Opinión

Escupitajo / Un cuarto propio

La diferencia es esa conexión cruda y poderosa en donde se forja nuestro poder

Audre Lorde

 

Contra el odio, la poesía, la voz y la fuerza de quienes nos antecedieron en la historia, en la lucha y alzaron la voz para reclamar dignidad, para mis compañeras y compañeros activistas a favor de los derechos de la población LGBTTTI que lidiaron con el odio, el desprecio y la doble moral del Congreso de Aguascalientes, para quienes quedaron dolidos por la ignorancia y el silencio de la justicia.

Voz a la poesía subversiva

Hace algún tiempo me encontré con este poema de Pedro Lemebel, escritor chileno, artista de performance y poeta homosexual, conferencista en la universidad de Harvard y Stanford, su obra ha sido traducida a varios idiomas y desde luego ha sido un icono para el movimiento homosexual latinoamericano.

Sin embargo, también quiero citar que este poema llamó de forma contundente mi atención cuando escuche la adaptación que hiciera Lukas Avendaño, también artista de performance, antropólogo y poeta Muxe, originario de Tehuantepec, Oaxaca, y de reconocimiento internacional por su trabajo de intervenciones mostrando su concepción de la muxeidad, es decir esos zapotecos que nacieron otros, con cuerpos masculinos. ¿Qué es la muxeidad, entonces? Le pregunta la periodista Scarlett Lindero para la revista Yaconic y le responde: Hablo de la muxeidad, y no de muxes, porque es un acto social. Es decir, la muxeidad solo es un eslabón dentro de otro, en el que hay política, economía, religión, lo social, el sistema de cargos, usos y costumbres y la sexualidad. La muxeidad no se puede catalogar. La muxeidad debe existir en la medida en que haya un universo social, cultural, natural y simbólico que la sostenga.

Entonces Lukas aborda el escenario y se presenta insistiendo en que: No soy persona, soy mariposa. Se apagan las luces del escenario y entra al fondo una guitarra acústica con los acordes de la canción de Silvio Rodríguez, Pequeña serenata diurna. Con su vestido de Tehuana comienza a recitar su adaptación libre al poema Manifiesto (Hablo por mi diferencia) de Pedro Lemebel:

Manifiesto (Hablo por mi diferencia)

8 de diciembre de 1980 días/ de la purísima y santísima virgencita de Juquila/ Mi abuela materna Modesta que en paz descanse,/ porque la atropelló un camión/ Hubiera preferido que me llamaran Mariano Concepción/ Pero se murió conforme con que yo respondiera al nombre/ de Poncho por no decir Concha o Concho/ Y hoy estoy aquí./ No soy Pasolini pidiendo explicaciones/ No soy Ginsberg expulsado de Cuba/ Después de declarar públicamente que por las noches soñaba/ Que se lo cogía el doctor Ernesto Guevara de la Serna,/ más conocido como el Comandante “Ché” Guevara.

No soy un marica disfrazado de poeta/ No necesito disfraz/ Aquí está mi cara. Hablo por mi diferencia/ Defiendo lo que soy/ Y no soy tan raro / Me apesta la injusticia/ Y sospecho de esta chueca democracia

Pero no me hable del proletariado/ Porque ser pobre, indio, negro y maricón es peor / Hay que ser ácido para soportarlo/ Es sacarle la vuelta a los machitos de la esquina / Es un padre que te odia / Porque al hijo se le dobla la patita, se le va la puerca al monte, se le hace agua la canoa, se le voltea el calcetín,/ Es tener una madre de manos tajeadas por el cloro/ Envejecidas de limpieza/ Acunándote de enfermo/ Por malas costumbres/ Por malas compañías / por castigo divino/ o para acabarla de chingar por mala suerte

Como la dictadura/ Peor que la dictadura/ Porque la dictadura pasa/ Y viene la democracia / Y detrasito el socialismo/ ¿Y entonces?/ ¿Qué harán con nosotros compañero?

