Opinión

19 para ser precisos / De imágenes y textos

 

El martes me contaron que hace poco unos astrónomos de la NASA sufrieron una avería en un telescopio, lo cual impidió que continuaran con sus investigaciones sobre el cosmos, de pronto uno de ellos, seguramente con genes mexicanos, se las ingenió y con un filtro de color solucionó la falla, esto ocasionó que con el cambio de matices del cristal y los colores del espacio se percataran de un nuevo cuerpo orbitando entre Venus y Mercurio, tal vez un nuevo planeta. Dicho objeto siempre ha estado ahí, sin embargo, los estudiosos del tema no habían advertido su presencia; tal vez el filtro equivocado en una óptica súper potente. La reflexión es que no alcanzamos a ver todo lo que nos rodea porque seguramente “el todo” se encuentra disperso en dimensiones paralelas a la nuestra, algo de física cuántica en todo esto y absurdas aberraciones en las trayectorias de nuestro andar. Acaso no le ha pasado, estimado lector, que se encuentra en un lugar donde cohabita una persona a la que conoce, identifica, congenia, simpatiza o incluso aborrece y no se cruzan en su camino; coincidencia o precisión para no toparse. Por qué pasan esas cosas, qué hace que un par no se junte o que a la primera coincida, eso, estimado lector, le pasa a nuestra querida nación, es la perfecta aplicación de la física cuántica en el acontecer socio-político-económico de este México, la única puerta al infinito que tendremos según Paz. Existen más de dos dimensiones claro está, una por donde las personas como Javier Duarte, el mismo mandamás del imperio Mexica, el señor Lozoya puros nombres vigentes para no meternos en historias tristes de recordar como la del señor Durazo tal vez, o la maestra Elba, ellos y sus secuaces, viven, transitan, cohabitan en la dimensión de la impunidad, de la opulencia y corrupción, se saben mover a la perfección para no ser mal tocados por las autoridades. La línea es delgada porque no hay muchos, pero es tan firme y segura que por más que personajes de otras latitudes quieran acercárseles no es posible, están blindados, viven con lujos excesivos, pero sí hay necesidad de pernoctar de vez en vez en prisión para que los habitantes de las otras dimensiones no se sientan desmotivados, lo harán.

Esos espacios los hacen ser invisibles para la autoridad, coludida claro está, algo pasó con la vibración en la que nosotros habitamos porque últimamente hemos podido ver lo que pasa allá arriba, sin poder hacer nada por supuesto. Cómo puedes amar a dos personas, pues porque no están en la misma dimensión dijo él, o quizá porque realmente sólo amas a una. Cómo pueden amar a México y hacerle daño al mismo tiempo, pues porque no es el mismo país para todos, es la eterna lucha entre nosotros los pobres y ustedes los ricos, es buscar los brazos fuertes de Pepe el Toro para que nos proteja de la opulencia ofensiva de los habitantes de la cúpula, llorar frente a Sarita para que como madre abnegada nos consuele y nos repita hasta el cansancio que venimos a este mundo a sufrir.

Qué me dice de la otra dimensión donde todo es perfecto y las redes sociales amplían su alcance perverso para aletargar a los usuarios, a la sociedad que cree estar informada y partícipe más que nunca de los acontecimientos mundiales, cuando realmente no es así, simplemente aleja la convivencia, erradica el diálogo de frente y el intercambio de opiniones “en vivo”, lo cual favorece a la erradicación de la verdadera interacción humana ¿Tendrá miedo la cúpula de dejarnos juntos en una habitación para hablar de nosotros, de nuestros ideales y necesidades? Nos vamos a enamorar de nuestra computadora, como en la película de Joaquín Phoenix.

Cada dimensión con sus características específicas y cohabitando en un mismo espacio donde insisto, de pronto y como trapecista la información brinca de un lado a otro despertando la duda en los habitantes.

El nuevo escándalo Peña-Lozoya, ¿cree usted que alguna vez podremos conocer la realidad de los hechos?, claro que no, son dimensiones paralelas, nunca se juntarán, cree que nuestros ojos verán a Ruiz Esparza en la cárcel, claro que no, primero es lo primero y nosotros no somos dignos de ver eso.

La física cuántica mexicana está acabando con nosotros, no cohabitamos, invadimos, no reflexionas, reaccionamos, no consensamos, imponemos, buscamos que nuestros seres amados cambien por nosotros pero y por qué no cambiamos nosotros por ellos, ya sabe, mi amor, por qué no te dejas el cabello más largo, o qué tal, es tiempo de hacer valer nuestros derechos, regístrate en el padrón electoral para tener tus datos completos, claro y después hacer mal uso de ellos, y después del largo del cabello será el color y la forma y así vamos acabando con la identidad del ser amado, de la identidad de la sociedad, de la identidad del Mexicano perdido por cierto en tantas dimensiones absurdas.

El compromiso es abrir los ojos y buscar el camino, todos, no sólo una sección o una dimensión, todos salir adelante, si el silencio comunica existirán momentos de prudencia donde lo mejor es la nada, la reflexión profunda para sacar esto adelante, no coartar, ni siquiera el derecho a ser madres de nuestras jóvenes mujeres, crecer, crecer, crecer. No criticar al sistema, trabajar para que el sistema funcione y si ya no da para más, cambiarlo de raíz.

No son 20, son 19 para ser precisos. Una de las hermanas de Juan Preciado tenía razón, el incendio es interno, el cambio no se gesta afuera, viene de adentro, sólo así Pedro Páramo podrá dejar Comala en paz.

 

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Eric Azócar

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