Opinión

El Death Note gringo es mejor que una adaptación fiel / Bocadillo

Que Death Note, la versión americana, es una basura. Inferior al anime. Que como se atrevieron. Esos fueron algunos de los comentarios que leí, seguidos, en mi Facebook durante el viernes y este sábado. Pasa que Death Note es de esos fenómenos de hace casi una década que le gustaron a normis, frikis, nerds estándar y fanáticos de las series en general. Casi casi lo que nunca logró Full Metal Alchemist, que pintaba para ser otro Dragon Ball de popularidad, pero se quedó en algo de nicho.

Vi Death Note por el 2006 o 2007, no recuerdo, porque todos en el internet hablaban de los grandioso de su trama. Nunca he sido fan del anime lejos del Goku, Ranma 1/2 y Sailor Moon, además de haber acumulado ya varios intentos fallidos de seguir otro serial en dicho formato. Es que viajes como Gantz eran cosas que me alienaban. Desde el mismo estilo de dibujo o el setting. Pasaba que, por ejemplo, Sailor Moon era como un viaje en ácido de la prepa japo idílica, además de que el barrio de Usagi se basa en una colonia real de Tokio. Algo similar pasó con Death Note, ya que actualizaba el rollo preparatoriano a la depresión dosmilera. El protagonista vivía en un apartamento, estaba aburrido y básicamente era alguien demasiado genial. La trama, macabra como la chingada. La estructura de temporadas era definitivamente influenciada por las series gringas. Lo mejor es que era un producto corto y que nunca fue extendido más de lo necesario. Clásico instantáneo.

La llegada de Death Note y las reacciones negativas nos hablan del amor de los fans hacía el anime que disfrutaron hace una década. Yo quiero ser un tanto más positivo al respecto. Lo obvio es que gracias a tanta mención de Libreta Mortal, muchos espectadores más jóvenes tendrán el gusanito de buscar la serie original. Es como cuando Muse fue tu droga de entrada a The Clash o algo así. También hay que tener en cuenta el reto de resumir horas y horas de anime en una película de duración estándar. Se debe reconocer, además, la originalidad del director Adam Wingard por colocar la trama en Seattle y actualizarla a estos tiempos.

Leí en una entrevista con The Verge, que Wingard trataba de hacer un comentario acerca de la superioridad armamentística de Estados Unidos y los sistemas de vigilancia, a la Edward Snowden. Es obvio que su análisis no es muy sesudo pero es que Death Note de Netflix no esconde que ni a pretensiones de indie buscó llegar. Es una película de bajo presupuesto, no para festivales, sino diseñada en una especie de Serie B. Vean el gore de los primeros 15 minutos, por favor. No es un lanzamiento que se buscó para ser PG-13 en cines. Además que Netflix compró el guión de manera posterior a un lanzamiento masivo por Warner.

La versión gringa no anula las live action japonesas ni el anime o manga originales. Todo puede coexistir y prefiero mil veces un filme de calidad mediana a un remake cuadro por cuadro.

 

@masterq / bocadillo.mx

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Francisco Trejo Corona

Francisco Trejo Corona

Todas-las-cosas-digital en La Jornada Aguascalientes. Editor de /AUTONOMÍA. || @masterq en Twitter

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