¿Nos amarrarán de las trenzas en fardos con destino a un sidario cubano?/ Nos meterán en algún tren de ninguna parte/ Como en el barco del general Ibáñez/ Donde muchos pinches putos aprendieron a nadar/ Pero ninguno llegó a la costa/ Porque las casas de Valparaíso apagaron sus luces rojas/ Por eso las casas de caramba/ Le brindaron una lágrima negra

A los jotitos comidos por las jaibas/ Ese año que la Comisión Internacional de los Derechos Humanos/ no recuerda. / Por eso compañero le pregunto/ Recuerda usted esos tiempos aquellos / en que solos en la universidad algo se nos ocurría/ Aunque después me odiaría por corromper su moral revolucionaria y cristiana/ Tuvo miedo de homosexualizar la vida

Cuando mi voz se pone demasiado dulce/ ¿Y usted?/ ¿Qué hará con ese recuerdo de niños

pajeándonos y otras cosas/ En las vacaciones de Cartagena?/ ¿El futuro será en blanco y negro?/ ¿El tiempo en noche y día laboral/ sin ambigüedades?/ ¿No habrá un maricón en alguna esquina/ desequilibrando el futuro de su hombre nuevo?/ ¿Van a dejarnos bordar de pájaros/ las banderas de la patria libre?/ El fusil se lo dejo a usted /Que tiene la sangre fría

Y no es miedo/ El miedo se me fue pasando/ De atajar cuchillos/ En los sótanos sexuales donde anduve/ Y no se sienta agredido/ Si le hablo de estas cosas/ Y le miro el bulto/ No soy hipócrita/ Aunque después me odie/ Por corromper su moral revolucionaria / ¿Tiene miedo que se homosexualice la vida?/ Y no hablo de meterlo y sacarlo/ Y sacarlo y meterlo solamente/ Hablo de ternura compañero/ Usted no sabe/ Cómo cuesta encontrar el amor

En estas condiciones/ Usted no sabe/ Qué es cargar con esta lepra/ La gente guarda las distancias/ La gente comprende y dice: Es putito pero escribe bien/ Es marica pero es buen amigo/ putito pero Súper-buena-onda/ Pero….a chingar a su pinche padre con su buena onda/ Yo acepto al mundo/ Sin pedirle esa buena onda/ Pero igual se ríen/ aún tengo cicatrices de risas en la espalda/ Usted cree que pienso con el culo/ Y que al primer parrillazo de la policía/ Lo iba a soltar todo/ No sabe que la hombría/ Nunca la aprendí en el partido/ De donde tantas veces me echaron / al escuchar mi voz amariconada/ y riéndose decían, va a caer, va a caer,/ Y aunque usted grita como dice que lo hacen los hombres/ No ha conseguido que me vaya/ Mi hombría tampoco la aprendí yendo al fútbol/ Otra mariconada tapada como el box/ La política o el vino, Mi hombría fue morderme las burlas/ Comer rabia para no matar a todo el mundo, Mi hombría es aceptarme diferente/ Ser cobarde es mucho más duro/ Yo no pongo la otra mejilla/ Pongo el culo, compañero/ Y ésa es mi venganza.

En cambio esa hombría de la que usted se jacta se la metieron/ Algún militar asesino o algún político corrupto / De esos que están en el poder/ Mi hombría espera paciente
Que los machos se hagan viejos/ Porque a esta altura del partido/ La azul derecha, la amarilla izquierda, / las coaliciones y las convergencias/ tranzan con su culo lacio

En el parlamento/ Y no voy a cambiar/ No necesito cambiar/ Soy más subversivo que usted

Y para usted es el mensaje/ Y no lo digo por mí, créanlo / No lo digo por mí, que estoy envejeciendo,/ Pero hay tantas niñas que nacerán/ Tantos niños que nacerán

Crecerán se enamorarán/ Harán el amor una y otra vez/ Pero no como el sexo opuesto como ha de esperarse/ Sino con su propio sexo/ Y yo quiero que para ellos compañero/ Que a ellas y ellos podamos darles/ Un cielo rojo para que puedan volar.

 

Ese poema entonces fue leído por Pedro Lemebel en septiembre de 1986 en la intervención de un acto político de la izquierda, en Santiago de Chile. Adaptado en versión libre por Lukas Avendaño, en julio de 2011. Durante 1er. Encuentro de Arte Actual, Cd. Juárez, Chihuahua. La primera de varias adaptaciones hechas.  

 

@Chuytinoco

 

 

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Chuy Tinoco

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