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Séptimo concierto: Wagner, Bruch, Shostakovich / Orquesta Sinfónica De Aguascalientes   

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El escritor existencialista danés Sören Kierkegaard dice en su libro El concepto de la angustia que  “la angustia es el vértigo de la libertad”, es decir, la libertad de elegir correctamente. Kierkegaard afirma que esa sensación llamada angustia se presenta cuando tenemos que tomar una decisión, y entre otras cosas, tememos tomar correctamente esa decisión y que después no venga el arrepentimiento de la decisión tomada. Por otro lado, el gran filólogo y pensador alemán Friedrich Wilhelm Nietzsche dice: “no te arrepientas de tus actos después de consumados, el remordimiento de conciencia es una asquerosidad”. Pues bien, temeroso como Kierkegaard de verme en la inevitable necesidad de tomar una decisión, pero animado por la invitación de Nietzsche a no sentir arrepentimiento, decidí asistir al cierre de temporada de la Orquesta Sinfónica de Aguascalientes en lugar de asistir al concierto del Festival de Música de Cámara celebrado en el Teatro Morelos, casi a la misma hora en donde habría de interpretarse un programón, del mismo tamaño del que nos ofreció la Sinfónica. El Cuarteto de Cuerdas José White, cuarteto en residencia de esta edición del festival y de otras ediciones más, interpretó el Cuarteto No. 1, OP. 59 en fa mayor “Razumovsky” de Ludwig van Beethoven y después, en compañía de Javier Montiel en la viola y Álvaro Bitrán en el violoncello, ambos integrantes del cuarteto Latinoamericano, lo que no es cualquier cosa, ofrecieron el Sexteto Op. 36 en Sol mayor de Johannes Brahms. Qué terrible situación, de verdad que la angustia se hace presente, espero que los melómanos aferrados e incorregibles no nos veamos en la necesidad de volver a tomar este tipo de decisiones para el próximo año, y que como ha sucedido cada verano, el Festival de Música de Cámara inicia el domingo siguiente al viernes en que la Sinfónica cierra su temporada y, así, todos felices y contentos.

Pues bien la Orquesta Sinfónica de Aguascalientes no presentó un programa exquisito que resultaba imposible perderse, exactamente como el del Teatro Morelos, de ahí esa sensación de angustia, con el Preludio de los maestros cantores de Nürenberg de Richard Wagner, el Concierto para violín y orquesta, No.1, Op.26 en sol menor de Max Bruch con la participación de la maestra Erika Dobosiewicz como solista, y la Sinfonía No. 5, OP. 47 en re menor de Dmitri Shostakovich, la dirección, evidentemente, del maestro Iván López Reynoso. A ver, dime tú, que eres igual de apasionado de la música que yo, cómo perderse este programa, ¿verdad que no?

Encuentro varios factores para haberme decidido por el concierto de la Sinfónica, uno, quizás el más importante, es que es la  Sinfónica y seguramente por eso basta. Otro, es el último concierto que nuestra orquesta ofrecía con el maestro Iván López Reynoso en su breve pero fructífera permanencia como director titular interino de nuestra máxima entidad musical y lo cierto es que ha hecho un trabajo de lujo y de ninguna manera me podría permitir no estar ahí, en el Teatro Aguascalientes, ya para la próxima temporada, en el mes de agosto, Dios mediante, tomará posesión de su cargo como director titular de nuestra Sinfónica el maestro José Areán. Y por otro lado, muy probablemente, si las cosas siguen el curso que todos esperamos, este debió ser el último concierto de la OSA en su sede desde su fundación hace 25 años, insisto, 25 años de esta nueva versión de la Orquesta Sinfónica de Aguascalientes, porque en esta ciudad hay orquesta con ese mismo nombre desde 1922 cuando era dirigida por el maestro Arnulfo Miramontes, asunto de gran mérito si consideramos, por ejemplo, que la llamada decana de todas las orquestas, la Sinfónica de Xalapa, fue fundada, si no me equivoco, en 1929 y se considera la más antigua del país.

Pues el hecho es que si no hay inconvenientes, y esperamos que nos los haya, la próxima temporada será con nuevo director y en la nueva sala de conciertos, lo que verdaderamente llena de satisfacción.

Pero el espacio se reduce y no nos hemos ocupado de este concierto. Pues fue un verdadero manjar, la maestra Dobosiewicz trató con dignidad e incuestionable virtuosismo la partitura que le fue encomendada, se trata sin duda, de una de las páginas más brillantes de la literatura violinística alemana, seguramente uno de los tres conciertos para violín más grandes del romanticismo alemán, y probablemente de toda la historia de la música junto, o  quizás después, del de Beethoven y el de Brahms. Después del intermedio escuchamos la Sinfonía Quinta de Shsotakovich, con toda esa contradicción emotiva que le es característica, respondiendo a las exigencias del estado soviético que con sus miopes criterios mutilaban e inhibían la creatividad artística, no sólo del atormentado Shostakovich, sino de toda manifestación artística soviética, incuestionable espíritu triunfalista en donde se adivina un gesto de triste resignación. Al margen de todas estas cuestiones que están ahí, nos guste o no, el maestro López Reynoso hizo una sinfonía exquisita, consciente del espíritu de la obra y del contenido de la misma, supo encontrar ese toque, ese equilibrio de emociones que manejo inteligentemente con su batuta. Y es que eso no se aprende en los conservatorios de música, ahí puedes aprender cómo dirigir, pero ya el saber llegar hasta lo más profundo de la intimidad de una obra, eso ya está en la sapiencia de cada director, en su manera de abordar un repertorio.

Gracias al maestro López Reynoso, su estancia con nuestra Sinfónica fue breve, pero sin duda de un gran valor, le deseamos éxito en sus siguientes compromisos.

Este día, en la clausura del Festival de Música de Cámara Aguascalientes 2017, el Cuarteto José White con el pianista Leonardo Gell interpretarán el Quinteto con Piano Op. 44 de Robert Schumann, nos vemos en el Teatro Morelos a las 12:30.

 

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Rodolfo Popoca Perches

Rodolfo Popoca Perches

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