Opinión

El Estado contra la diversidad II: Salud pública y mortalidad / Piel curtida

Los problemas derivados del rechazo a la diversidad sexual también afectan a la población heterosexual. Tampoco se ha reconocido que las acciones emprendidas por la sociedad civil en favor de los derechos humanos, sexuales y reproductivos beneficiarían a todas y todos. El feminismo junto con la comunidad LGBTTTIPQ han pugnado por una educación científica en la época contemporánea, han visibilizado la discriminación y violencia sistematiza a causa de la división entre lo masculino y lo femenino, y a pesar de ello no se ha reconocido que escucharles abonaría a la resolución de diferentes problemáticas de salud pública física y mental.

Las declaraciones y acciones de diferentes diputadas y diputados en las últimas semanas contra el matrimonio igualitario y el proceso civil para la concordancia sexo-género fortalecen la homofobia entre la sociedad que abona a la ideación suicida e incluso al desarrollo de cáncer entre la población LGBTTTIPQ, lo cual se ha demostrado por diferentes investigaciones científicas como el informe de Homofobia y Salud de la Secretaría de Salud y la Comisión Nacional de Bioética, o artículos del Instituto Nacional de Psiquiatría. Pero, además, los discursos sobre la familia como un modelo único dejaron entrever imaginarios que deberían ser objetos de estudio para combatir la violencia, enfermedades y el suicidio, ese trágico fenómeno que tanto aterra, que ya ni se desea nombrar y al cual parece que se le busca quitar su carga social.

Iniciemos con la violencia. Los discursos y actos de diferentes representantes de instituciones, niveles y poderes del Estado en Aguascalientes contra la diversidad sexual fortifican ideas homófobas preexistentes y persistentes, como lo “antinatural”, lo enfermizo, para acabar pronto: lo no heterosexual como un mal que acecha, que se expande y contagia; lo cual no sólo genera miedo a la comunidad LGBT, sino que también fomenta un ambiente en el que se debe ratificar la masculinidad “correcta”. Como indica el informe de la Comisión Nacional de Bioética, mientras que a las mujeres se les exige socialmente ratificarse a partir de su capacidad para ser madres, “En el varón el referente básico de la masculinidad no proviene de una reafirmación directa con ningún dato biológico, por lo que se recurre al mecanismo de negación del otro”, de lo femenino y las minorías sexual, es así que se exacerban elementos asociados a la virilidad, como la fuerza y la violencia. No es nada fortuito que las muertes violentas tengan una mayor tasa de incidencia entre varones. Si queremos una sociedad más violenta la vía es ratificar las diferencias de manera punitiva, como entre lo masculino y lo femenino, lo heterosexual y lo “desviado”.

La idea de la familia sustentada en el coito reproductivo, planteando la cópula carnal como núcleo de relaciones de parentesco armónicas y negando la diversidad sexual, ha implicado un silencio abismal para prevenir enfermedades de transmisión sexual. Por ejemplo: cuando las personas heterosexuales tienen sexo sin protección, en su mayoría, sólo se preocupan por un embarazo, dejando de lado las posibilidades de haber adquirido algún padecimiento como el VPH o VIH/SIDA; los varones que se asumen heterosexuales, pero sostienen prácticas sexuales eventuales con otros hombres, suelen no utilizar condón pensando en que únicamente deben preocuparse por los embarazos; además, las ideas en torno al amor romántico impulsan y casi exigen una confianza ciega entre las parejas, por lo que los exámenes médicos recurrentes se dejan de lado ¡total!, los hijos que dios mande, lo importante es ser madre, ser hombre con vitalidad sexual y para formar un hogar lo importante es procrear ¡Ay, de aquellos infames que creen en la educación y diversidad sexual!

Por otra parte, la desintegración de las familias, aunque sea para preservar la seguridad, integridad y estabilidad emocional de sus integrantes, se presenta como un fracaso que se experimenta de manera individual y colectiva, aún más cuando se fortalecen imaginarios como el amor romántico único y eterno como una exigencia social para las estructuras familiares; por lo que se incrementa la ansiedad ante procesos de separación y se presenta un punto delicado que requiere de atención para mejorar la salud pública mental. Durante los últimos años se ha dado a conocer mediante el Anuario del Comportamiento Suicida y el Diagnóstico de prevención del suicidio para el estado de Aguascalientes que existe una carencia de herramientas psicológicas y socioemocionales para superar fracasos y momentos traumáticos. ¿Será que la lucha por mantener la unidad familiar -aunque sea insana- y el fracaso ante la ruptura del amor romántico nos está costando una alta tasa de suicidios? Será que el “¡Así es ahora y así será siempre! #TodoPorLaFamilia” ¿nos está costando más vidas de lo que creemos?

También el férreo apego a relacionar la conformación de familias con la cópula expone la ansiedad social por el sexo. Por ejemplo, a muy temprana edad –incluso antes de hablar– ya se está pensando en emparentar a niñas y niños con otros, que serán madres y padres, que se tendrán nietos, por lo que se planifican ya las prácticas sexuales de esas niñas y niños aún antes de que inicie la pubertad ¿no sería más sano pensar en que experimenten relaciones afectivas que les permita desarrollarse de manera independiente, con compañerismo y de manera sana?

La diversidad sexual también implica a las personas heterosexuales. El feminismo y la comunidad LGBTTTIPQ han reconocido la urgencia de una educación sexual científica, han cuestionado los discursos imperativos sobre el amor, los esquemas de parentesco, así como los malestares del dogma que minimizan la responsabilidad que deberíamos asumir como sociedad, como comunidad. Tal vez se encuentren más cadáveres debajo de la historia del Congreso del Estado y de nuestra ciudad de lo que pensamos. Legislar y gobernar por la diversidad representa la gran oportunidad perdida en Aguascalientes.

 

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Juan Luis Montoya Acevez

Juan Luis Montoya Acevez

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