en su charla previa al concierto que la música de cámara exhibe al músico que prácticamente no tiene un refugio para ocultar algún error o simular o minimizar alguna omisión al dejar de tocar alguna nota o salirse de tono, en fin, para tocar música de cámara, por ser ensambles de pocos instrumentistas, se exige de una gran solvencia de parte de los intérpretes, por eso, cuando de una orquesta surgen diferentes ensambles de música de cámara se traduce, necesariamente, en un beneficio para esa orquesta, en el caso de la OSA, encontramos dentro de su misma estructura, el surgimiento de diferentes ensambles de música de cámara con diferentes y muy variadas dotaciones instrumentales. En algún momento, los cuatro miembros originales del Cuarteto White eran integrantes de la Orquesta Sinfónica de Aguascalientes, actualmente sólo dos de ellos siguen perteneciendo a nuestra sinfónica, el violinista Sergio Carrillo y el cellista Orlando Espinosa.

Después del concierto, y con base en el criterio del jurado, se entregó el premio Ponce en voz de la Arquitecta Claudia Santa Ana, directora general del Instituto Cultural de Aguascalientes, consistente en 18 mil pesos al Cuarteto Aldebarán de la ciudad de Zacatecas, un gran ensamble al que tuve la oportunidad de escuchar el sábado 15 de julio en el concierto de ensambles participantes.

La gran noticia vino al final del evento, cuando la arquitecta Claudia Santa-Ana anunció que por instrucciones del gobernador, C.P. Martín Orozco Sandoval, el premio aumentará para la próxima edición del festival a 60 mil pesos, excelente noticia para seguir fortaleciendo a un festival que ya está consolidado pero que evidentemente necesita del apoyo institucional para seguir funcionando adecuadamente y competir como uno de los grandes atractivos de cada verano en la geografía cultural de nuestro país.

Felicidades al maestro Machado por este gran trabajo y nuestros mejores deseos para que el festival siga creciendo en beneficio de todos los que amamos la música, pero sobre todo en beneficio de nuestro estado, porque insisto, invertir en cultura, en arte, es invertir en un mejor nivel de vida y es buscar mejores personas en la sociedad porque inobjetablemente, el arte saca lo mejor de nosotros, sólo hay que dejarnos seducir por sus encantos, y claro, contar con promoción y el imprescindible apoyo de los medios de comunicación que lamentablemente algunos, muchos de hecho, suelen no comprometerse mucho con la promoción, apoyo y difusión de la cultura.

 

[email protected]

The Author

Rodolfo Popoca Perches

Rodolfo Popoca Perches

No Comment

¡Participa!